SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo Litúrgico: A

Introducción

Más allá de la Ley


Jesús es nuestra Ley

Saludo
El Hijo de Dios nos enseña:
“Cuando ustedes digan ‘sí’, que sea realmente ‘sí’;
y, cuando digan ‘no’, que sea ‘no’.”
A través de Cristo
es como decimos sí a Dios.
Que el Espíritu de Jesús
los haga perseverantes en el sí
y esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu espíritu.

Introducción del Celebrante (Dos opciones)

1. Más allá de la Ley
Leyes, ordenamientos, mandamientos, ¿a quién le gustan? ¿No acaban acaso con nuestra libertad? Jesús elige libremente recibir el bautismo de agua en el que el Padre manifestará su condición divina; en las tentaciones, elige libremente la humildad, el servicio y el Espíritu e, incluso durante su agonía en el Monte de los Olivos, elige hacer la voluntad del Padre y no la suya…. Jesús elige constantemente a Dios. Elige su misión. Para eso vino al mundo. Él, que vive en nosotros, nos invita a elegir la vida y el amor y a seguirlo más allá de los mandamientos. De esta manera seremos realmente libres.

2. Jesús es nuestra Ley
Para muchos cristianos, la fe es una serie de mandamientos que hay que obedecer y practicar para ser fieles. Hoy, el mensaje de Jesús es: nuestra fe es muchos más que reglas y normas impuestas desde fuera. Nuestra fe está dentro de nosotros, en nuestros corazones, y esa fe nos dice qué hacer; el Espíritu nos inspira. Pero recuerda que no podemos hacer nada sin Jesús. Él es nuestro modelo y nuestra fuerza y estamos unidos a Él. Le pedimos que en esta eucaristía nos ayude a ver y hacer lo que es correcto.

Acto Penitencial
Si cuando está llevando tu oferta ante el altar
recuerdas que tu vecino tiene algo contra ti,
vete y reconcíliate primero con tu vecino
y entonces vuelve y presenta tu ofrenda.
(Pausa)
Señor Jesús, que quieres que respondamos al amor de Dios
no sólo a la pura letra de la Ley
sino con todo nuestro corazón.
R/Señor, ten piedad.
Jesucristo, que hiciste del amor
el fundamento de todos los mandamientos:
R/Cristo, ten piedad.

Señor Jesús, toda tu vida fue un sí al Padre y a la gente.
Haz que nuestro sí esté unido al tuyo.
R/Señor, ten piedad.

Señor, perdona nuestros pecados
y enséñanos a servirte a ti y a la gente
desde lo profundo de nuestros corazones.
R/ Amén.

Oración Colecta
Pidamos aprender a compartir en la bondad y fidelidad de Jesús.
(Pausa)
Señor Dios, Padre amoroso,
En tu Hijo Jesús nos has enseñado
cómo deberíamos buscar y cumplir tu amorosa voluntad.
Disponnos a responder a tu amor
desde lo profundo de nuestro corazón, y
siendo fieles a ti en todo lo que hacemos.
Haznos respetuosos con los otros
y atentos a las necesidades de la gente,
incluso cuando permanecen indiferentes o sin agradecimiento
de manera que ayudemos a expulsar el mal de este mundo
y traer tu amor y misericordia.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34

R. (1b) Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Dichoso el hombre de conducta intachable,
que cumple la ley del Señor.
Dichoso el que es fiel sus enseñanzas
y lo busca de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Tú, Señor, has dado tus preceptos
para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos se encaminen
al cumplimiento de tus mandamientos.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Favorece a tu siervo
para que viva y observe tus palabras.
Abreme los ojos para ver
las maravillas de tu voluntad.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
y yo lo seguiré con cuidado.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 5,17-37

Jesús nos invita a hacer una opción radical
Jesús nos invita a ir más allá de los mandamientos para buscar la voluntad de Dios y el bien de los demás.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno''.

