SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA MIÉRCOLES

Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

EL SUFRIMIENTO DEL PROFETA

Oración Colecta

Señor Dios nuestro:
Tus profetas nos recuerdan,
a tiempo y a destiempo,
nuestras responsabilidades hacia ti
y hacia el mundo de nuestros hermanos.
Te pedimos que, cuando esos profetas
nos molesten y disgusten,
lo tomemos como una sana molestia,
y que su profecía suscite en nosotros
inquietud y deseo sincero de hacer tu voluntad
y de crear justicia y amor alrededor nuestro.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 30, 5-6. 14. 15-16

R. (17b) Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Sácame, Señor, de la trampa que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
En tus manos encomiendo mi espíritu:
y tú, mi Dios leal, me librarás.
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Oigo las burlas de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y tratan de quitarme la vida.
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Pero yo, Señor, en ti confío.
Tú eres mi Dios
Y en tus manos está mi destino.
Líbrame de los enemigos que me persiguen.
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 8, 12

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Mateo 20, 17-28

     Jesús, el Hijo de Dios, es también el más grande de los profetas que vivió en la tierra, y un ejemplo acabado y completo de lo que supone entregar la vida por el Evangelio. Desacomodarse, desinstalarse y estar dispuestos incluso a conspiraciones y sufrimientos. Cuando nos llama a seguirlo, también a nosotros Jesús nos pregunta: ¿Están dispuestos a beber la copa que yo beberé?

En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: "Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará".

Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella respondió: "Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino". Pero Jesús replicó: "No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?" Ellos contestaron: "Sí podemos". Y él les dijo: "Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado".

Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos".

Oración de los Fieles

Con toda la Iglesia, te rogamos, Señor, que tu Espíritu nos sostenga y anime día y noche nuestra misión. Así te pedimos: R/Pon tu palabra en nuestros labios y tu amor en nuestras manos, Señor.

Por la santa Iglesia, para que sepa imitar al Señor, Jesús, y sea una Iglesia que ama y sirve constante y sinceramente, roguemos al Señor.
Por los profetas de hoy, que nos recuerdan que tenemos que vivir según nuestra fe. Para que sepamos escucharlos con respeto y docilidad, ya que es Dios mismo quien nos habla a través de ellos, roguemos al Señor.
Por todos nosotros. Para que, como seguidores del Señor sufriente, y profetas de su resurrección y de su vida, asumamos con coraje nuestra misión, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús se acerca a nosotros y nos pregunta:
“¿Pueden ustedes beber mi copa conmigo?”
Danos valor y fortaleza
para aceptar con Jesús cualquier sufrimiento,
a causa de tu reino,
porque sabemos que el sufrimiento
es la firma de autenticidad
en la vida del verdadero discípulo de Jesús.
Que nuestro sufrimiento nos traiga vida,
a nosotros y a nuestros hermanos.
Y ésta es la mejor ofrenda
que hoy te presentamos,
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tu Hijo Jesús emprendió el camino hacia la cruz
sabiendo el sufrimiento que le esperaba,
pero consciente también de que su pasión y muerte
significaría vida y alegría para muchos.
Danos, Señor, un poco de su coraje y valor
para que no seamos ni evasivos ni miedosos en la vida,
sino que hablemos con energía y actuemos con firmeza
cuando se nos pida entrega y servicio
o cuando esté en juego tu reino.
Que tu Hijo permanezca con nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Se nos ha dicho que “el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir”. ¿Cómo seguiremos a nuestro Señor como discípulos que se comprometen a servir? Que él mismo nos dé conciencia y fuerza para ello. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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