SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA SÁBADO

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

DEDICADOS AL EVANGELIO

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Como María, las mujeres y los apóstoles
en la víspera del primer Pentecostés,
también nosotros estamos reunidos en oración.
Que el Espíritu Santo descienda sobre nosotros,
para que seamos creyentes entusiastas
y testigos fieles de la persona
y del Evangelio de Jesús.
Que nuestra manera de vivir dé testimonio claro
de que Jesús es nuestra luz y nuestra vida,
ahora y por los siglos de los siglos.

Salmo Responsorial

Salmo 10, 4. 5 y 7

R. (cf 7b) El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya.
Desde su santo templo allá en el cielo,
donde tiene su trono y su morada,
los ojos del Señor miran al mundo
y examina a los hombres su mirada.
R. El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya.
Examina a inocentes y malvados
y aborrece al que ama la violencia.
Pues es justo el Señor y ama lo justo,
a los justos verá con complacencia.
R. El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Juan 16, 7. 13

R. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de la verdad,
y él los irá guiando hasta la verdad plena, dice el Señor.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Invocamos la piedad y la sabiduría del Espíritu para que nuestros sentimientos, palabras y obras construyan humanidad diciendo: R/Que levantemos puentes y derribemos muros, que seamos lugar de encuentro entre Dios y los hombres.

– Para que el misterio de Pentecostés sea para la Iglesia, no algo que ocurrió en el pasado sino una repetida renovación en el perdón, en la vida y en el amor de Cristo, roguemos al Señor.
– Para que, por el poder del Espíritu Santo, seamos fieles a nuestra fe y a nuestro compromiso por todo lo que Jesús nos enseñó, roguemos al Señor.
– Para que el Espíritu Santo siga re-creándonos de nuevo en el amor a Dios y en el amor a los hermanos, roguemos insistentemente al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios nuestro, amoroso y fiel:
En estos signos de pan y vino
queremos celebrar la memoria
de Jesús, nuestro Señor y Salvador.
Por el poder del Espíritu Santo,
haznos un solo corazón y una sola alma en él.
Que nuestro amor, preocupación y cuidado
de los unos por los otros
exprese una fe fuerte
en la persona y en el mensaje de Jesús
y den testimonio de que él vive en medio de nosotros
y de que estamos unidos
en el mismo Jesús, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía Jesús nos ha alimentado
con su Palabra y con su Cuerpo.
Permítenos ir con él y tras él
en el viaje de nuestra vida,
fuertes y confiados por medio del Espíritu Santo,
para que sepamos construir tu reino
de amor y justicia,
y para que alcancemos nuestro destino
de felicidad sin fin.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Que la Iglesia sea como un libro abierto en el que la gente pueda leer la Palabra de Dios. Que el Señor esté en nuestros corazones y en nuestros labios, para que podamos proclamar dignamente su Evangelio. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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