SEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

“¡USA TUS OJOS y OÍDOS!”

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cuando no vemos claro en la vida,
cuando el sufrimiento nos viene de frente,
tendemos a echarte la culpa a ti o a la gente.
Ayúdanos a percatarnos claramente
del mal que nos rodea;
actúa en nosotros,
remueve nuestra codicia de riquezas y de poder,
nuestro egoísmo y autocomplacencia.
Pronuncia tu Palabra de perdón sobre nosotros
y transfórmanos:
que dejemos de ser una mayoría resignada y silenciosa
de egoísmo, maldad y pecado,
y empecemos a ser una mayoría que proclame abiertamente
solidaridad, bondad y amor,
por la gracia de Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 93, 12-13a 14-15. 18-19

R. (12a) Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas,
y enseñas a cumplir tus mandamientos;
cuando lleguen las horas de desgracia,
no perderá el sosiego.
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Jamás rechazará Dios a su pueblo
ni dejará a los suyos sin amparo.
Hará justicia al justo
y dará un porvenir al hombre honrado.
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Cuando me hallaba al borde del sepulcro,
tu amor, Señor, me conservó la vida;
cuando se multiplican mis problemas,
en tus consuelos halla mi delicia.
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

– Para que recordemos siempre cómo Jesús venció las tentaciones y le pidamos la fuerza para resistirlas, roguemos al Señor.

– Para que, cualquiera sea el peso o la profundidad de nuestra caída, recordemos que Dios todavía nos ama y está dispuesto a perdonarnos y a abrazarnos en su misericordia, roguemos al Señor.

– Por todos nosotros, para que veamos los signos de la bondad de Dios y de la fe entre nosotros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
En estos signos de pan y vino
nos das la seguridad
de que tú estás siempre con nosotros,
por medio de tu Hijo Jesucristo,
que se hizo uno de nosotros.
Danos ojos para ver y oídos para oír
todas las obras buenas que tú haces por nosotros
por medio de hermanos que nos confortan
y comparten con nosotros en la hora de la necesidad.
Ayúdanos a animarnos y alegrarnos nuestras vidas,
unos a otros,
con una sonrisa amable y una palabra cálida,
ya que tú eres la luz de nuestras vidas,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Plegaria después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Danos la fe y la fuerza
para ser para el mundo
el signo de tu amor salvador,
por medio de nuestra integridad,
de nuestras expresiones de paz,
de nuestra preocupación e interés por los demás.
Porque, donde prevalecen la caridad y el amor,
con toda seguridad allí estás tú
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Sencillamente, abramos nuestros ojos y nuestros oídos y aprendamos a percibir las maravillas que Dios hace cada día en torno a nosotros. Sigamos viendo y creyendo; hay suficientes señales de Dios para ello. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Scroll to Top