SEXTA SEMANA DE PASCUA MARTES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
EL ESPÍRITU NOS HACE TESTIGOS
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos exiges mucho, a nosotros, tu Iglesia,
al llamarnos a ser testigos
de tu Hijo y de su mensaje salvador,
aunque seamos hombres y mujeres
que participamos también en el pecado del mundo.
Envíanos tu Santo Espíritu
para abrirnos siempre a la renovación y conversión,
para que tu Iglesia muestre al mundo
el verdadero rostro de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Pablo será apresado por dar testimonio de Cristo. Pero Dios conmoverá los cimientos de la cárcel que lo aprisionaba a él y a su carcelero. Y lo convertirá y lo liberará. Y habrá libertad para todos.
En aquellos días, la gente de la ciudad de Filipos se alborotó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que los desnudaran y los azotaran. Después de azotarlos mucho, los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara bien. Siguiendo esta orden, él los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo.
A eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban en oración, cantando himnos al Señor, y los otros presos los escuchaban. De pronto sobrevino un temblor tan violento, que se sacudieron los cimientos de la cárcel, las puertas se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas.
El carcelero se despertó, y al ver las puertas de la cárcel abiertas de par en par, pensó que los presos se habían fugado y sacó su espada para matarse. Pero entonces Pablo le gritó: "No te hagas ningún daño; aquí estamos todos". El carcelero pidió una lámpara, se precipitó hacia dentro, y temblando, se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó de allí y les preguntó: "¿Qué debo hacer para salvarme?" Ellos le contestaron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia". Y les explicaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa.
El carcelero se los llevó aparte, y en aquella misma hora de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Después los invitó a su casa, les preparó la mesa y celebraron una fiesta familiar por haber creído en Dios.
Salmo Responsorial
R. (7c) Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles
te adoraremos en tu templo.
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
Señor, te damos gracias
por tu lealtad y tu amor:
siempre que te invocamos nos oíste
y nos llenaste de valor.
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo,
y así concluirás en nosotros tu obra.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandones.
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de la verdad,
y él los irá guiando hasta la verdad plena, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El momento de la partida de Jesús ha llegado. La tristeza llena el corazón de los que lo aman… Pero él, que ve bien su corazón, los hace parte del plan del Padre para que la Salvación sea perfecta. Es preciso que él se vaya para que venga su Espíritu. Con su Espíritu, también nosotros seremos sus testigos. No tendremos miedo y no podremos callar lo que hemos visto y oído…
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?' Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado".
Oración de los Fieles
Oh, Dios, que iluminaste el corazón de tus hijas e hijos con el don del Espíritu Santo, reunidos aquí en oración te pedimos: R/Enciende en nosotros el fuego de tu amor.
– Para que el pueblo de Dios continúe dando gracias a Dios porque se nos ha manifestado en Jesucristo y su Evangelio, roguemos al Señor.
– Para que el Espíritu Santo nos ayude a discernir cuánta mentira e injusticia hay todavía en nuestro mundo, y nos dé la valentía de testificar a favor de la verdad, de la bondad y de la justicia del Evangelio, roguemos al Señor.
– Para que creamos que el Espíritu Santo guiará nuestras vidas por los caminos de Cristo y su Evangelio, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Aquí te ofrecemos ahora pan y vino,
que son tus regalos para nosotros
y nuestra ofrenda para ti,
para que se transformen en Cristo.
Envíanos el Espíritu de tu Hijo,
para que los que nos sentamos a esta mesa santa
lleguemos a ser también
signos de la presencia de Cristo entre nosotros
al compartir unos con otros
y al ofrecer al mundo tu Pan de amor y justicia.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos has confiado a nosotros, tu pueblo,
la tarea de continuar la misión de tu Hijo
de redimir al mundo.
Envíanos el Espíritu Santo de tu Hijo
para que nos haga testigos suyos creíbles:
hombres y mujeres que primero viven
lo que quieren que otros acepten y vivan;
hombres y mujeres
para quienes tu Hijo es
una persona real y un camino de vida.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Cristo nos da el Espíritu Santo para guiarnos a cada uno de nosotros y a toda la Iglesia por los caminos del Evangelio. Él nos ayudará a llevar el Evangelio al mundo, aclarándonos el mensaje de Cristo y dándonos el discernimiento y la fortaleza para comunicarlo al mundo de hoy. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre
