SEGUNDA SEMANA DE PASCUA MARTES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
UNA SOLA MENTE, UN SOLO CORAZÓN
Oración Colecta
Padre de nuestro Señor Jesucristo:
¡A ti toda alabanza y acción de gracias!
Tú nos has dado a tu Hijo, Jesús Resucitado,
para que viva en nuestras comunidades.
Haz que sepamos verlo con ojos de fe,
para que él nos una en una sola mente y un solo corazón.
Que su presencia dinámica entre nosotros
nos mueva a convertirnos con él
en Pan de vida, los unos para los otros,
para que nadie entre nosotros tenga hambre
de alimento material o de ayuda espiritual
cuando se sienta necesitado.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
El modelo de vida de las primeras comunidades cristianas interpela nuestra forma de ser y de vivir. Nos conmueve y desestabiliza el individualismo, la comodidad y el egoísmo que nos caracteriza.
La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.
Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.
José, levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que significa hábil para exhortar), tenía un campo; lo vendió y puso el dinero a disposición de los apóstoles.
Salmo Responsorial
R. (1a) El Señor es un rey magnifico. Aleluya.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes.
Estás revestido de poder y majestad.
Tú mantienes el orbe y no vacila.
Eres eterno, y para siempre está firme tu trono.
Muy dignas de confianza son tus leyes
y desde hoy y para siempre, Señor,
la santidad adorna tu templo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre debe ser levantado en la cruz,
para que los que creen en él tengan vida eterna.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús no se anda con vueltas. A veces sus palabras suenan duras, contundentes. Cuando dice que el Espíritu sopla donde quiere, dice exactamente eso: Que no sopla según nuestras perspectivas, nuestros cálculos, nuestros prejuicios y previsiones (gracias a Dios). Aunque nos incomode un poco. Porque quiere que ensanchemos nuestro corazón y nuestra mirada.
En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu". Nicodemo le preguntó entonces: "¿Cómo puede ser esto?"
Jesús le respondió: "Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna".
Oración de los Fieles
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, queremos ser más dóciles a sus inspiraciones para crecer en el amor y desapegarnos de nuestros mezquinos criterios humanos. Por eso te decimos: R/Danos, Señor, un corazón semejante al tuyo.
– Señor Resucitado, sé más grandioso y más fuerte que nuestros egoísmos y divisiones. Haznos uno para que el mundo crea, te rogamos.
– Señor Resucitado, tú has dado a los hombres corazones nuevos. En nuestras comunidades cristianas, haz que todos seamos una sola mente y un solo corazón, te rogamos.
– Señor Resucitado, que el mejor testimonio que demos de ti sea el aceptarnos fraternalmente unos a otros, el preocuparnos y servirnos generosamente unos a otros, te rogamos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Nosotros te pedimos que nos des alimento y bebida…
y tú nos das a tu Hijo.
Que ningún hermano en nuestras comunidades pase hambre
o se sienta abandonado cuando se encuentre afligido y angustiado.
Que, por el contrario, aprendamos de tu Hijo Jesús
a ser fieles compañeros de todos los que necesiten de nosotros.
Que, junto con el consuelo y ayuda ofrecidos,
nos demos también a nosotros mismos,
como hizo y sigue haciéndolo Jesús por nosotros,
él que es Señor y Dios nuestro
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Por la fe, hemos encontrado
en esta celebración eucarística
a tu Hijo Jesús.
Con él a nuestro lado,
queremos ser una comunidad profundamente creyente
en la que el amor y el compartir
no sean palabras huecas;
queremos formar una comunidad que siga soñando
en que podemos encontrarnos fraternalmente unos con otros
para crear todos juntos un nuevo futuro
por medio de aquel por quien hemos renacido en el bautismo,
Jesucristo, nuestro Señor glorioso y resucitado,
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Dios nos llama a ser “una sola mente y un solo corazón”, pero estamos todavía lejos de ello…. Sigamos también trabajando y creciendo hacia la meta, con la bendición del Señor. Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
