TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Una luz alborea
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo Litúrgico: A
Introducción
Saludo
Que Cristo, la verdadera luz del mundo,
inspire y alegre las vidas de ustedes.
Que nuestros rostros reflejen su calor y su amor,
y que el Señor esté siempre con ustedes.
Introducción del Celebrante
Estamos convencidos de que la venida de Jesús supuso un cambio radical para el mundo. Con él la luz de Dios comenzó a brillar en un mundo sumergido en la tiniebla. Hoy ¿se ha disipado acaso la oscuridad de nuestro mundo? ¿Incluso la de su Iglesia y de las Iglesias? ¿Es Jesús todavía hoy nuestra luz? Nuestras vidas ¿reflejan la luz de Dios a todos los pueblos, cercanos y lejanos? Aclamamos a Jesús, que está aquí entre nosotros como luz de nuestra vida.
Acto Penitencial
Pidamos perdón al Señor
por las veces en que nuestros pecados impidieron
que la luz de Cristo brillara sobre nosotros.
(Pausa)
Señor Jesús, que tu luz resplandezca
en la oscuridad de nuestro mundo.
R/ Señor, ten piedad.
Cristo Jesús, que tu luz brille sobre nosotros
y que disipe y elimine todos nuestros pecados.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que tu luz brille
sobre todas las iglesias que profesan tu nombre;
y haz que todas sean una en ti.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, que tu amor, dispuesto siempre a perdonar,
ahuyente el pecado de nuestros corazones
y que tu luz resplandezca sobre nosotros.
Llévanos a la vida eterna.
Oración Colecta
Oremos para que sepamos seguir a Jesús
radicalmente, hasta el fin.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo nos invita, de modo suave pero insistente,
a seguirlo como discípulos fieles.
Abre nuestras mentes a su luz;
haz que respondamos a su amor
y que le confiemos a él todo nuestro ser.
Que su reino crezca en cada uno de nosotros y en todo el mundo,
para que nos lleve con esperanza
a la alegría que tú has preparado para nosotros en tu casa
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Las promesas de Dios son luz para su Pueblo
En los días oscuros de opresión y deportación, Dios promete a su pueblo la luz de la alegría y la salvación.
En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.
El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras,
una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo
e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar,
como se alegran al repartirse el botín.
Porque tú quebrantaste su pesado yugo,
la barra que oprimía sus hombros
y el cetro de su tirano,
como en el día de Madián.
Salmo Responsorial
R. (1a) El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar?
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia.
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía.
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
Segunda Lectura
¡Estén unidos en Cristo!
Los cristianos de Corinto están divididos en facciones, cada uno dando culto a la personalidad de los que les predican el Evangelio. Pablo les dice: ¡No dividan a Cristo; vivan unidos en él!
Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.
Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?
Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
R. Aleluya.
Evangelio
Cristo, Luz para todos los que viven en oscuridad
Jesús cumple la profecía de Isaías: Él es la luz prometida, porque nos trae la Buena Noticia de Salvación.
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.
Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Oración de los Fieles
Pidamos a Dios nuestro Padre que la luz de su Hijo Jesucristo traiga esperanza y salvación a todos. Y digamos: R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
– Para que el Pueblo de Dios sea en este mundo como una gran luz que ilumine la tiniebla; para que seamos hombres y mujeres comprometidos en construir un mundo mejor, roguemos al Señor.
– Para que los líderes del mundo lleven rayos de esperanza a las vidas de los que sufren, administrando justicia a los oprimidos, respetando la dignidad humana de cada persona, ayudando y creando bienestar a favor de los que no pueden valerse por sí mismos, roguemos al Señor.
– Para que la paz y la unidad den nueva vida a nuestros hogares, a todas nuestras comunidades humanas, y a nuestra nación; y para que no haya polarizaciones ni divisiones en la comunidad cristiana, roguemos al Señor.
– Para que los que buscan y caminan a tientas en la vida descubran a Cristo como la respuesta a su búsqueda de amor, verdad y bondad, roguemos al Señor.
– Para que nosotros aquí reunidos, y todas las comunidades cristianas, seamos para todos los que nos vean como una luz en lo alto de la montaña, guiando a los hermanos al amor de Dios, roguemos al Señor.
Oh Dios, Padre nuestro, no permitas que los que creemos en tu Hijo vivamos en la oscuridad del mal. Que Jesús sea el guía que nos lleve a ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
creador de la luz que eres la luz misma:
Que tu Hijo venga a nosotros
como sendero de vida hacia ti.
Abre nuestros ojos ciegos
para que lo descubramos
como tu luz que nos hace señales.
Que nosotros también
comencemos a ver y descubrir
a los hermanos que nos rodean
y las esperanzas y peticiones que brillan en sus ojos;
llévanos a todos
a tu Hijo Jesucristo nuestro Señor.
Introducción al Prefacio
Ahora damos gracias a nuestro Padre bondadoso por habernos llamado, por medio de Cristo, a su propia luz maravillosa.
Invitación al Padre Nuestro
Guiados por Jesús mismo,
oramos con su plegaria confiada
a Dios nuestro Padre.
R/ Padre nuestro…
Líbranos, Señor
Líbranos, Señor,
de la oscuridad del pecado y de mal
y muéstranos la paz y la luz de Jesús, tu Hijo.
Disipa de nuestros corazones
la oscuridad del miedo y de la ansiedad
y condúcenos hacia a la alegría y a la luz
de la venida plena a nosotros
de nuestro Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino
Introducción a la Comunión
Éste es Jesús, el Señor,
que dijo de sí mismo:
“Yo soy la luz del mundo”.
Dichosos nosotros de creer en él y de seguirlo,
pues así conseguiremos la luz de la vida.
R/ Señor, no soy digno…
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En nuestro caminar hacia ti,
Tú nos has iluminado con la Palabra de tu Hijo
y nos has fortalecido con el alimento de su Cuerpo.
Que él nos transforme a su imagen,
como luz para el mundo;
que llevemos una chispa de esperanza
a donde haya desesperación,
un resplandor de alegría a donde haya tristeza,
un arrebol de amor a donde haya indiferencia
o, más aún, a donde haya odio y rencor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.
Bendición
Hermanos: Podemos ir y llevar con nosotros la luz de Cristo, para que resplandezca en el mundo. Hablemos, con nuestras vidas, su mensaje de alegría y esperanza, y mostremos que Cristo vive en nosotros por lo que somos y hacemos. Ojalá el Señor nos acompañe. Y así, que la bendición de Dios, Padre , Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
