SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA MARTES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
LLEVANDO A CABO LA PROPIA MISIÓN
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo llevó a cabo
la misión que le habías encomendado,
sin miedo y con toda fidelidad a ti.
Señor, danos un poco
de su sentido de misión.
Danos la fuerza del Espíritu
para proclamar tu palabra tal cual es,
viva y exigente, sin componendas,
y sin concesiones a los sentimientos caprichosos
y a las modas del día.
Que nuestras vidas sean como un libro abierto
en el que la gente pueda leer tu Palabra encarnada en nosotros.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En aquellos días, hallándose Pablo en Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo:
“Bien saben cómo me he comportado entre ustedes, desde el primer día en que puse el pie en Asia: he servido al Señor con toda humildad, en medio de penas y tribulaciones, que han venido sobre mí por las asechanzas de los judíos. También saben que no he escatimado nada que fuera útil para anunciarles el Evangelio, para enseñarles públicamente y en las casas, y para exhortar con todo empeño a judíos y griegos a que se arrepientan delante de Dios y crean en nuestro Señor Jesucristo.
Ahora me dirijo a Jerusalén, encadenado en el espíritu, sin saber qué sucederá allá. Sólo sé que el Espíritu Santo en cada ciudad me anuncia que me aguardan cárceles y tribulaciones. Pero la vida, para mí, no vale nada. Lo que me importa es llegar al fin de mi carrera y cumplir el encargo que recibí del Señor Jesús: anunciar el Evangelio de la gracia de Dios.
Por lo pronto sé que ninguno de ustedes, a quienes he predicado el Reino de Dios, volverá a verme. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie, porque no les he ocultado nada y les he revelado en su totalidad el plan de Dios’’.
Salmo Responsorial
R. (33a) Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.
A tu pueblo extenuado diste fuerzas,
nos colmaste, Señor, de tus favores
y habitó tu rebaño en esta tierra,
que tu amor preparó para los pobres.
R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.
Bendito sea el Señor, día tras día,
que nos lleve en sus alas y nos salve.
Nuestro Dios es un Dios de salvación
porque puede librarnos de la muerte.
R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador,
que se quedará para siempre con ustedes, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
La conmovedora oración de Jesús al Padre revela su propósito: que en el Hijo se manifieste y conozca la gloria de Dios. Y que también resplandezca su gloria en aquellos que confiesen a Jesús, el Hijo de Dios.
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.
Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.
He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.
Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo’’.
Oración de los Fieles
Oramos al Señor, que nos protege con el poder de su Nombre, para que alcancemos, en el Espíritu, una comunión en la que confluya toda la riqueza de nuestra valiosa diversidad. Y así le pedimos: R/Ayúdanos, Señor. Queremos ser una sola alma y un solo corazón.
– Por la Iglesia, para que el Espíritu Santo la ayude a llevar a cabo, sin componendas ni vacilación, la tarea y misión de dar a conocer el nombre de Cristo al mundo de hoy, roguemos al Señor.
– Por nuestras comunidades cristianas, para que el Espíritu Santo nos ayude a guardar y a vivir el Evangelio como Buena Noticia de liberación, roguemos al Señor.
– Por todos y cada uno de nosotros, para que el Espíritu Santo nos haga más conscientes de que pertenecemos a Cristo y de que Cristo nos ama profundamente, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Nos sentamos ahora a la mesa de Jesús
y, por medio de él, somos uno contigo.
Haznos profundamente conscientes
de que Jesús nos ha dado a la gente que nos rodea
para que les demos a conocer tu nombre.
Ayúdanos a preocuparnos y a cuidarnos de ellos
porque te pertenecen a ti como hijos queridos,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te pedimos hoy confiadamente
un profundo sentido de misión.
Por medio del Espíritu de tu Hijo
danos el valor para aceptar el reto
de ser responsables de nuestros hermanos.
Que tu Hijo Jesús se encuentre con ellos
por medio de nosotros
y parta con ellos el Pan
de tu Palabra y de tu Vida.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Con Jesús y como Pablo, ojalá podamos decir con gratitud que hemos llevado a cabo felizmente nuestra tarea en la vida, la misión que Dios nos encomendó, y que él nos perdone en lo que hayamos fallado. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
