SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

HAMBRIENTOS DEL MENSAJE

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Salvador nuestro:
Tú has mostrado misericordia para con tu pueblo
en tu Hijo Jesucristo.
Queremos pertenecer a él 
para conseguir amarlo más profundamente, 
y de esta manera conocerlo a él como es,
y también conocerte a ti como nuestro Padre.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

2 Sm 1,1-4.11-12.19.23-27

 Un mensajero viene a anunciar a David que el Rey Saúl y su hijo Jonatán han muerto en batalla. David los llora profundamente, a pesar de que Saúl lo había buscado para eliminarlo.

En aquellos días, después de derrotar a los amalecitas, David se fue a Siquelag y ahí permaneció dos días. Al tercer día llegó un hombre del campamento de Saúl, con los vestidos rotos y la cabeza cubierta de polvo. Llegó a donde estaba David y se postró en señal de reverencia. David le preguntó: “¿De dónde vienes?” Él respondió: “Vengo huyendo del campamento de Israel”. David le preguntó: “¿Qué ha pasado? Cuéntamelo”. Él respondió: “El pueblo fue derrotado en la batalla y huyó. Muchos cayeron y entre los muertos se encuentran Saúl y Jonatán”.

Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron los que estaban con él. Prorrumpieron en lamentaciones y llanto, y ayunaron hasta la noche por Saúl y Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, pues habían muerto a espada. Entonces David entonó una elegía por Saúl y su hijo Jonatán:

“Tus héroes, Israel, han sido inmolados en tus montañas.
¿Por qué cayeron los valientes?
Saúl y Jonatán, queridos y admirados,
inseparables en la vida y unidos en la muerte,
más veloces que las águilas
y más fuertes que los leones.

Hijas de Israel, lloren por Saúl,
que las vestía de púrpura y de lino
y las cubría de joyas y de oro.

¿Por qué cayeron los valientes en medio de la batalla?
Jonatán yace muerto en tus montañas.
Por ti, Jonatán, hermano mío, estoy lleno de pesar.
Te quise con toda el alma
y tu amistad fue para mí más estimable
que el amor de las mujeres.
¿Por qué cayeron los valientes
y pereció la flor de los guerreros?”

Salmo Responsorial

Salmo 79, 2-3. 5-7

R. (4b) Señor, vuelve tus ojos a nosotros.
Escúchanos, pastor de Israel,
que guías a José como un rebaño;
tú, que estás rodeado de querubines,
manifiéstate;
ante la ruina de Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.
R. Señor, vuelve tus ojos a nosotros.
Señor, Dios de los ejércitos,
¿hasta cuando seguirás airado
y sordo a las plegarias de tu pueblo?
Nos has dado llanto por comida
y por bebida, lágrimas en abundancia.
Somos la burla de nuestros vecinos,
el hazmerreír de cuantos nos rodean.
R. Señor, vuelve tus ojos a nosotros.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Hechos 16, 14

R. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
R. Aleluya.

Evangelio

Mc 3,20-21

 Los escasos versos del evangelio de hoy nos dicen solamente que la muchedumbre estaba tan deseosa de oír el mensaje de Jesús que no les dejaba tiempo, a Jesús y a sus discípulos, ni para comer.

En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.

Oración de los Fieles

–      Por nuestras comunidades cristianas y por nosotros mismos, para que seamos menos exigentes con los demás Y, por otra parte, seamos más atentos y considerados los unos con los otros. y para que sirvamos con creces a las necesidades de todos, roguemos al Señor.

–      Por las muchas personas que nos ayudan en diferentes necesidades, para que les estemos siempre agradecidos, roguemos al Señor.

–      Por todos los que se sienten menospreciados o abiertamente despreciados a causa de nuestras palabras, nuestros gestos o nuestra conducta. Para que seamos capaces de reconocerlo y que nos llegue, generoso, su perdón inspirándonos a respetar más a todos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Los discípulos de Emaús
reconocieron a tu Hijo al partir el pan.
Permítenos que lo conozcamos también nosotros
cuando aquí parta él para nosotros
el Pan de Vida de la Eucaristía.
Que, para nosotros, “conocerlo”
signifique también amarlo,
y, amándolo, le conozcamos mejor.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía
hemos comenzado a conocer a Jesús un poco mejor,
porque él nos ha dirigido su Palabra
y ha compartido su propio ser con nosotros,
sentados a su mesa.
Danos la gracia de llevar a otros a conocerle
como el Señor, salvador de todos,
que ha traído perdón y vida,
y danos también la gracia de alabarte por medio de él
como nuestro Dios, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: La gente no les dejaba tiempo, a Jesús y a sus discípulos, ni para comer. ¿Estamos nosotros ávidos y deseosos de conocer a Jesús y su Evangelio, Buena Nueva de Salvación? Ojalá lleguemos a conocerlo profundamente; y entonces conoceremos mejor también qué sentido tiene nuestra vida. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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