Sexto día dentro de la octava de Navidad

ABIERTOS AL MISTERIO DE DIOS

Ciclo Litúrgico: A,B,C

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Padre todopoderoso:
Tú inspiras a gente humilde y fiel
a reconocer a tu Hijo
y a acogerlo como el Salvador
que trajo libertad y vida a su pueblo.
Que nosotros también reconozcamos y acojamos a Jesús
en todo lo que es pequeño y humilde.
Y, con él y como él, crezcamos en sabiduría y gracia
hasta la madurez que tú sueñas para tus hijos e hijas,
de modo que alcancemos la estatura plena de Jesús.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 96: Alaben al Señor, todos los pueblos

R.(11a) Alaben al Señor, todos los pueblos.
Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.
R. Alaben al Señor, todos los pueblos.
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios.
Caigamos en su templo de rodillas.
Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
R. Alégrese el cielo y goce la tierra.
"Reina el Señor", digamos a los pueblos.
El afianzó con su poder el orbe,
gobierna a las naciones con justicia.
R. Alégrese el cielo y goce la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Un día sagrado ha brillado para nosotros.
Vengan, naciones, y adoren al Señor,
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Queremos, Señor, seguir creciendo en amor y conocimiento de Dios y compartirlo con los que nos rodean. Por eso te decimos: R/Danos valentía creativa paraimpregnar la vida de Evangelio.

  • Por las familias, para que animen y ayuden a los hijos a crecer en los valores evangélicos según su vocación, roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes, para que lleguen a amar profundamente a Cristo y para que el conocimiento del Evangelio eche raíces profundas y robustas en ellos, roguemos al Señor.
  • Por los niños pequeños, para que lleguen a descubrir y a amar a Dios a través de su experiencia del amor de sus padres, roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, hijos e hijas de Dios, para que sepamos buscar su voluntad en todo lo que hacemos y formar comunidades en las que nos preocupemos, con amor y solidaridad, los unos por los otros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Por medio del alimento y la bebida de la eucaristía
–Cuerpo y Sangre de tu Hijo–,
calma nuestra hambre y sacia nuestra sed
de todo lo que es bueno a tus ojos.
En este ofertorio, nos ofrecemos a nosotros mismos
juntamente con tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Aquí en la eucaristía
tu Hijo Jesús nos ha ofrecido su victoria y liberación
para vencer el mal en este mundo,
en nosotros y en nuestro alrededor.
Haz que recibamos siempre con gratitud
la vida y la luz de Jesús
y que sigamos sus huellas,
porque él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.

Bendición
Los ancianos, como Ana y Simeón, con frecuencia perciben los misterios de Dios con una perspicacia que avergüenza a los teólogos y poseedores de títulos académicos. Eso lo aprenden por medio de la oración y de la reflexión. Que el Señor bendiga a estos sabios ancianos. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos nosotros y permanezca para siempre.

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