SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA VIERNES

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

PASTORES EN LA IGLESIA

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú has nombrado pastores en tu Iglesia
para que nos proclamen tu Palabra
y construyan comunidad en tu nombre.
Te pedimos hoy:
Que los elegidos sean pastores como tu Hijo:
que busquen a los que yerran el camino,
recuperen a los extraviados, curen a los heridos
y fortalezcan a los débiles.
Que todos ellos sean ministros
de tu tierno amor y de tu servicio,
como lo fue Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Hechos 25, 13-21

    La primera lectura que vamos a escuchar nos vuelve a situar en la misión apostólica de Pablo: múltiples son los problemas que debe enfrentar adentro de las nuevas comunidades y también en los contextos a evangelizar y frente a sus autoridades… En este caso, es alguien llamado Festo, que no entiende el anuncio de Pablo sobre el Hijo de Dios y se parece, tantas veces, a muchos de nosotros…

En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para saludar a Festo. Como se detuvieron algún tiempo allí, Festo expuso al rey el caso de Pablo con estas palabras:

"Tengo aquí un preso que me dejó Félix, cuya condenación me pidieron los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, cuando estuve en Jerusalén. Yo les respondí que no era costumbre romana condenar a ningún hombre, sin carearlo antes con sus acusadores, para darle la oportunidad de defenderse de la acusación.

Vinieron conmigo a Cesarea, y sin dar largas al asunto, me senté en el tribunal al día siguiente y mandé que compareciera ese hombre. Los acusadores que se presentaron contra él, no le hicieron cargo de ninguno de los delitos que yo sospechaba. Se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un tal Jesús, ya muerto, que Pablo asegura que está vivo.

No sabiendo qué determinación tomar, le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para que se le juzgara allá de esos cargos; pero como él pidió ser juzgado por el César, ordené que siguiera detenido hasta que yo pudiera enviárselo".

Salmo Responsorial

Salmo 102, 1-2. 11-12. 19-20ab

R. (19a) Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya.
Bendice, al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice, al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.
R. Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
R. Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya.
En el cielo el Señor puso su trono,
y su reino abarca el universo.
Bendigan al Señor todos los ángeles,
ejecutores fieles de sus órdenes.
R. Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 26

R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas
y les recordará todo cuanto yo les he dicho,
dice el Señor.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Oremos a nuestro Padre Dios por todos nuestros pastores, que velan por nosotros y nos sostienen en la fidelidad al Evangelio, diciendo: R/¡Señor, envía obreros fieles a tu mies!

– Señor, te pedimos por tus pastores en la Iglesia. Son nuestros pastores. Para que su amor se derrame sobre nosotros, su pueblo, te rogamos.
– Señor, para que el amor sea la clave para la fe viva de la Iglesia, tanto en nosotros, fieles, como en nuestros líderes y pastores, te rogamos.
– Señor, para que el Espíritu Santo nos colme con un amor compasivo para con los pobres y débiles entre nosotros, te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
en estos signos de pan y vino
tu Hijo viene a nosotros
para servirnos y unirnos.
Te rogamos hoy especialmente
por los que has elegido en la Iglesia
para un ministerio de servicio.
Aunque sean humanos y vulnerables,
dales la fuerza para servir y para unir
y para trabajar a conciencia
en su misión como pastores.
Que su principal preocupación pastoral sea
construir comunidades de fe y amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú cuidas de nosotros
por medio de nuestro Señor Jesucristo,
nuestro Buen Pastor.
Que el Espíritu Santo inspire y fortalezca
a los que tienen una misión pastoral en tu Iglesia.
Ayúdalos a sacar el mejor partido de sus fieles
y a responsabilizar a todos en la comunidad
para hacer de la Iglesia
el signo de la presencia de Jesús
en medio de los hombres,
para que todos lo reconozcan
como nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Jesús nos dirige a nosotros, débiles y frágiles, las siguientes preguntas: ¿Me aman ustedes? ¿Me permiten que los guíe? Que nuestra respuesta sea –en palabras y en obras– un “sí” rotundo y entusiasta. Que Dios todopoderoso nos confirme en su amor y nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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