SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA LUNES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
LA CRUZ y EL DISCÍPULO
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cuando tu Hijo Jesús tuvo que pasar
por pruebas y sufrimientos,
él sabía que tú estabas con él
y él se entregó confiadamente en tus manos.
De esta manera llevó paz a la gente.
Como personas bautizadas en su nombre,
que tu Espíritu nos ayude a ser valientes
cuando la enfermedad y el sufrimiento
se nos crucen en nuestro camino,
para que, como tu Hijo y con él,
venzamos al mal en nosotros y en el mundo.
Que nuestros sufrimientos engendren
amor, paz y esperanza para otros.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La acción apostólica de Pablo continúa. Impone las manos y, al hacerlo, viene sobre ellos el Espíritu Santo y comienzan a hablar en lenguas y a profetizar. Todo un mensaje para actualizar nuestro propio Pentecostés personal y comunitario.
En aquellos días, mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas de Galacia y Frigia y bajó a Éfeso. Encontró allí a unos discípulos y les preguntó: “¿Han recibido el Espíritu Santo, cuando abrazaron la fe?” Ellos respondieron: “Ni siquiera hemos oído decir que exista el Espíritu Santo”. Pablo replicó: “Entonces, ¿qué bautismo han recibido?” Ellos respondieron: “El bautismo de Juan”.
Pablo les dijo: “Juan bautizó con un bautismo de conversión, pero advirtiendo al pueblo que debían creer en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús”.
Al oír esto, los discípulos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, y cuando Pablo les impuso las manos, descendió el Espíritu Santo y comenzaron a hablar lenguas desconocidas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Durante los tres meses siguientes, Pablo frecuentó la sinagoga y habló con toda libertad, disputando acerca del Reino de Dios y tratando de convencerlos.
Salmo Responsorial
Salmo 67, 2-3ab. 4-5acd. 6-7ab
R. (33a) Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya.
Cuando el Señor actúa
sus enemigos se dispersan
y huyen ante su faz los que lo odian;
cual se disipa el humo, se disipan;
como la cera se derrite al fuego,
así ante Dios perecen los malvados.
R. Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya.
Ante el Señor, su Dios,
gocen los justos y salten de alegría.
Entonen alabanzas a su nombre.
En honor del Señor toquen la cítara.
R. Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya.
Porque el Señor, desde su templo santo,
a huérfanos y viudas da su auxilio;
él fue quien dio a los desvalidos casa,
libertad y riqueza a los cautivos.
R. Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
R. Aleluya.
Evangelio
El evangelio nos acerca hermosas palabra que Jesús dirigió ayer y dirige hoy a cuantos quieran seguirlo: Seguramente habrá situaciones difíciles, dolorosas. Pero él es y seguirá siendo siempre nuestro seguro de paz en medio de las tribulaciones y nuestra confianza cierta, porqué vencerá sobre todo mal.
En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.
Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.
Oración de los Fieles
Oremos por el Pueblo santo de Dios. Para que sea instrumento de paz y anuncio de amor en los conflictos y enfrentamientos que aquejan al mundo entero, diciendo: R/Señor, haz de nosotros instrumentos de tu paz.
– Que sepamos vivir consistentemente nuestra fe bautismal, comprometidos, pacíficos y pacificadores, te pedimos, Señor.
– Que el Espíritu Santo nos dé fortaleza y confianza para llevar, con Jesús, las cruces que nos lleguen sabiendo que no tendrán la última palabra, te pedimos, Señor.
– Que el Espíritu Santo avive nuestros fríos corazones, que a veces no saben cómo perdonar y cómo amar, para encender fueguitos de esperanza por donde vamos, te pedimos, Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía celebramos la manera
cómo tenemos que pasar a través del sufrimiento,
porque ese fue el camino que siguió Jesús.
Haz que tomemos conciencia
de que éste es también el camino del discípulo,
como test de nuestra fe,
como prueba de nuestra esperanza
y como medida de nuestro amor.
Danos el Espíritu de fortaleza
para cargar dificultades y sufrimientos
con paz y consuelo en nuestros corazones
a causa de la alegría que tú has prometido
y de los frutos que puede dar a otros,
como ofrenda para ti,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos prometes lo que ni ojo ha visto
ni oído ha escuchado.
Danos la fuerza del Espíritu
para soportar el sufrimiento con esperanza
y como un modo de crecer en la vida de Cristo.
Que ésta vida en Cristo dé a todos
valor para esperar en tu promesa
de un nuevo cielo y una nueva tierra,
y para vivir en tu amistad.
Te lo pedimos por medio de Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Cuando Cristo murió en la cruz y resucitó, el mundo cambió; la muerte y el pecado fueron derrotados. Pero todavía tenemos que hacer esto realidad hoy en día. La justicia y el amor tienen todavía que triunfar en nosotros hoy. Que el Espíritu Santo nos comprometa a trabajar incansablemente por ello. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
