SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA LUNES

Ciclo Litúrgico: a,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

PERDONAR Y SER PERDONADOS

Oración Colecta

Oh Dios, santo y justo; Padre nuestro amoroso:
Tú nos ofreciste tu mano en amistad
y nos enviaste a tu Hijo Jesús
a caminar con nosotros
por el camino de la obediencia y la fidelidad.
Pero, oh Dios, con frecuencia rompemos esa amistad,
y actuamos como si no fuéramos tus hijos e hijas.
Mira el rictus de vergüenza en nuestros rostros;
perdónanos, pues contamos confiadamente contigo.
Acepta nuestra acción de gracias
ya que continúas aceptándonos como somos
y nos amas a pesar de nuestras debilidades y pecados.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 78, 8.9. 11 y 13

R. (Sal 102, 10a) No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
No recuerdes, Señor, contra nosotros
las culpas de nuestros padres.
Que tu amor venga pronto a socorrernos,
porque estamos totalmente abatidos.
R. No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
Para que sepan quién eres,
socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Para que sepan quién eres,
sálvanos y perdona nuestros pecados.
R. No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo;
con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte.
Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
y de generación en generación te alabaremos.
R. No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Juan 6, 63. 68

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Lucas 6, 36-38

Perdonen y serán perdonados

El evangelio de hoy nos asegura la misericordia amorosa del Padre en sintonía con nuestra propia capacidad de amar, perdonar y construir comunión con todos nuestros hermanos. Recordemos lo que pedimos cada vez que rezamos la oración que Jesús nos enseñó.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos".

Oración de los Fieles

Señor Dios nuestro, queremos extender por el mundo la Buena Noticia de tu corazón misericordioso y de la fiesta que nos tienes reservada cuando volvemos a tus brazos. Por eso te decimos: R/ Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Para que todos y cada uno de nosotros seamos valientes para decir “Lo siento, me equivoqué, perdóname”, no solo a Dios cuando hemos pecado, sino también a los hermanos a quienes hayamos herido u ofendido, roguemos al Señor.
Para que no encubramos ni pasemos por alto cualquier mal, sino que expresemos enérgicamente nuestra disconformidad sin condenar al pecador, roguemos al Señor.
Para que nunca devolvamos mal por mal sino que escuchemos al Espíritu que quiere que respondamos al mal con el bien, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús viene a nosotros
para traernos su perdón y su paz.
Recuérdanos, Padre,
lo que él pasó y sufrió por nosotros
para que nos convirtamos a ti
y seamos tu pueblo santo
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro:
Tu amor y tu perdón no tienen límite.
Que nuestros corazones se hagan tan grandes como el tuyo.
para que nosotros también aprendamos
a perdonarnos unos a otros,
y a parar de juzgar y condenar.
Queremos acoger a los hermanos tal como son
y seguir ofreciendo nuestra amistad,
aun cuando a veces algunos abusen de ella.
Lo haremos gracias a la fuerza de Aquel
que se ha entregado a sí mismo
a nosotros y por nosotros en la eucaristía,
es decir, Jesucristo nuestro Señor.

Bendición

Hermanos: Repetimos algunas palabras de Jesús para recordarlas, y sobre todo para practicarlas, a lo largo de la jornada: “Sean misericordiosos como su Padre del cielo es misericordioso; perdonen y se los perdonará”. Para que sepamos llevarlo a la vida, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Scroll to Top