Oración de los Fieles

Pidamos a Dios, nuestro Padre, cuya ley es la luz de nuestra vida, diciendo: R/Señor, libera a tu pueblo.

– Por la Iglesia, el Pueblo de Dios en marcha, para que sus líderes y miembros se apoyen los unos a los otros en el espíritu de servicio y la sincera cooperación, oremos.

– Por los líderes de la nación, para que respeten y promuevan los derechos humanos y trabajen sin descanso por la justicia y la felicidad de todos, oremos.

– Por los pobres, los enfermos y todos aquellos que viven en los márgenes de la sociedad, para que la Buena Noticia del amor y la misericordia de Dios llegue a ellos primero, oremos.

– Por todos nosotros, para que nunca pongamos la ley por encima de las personas sino que practiquemos primero el gran mandamiento de amor mutuo, oremos.

– Por nuestra comunidad cristiana, para que busquemos juntos la voluntad de Dios, nos aceptemos unos a otros, respetemos la libertad de cada uno y seamos testigos de la bondad de Dios, oremos.

Señor, Dios nuestro, escucha nuestras oraciones por nosotros y por toda la humanidad. Danos el coraje de ser libres y responsables por nosotros y por otros como hizo Jesús, tu Hijo, que vive contigo para siempre. R/Amén.

Oración sobre las Ofrendas
Dios y Padre nuestro
nos has mostrado en Jesús
lo que significa decirte Sí.
Que al mismo tiempo que nos unimos a Él por este sacrificio,
podamos decir Sí y hacer lo que nos importa,
que nuestro Si pueda ser
una fiel respuesta a tu amor
y a la gente que nos rodea.
Libéranos para servirte con toda nuestra vida
por Jesucristo nuestro Señor.
R/Amén.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con Jesús, damos gracias al Padre por escribir su ley de amor en nuestros corazones. Con Jesús ofrecemos nuestro sí a Dios.

Introducción al Padre Nuestro
Con Jesús oramos al Padre para que hagamos su voluntad en todo.
R/ Padre nuestro….

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de nuestro egoísmo
que nos hace caer en el pecado.
Enséñanos a amar tu ley
y a vivir de acuerdo con su espíritu
de compromiso contigo y con los demás.
Que te sirvamos sin miedos
al tiempo que nos prepararnos con alegría y esperanza
a tu venida definitiva entre nosotros
de nuestro Salvador Jesucristo.
R/ Por Cristo…

Invitación a la Comunión
Este es Jesús, el Señor,
cuyas palabras y acciones
fueron un sí incondicional al Padre
y también a nosotros.
Felices si recibimos
su Pan de Vida y fortaleza.
R/ Señor, yo no soy digno….

Oración después de la Comunión
Padre nuestro,
tu Hijo Jesús ha puesto ante nosotros
las exigencias de la Buena Noticia.
En las tensiones y riesgos de la vida,
con él podemos elegirte a ti y la felicidad
más que el pecado y la muerte.
Danos una firme confianza en ti
de manera que siempre podamos contar contigo
y que tu Espíritu nos guíe
para caminar hacia ti por el camino de la fidelidad
que nos ha mostrado tu querido Hijo.
Por Cristo nuestro Señor.
R/Amén.

Bendición
Hermanos: Inclinen sus cabeza para recibir la bendición de Dios.
Que el Padre todopoderoso los mantenga en su amor,
para que no sólo cumplan su ley
sino que ella permanezca en sus corazones y la amen.
R/Amén.

Que sigan la huellas de su Hijo Jesucristo
y sean fieles, cueste lo que cueste.
Y que libremente le digan que Sí.
R/ Amén.

Que el Espíritu Santo les done sabiduría,
perspicacia y fuerza
para dar una respuesta libre y responsable a Dios
R/ Amén.

Que Dios todopoderoso los bendiga a todos:
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
R/ Amén.
Pueden ir en paz.

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