SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA MARTES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
DIOS NO SE DEJA LLEVAR POR LAS APARIENCIAS
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que vivamos nuestra fe
no tanto como una serie de regulaciones y de prácticas
sino como una relación de persona a persona
contigo y con los hermanos.
Señor, guarda nuestros corazones vueltos hacia ti,
para que podamos vivir lo que creemos
y expresar nuestro amor a ti
en términos de servicio y amor
a los hermanos con los que convivimos,
como hizo Jesús, tu Hijo,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Aprendan a obrar bien, busquen el derecho
En este camino de la Cuaresma que recorremos juntos, Dios nos dice una y otra vez lo que puede hacer con un corazón que se abre a él arrepentido: “Aunque sus pecados sean como púrpura –nos dice– blanquearán como la nieve”…
Oigan la palabra del Señor, príncipes de Sodoma;
escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra:
"Lávense y purifíquense;
aparten de mi vista sus malas acciones.
Dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien,
busquen la justicia, auxilien al oprimido,
defiendan los derechos del huérfano
y la causa de la viuda.
Vengan, pues, y discutamos, dice el Señor.
Aunque sus pecados sean rojos como la sangre,
quedarán blancos como la nieve.
Aunque sean encendidos como la púrpura,
vendrán a ser como blanca lana.
Si son ustedes dóciles y obedecen,
comerán los frutos de la tierra.
Pero si se obstinan en la rebeldía,
la espada los devorará".
Salmo Responsorial
Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23
R. (23b) Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
No voy a reclamarte sacrificios, dice el Señor,
pues siempre están ante mí tus holocaustos.
Pero ya no aceptaré un becerro de tu casa,
ni cabritos de tus rebaños.
R. Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
¿Por qué citas mis preceptos
y hablas a toda hora de mi pacto,
tú que detestas la obediencia
y echas en saco roto mis mandatos?
R. Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme?
¿Crees acaso que yo soy como tú?
No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados.
Quien las gracias me da, ése me honra
y yo salvaré al que cumple mi voluntad.
R. Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades;
renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
No hacen lo que dicen
Contundente, Jesús nos confronta con las prácticas de los fariseos de su tiempo para que nos preguntemos: ¿somos buenos cristianos porque vamos a misa, recibimos los sacramentos y practicamos la penitencia en la Cuaresma?
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
"En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
Oración de los Fieles
Señor Dios nuestro, queremos ser un Pueblo cuyo corazón está realmente cerca de ti y de eso den cuenta nuestras obras. Por eso te pedimos: R/Danos coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, Señor.
Para que, con honestidad y valentía, reconozcamos los errores y las faltas de nuestra Iglesia, nos hagamos cargo y, lejos de ocultarlo, expresemos nuestras disidencias y practiquemos la corrección fraterna, roguemos al Señor.
Para que cuantos nos gobiernan lleven a cabo las buenas intenciones que proclaman y no se queden en buenas palabras y lindas promesas, roguemos al Señor.
Para que oremos con mayor constancia y acudamos a diario a la Palabra de Dios y a la Eucaristía, de manera que, con la ayuda de su gracia, nuestras obras sean eco de su Evangelio, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Estamos reunidos ante ti
con tu Hijo Jesús en medio de nosotros.
Que aprendamos de él
que celebrar la eucaristía
no sustituye nuestro compromiso
por el trabajo de justicia y misericordia,
aunque reconocemos que la eucaristía
es fuente de fortaleza para nuestra lucha.
E inspíranos para que sepamos construir
tu reino de amor y de paz entre nosotros.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos envías a formar tu comunidad,
a ser signo viviente de tu presencia ante el mundo.
No permitas que busquemos llamar la atención
sobre nosotros mismos o sobre nuestras prácticas
caritativas o religiosas,
sino que vayamos juntos hacia ti como tu pueblo
guiando y conduciendo al mundo hacia ti.
Que el servicio y el amor
sean nuestra humilde forma de actuar
Y que Jesús sea quien nos conduzca siempre.
Él, que vino para servir con amor
u es Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Ojalá el Señor nos dé un sentido de honestidad con él y con nosotros mismos, para que no pretendamos ser mejores de lo que somos y que no hagamos nada con el fin preciso de ser vistos y aplaudidos por los demás. Dios sabe todo, y eso basta. Que la bendición del Dios santo y verdadero, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
