SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
HACIENDO EL BIEN EN EL DÍA DEL SEÑOR
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, santo y amable:
Nos has elegido para construir
y ser parte de tu Reino de paz y de amor ya maduro.
Pero tenemos que reconocer con vergüenza
que todavía nos queda mucho espacio para crecer.
Padre: Haz nuestro amor más rico, cálido y sensible:
completa el trabajo que has comenzado en nosotros
para que tengamos un lugar permanente en tu corazón
y reflejemos la bondad madura y curativa
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La lectura nos encuentra con un muchacho inexperto, David, enfrentado a un líder militar profesional, Goliat. Con frecuencia en la Biblia los débiles aparecen más poderosos que los fuertes. Lo débil y pequeño atrae la fuerza de Dios. Lo importante no es precisamente que el muchacho, desvalido y desamparado, golpee con la onda y elimine al Goliat violento y fanfarrón. Lo que cuenta es que Dios mismo da a conocer su grandeza, en la debilidad del hombre.
En aquellos días, dijo David a Saúl: "Señor, no se atemorice tu corazón por ese filisteo. Tu siervo irá y peleará con él". Pero Saúl le replicó: "Tú no puedes ir a pelear contra Goliat, porque no eres más que un muchacho, y él, un hombre adiestrado para la guerra desde su juventud". David le contestó: "El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará también de las manos de ese filisteo". Saúl le dijo: "Ve, y que el Señor te ayude".
Tomó David el cayado que siempre llevaba consigo; escogió en el arroyo cinco piedras bien lisas, las puso en su morral, y con la honda en la mano, avanzó hacia el filisteo. Goliat, precedido por su escudero, se fue acercando a David. El filisteo se le quedó mirando, y cuando vio que era un joven, rubio y de buena presencia, lo despreció y le dijo: "¿Soy acaso un perro para que me salgas al encuentro con palos y con piedras?" David le contestó: "No. Eres peor que un perro". Entonces Goliat lo maldijo en nombre de sus dioses y añadió: "Acércate, que yo les echaré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo".
David le replicó: "Tú vienes hacia mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has insultado. Hoy mismo te va a entregar el Señor en mis manos; te voy a vencer y te voy a cortar la cabeza, y voy a echarles tu cadáver y los cadáveres de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras del campo. Así sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel, y toda esa multitud sabrá que el Señor no necesita ni lanzas ni espadas para vencer, porque él es el Señor de la guerra y los entregará a ustedes en nuestras manos".
Cuando el filisteo comenzó a avanzar contra David, éste corrió a su encuentro, metió la mano en el morral, sacó una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y el filisteo cayó de boca por tierra.
Venció David al filisteo con una honda y una piedra; lo hirió y lo mató, sin tener espada en la mano. Corrió David a donde estaba caído el filisteo, tomó su espada, la sacó de la vaina, lo mató y le cortó la cabeza. Los filisteos, viendo que había muerto su jefe, huyeron.
Salmo Responsorial
R. (1a) Bendito sea el Señor.
Bendito sea el Señor,
mi roca firme;
el adiestró mis manos y mis dedos
para luchar en lides.
R. Bendito sea el Señor.
El es mi amigo fiel, mi fortaleza,
mi segura escondite,
escudo en que me amparo,
el que los pueblos a mis plantas rinde.
R. Bendito sea el Señor.
Al compás de mi cítara,
nuevos cantos, Señor, he de decirte,
pues tú das a los reyes la victoria
y salvas a David, tu siervo humilde.
R. Bendito sea el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
R. Aleluya.
Evangelio
Algunas veces reducimos nuestra religión a un asunto de leyes casuísticas: ¿Se permite trabajar en domingo? ¿Cuándo llega a ser pecado mortal si llego tarde a la Misa? ¿Cometo pecado si no alzo mis manos al rezar el Padre Nuestro? A veces nos comportamos como niños inmaduros… Dios quiere que crezcamos en nuestra fe. ¿Dónde queda la Buena Noticia de Jesús? ¿En qué consiste nuestro amor al Señor y a los hermanos?
En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: "Levántate y ponte allí en medio".
Después les preguntó: "¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?" Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: "Extiende tu mano". La extendió, y su mano quedó sana.
Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.
Oración de los Fieles
– Para que se otorgue a las personas el tiempo necesario para descansar y para recuperarse de la presión y tensión de su trabajo, y también para que se les dé oportunidad de rendir culto a Dios y ayudar al prójimo, roguemos al Señor.
– Para que los fieles que van a Misa los domingos vivan también durante los días de la semana conforme al Evangelio, roguemos al Señor.
– Para que la celebración de la eucaristía, los domingos, sea para todas las comunidades cristianas una fuente de gran alegría, al encontrarnos profundamente con el Señor y al recibir la fuerza para seguirle por sus caminos, los caminos del Evangelio, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, que nos sanas de nuestras miserias:
Tú pones la mesa de tu Hijo
no solamente para un grupito selecto de seguidores,
sino para todos: para los enfermos y para los que sufren,
para los débiles y los que viven en forzosa soledad.
Que en todas nuestras comunidades
asimilemos y hagamos nuestros
los sentimientos de Jesús:
su amor sin límites, su bondadosa aceptación de la gente,
su espíritu abierto para compartir y para curar.
Enséñanos a preparar la mesa de nosotros mismos
para que otros la compartan,
como hizo Jesús, Hijo tuyo y hermano nuestro,
que vive contigo, y permanece con nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro,
que nos ofreces curación y Salvación:
Te damos gracias por convocarnos
alrededor de la mesa de tu Hijo
en esta celebración eucarística.
Que la comunidad cristiana
sea para todos, cristianos o no cristianos,
lo que tú eres para todos nosotros:
amor que salva y paz que sana;
alegría compartida
y don sorprendentemente generoso,
don dado libremente y nunca lamentado.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: “¿Cuándo me visitaron ustedes?” –nos preguntará el Señor. ¡Quizás el mejor día para visitar a nuestro hermano Jesús en los enfermos sea el domingo, el Día del Señor! Llevemos con frecuencia la presencia sanadora del Señor a los hermanos. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
