SAN JUAN BOSCO
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Al comienzo del siglo XIX, no existía preocupación social alguna, y la pobreza se consideraba como problema insoluble, con los niños como las mayores víctimas. Especialmente en las grandes ciudades, los niños y jóvenes vivían en callejones y barracas y vagaban por las calles. Turín tenía miles de niños y jóvenes así abandonados. Don Bosco tomó la iniciativa de preocuparse por estos niños y jóvenes. Su corazón sensible y su firme orientación pudo reunirlos para darles cobijo, protección y educación.
Los comprendió y se hizo querer por ellos. Le costó mucho tiempo y energías cambiar la mentalidad de los políticos y de los líderes de la Iglesia; y empujarlos a hacer algo acerca del problema, pero poco a poco fue teniendo éxito. En todas sus dificultades guardó siempre su buen talante y su alegría.
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Contigo y con tu Hijo, Jesús,
Don Bosco amó a los jóvenes
y dedicó su vida y la de su congregación
a su educación y cuidado.
Dispón a tu Iglesia y a sus líderes
y también a todos los padres,
para prestar mucha atención
a la formación y desarrollo espiritual de los jóvenes
que son la esperanza para el futuro.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración de los Fieles
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, siempre joven
y fuente de toda juventud:
Con pan y vino celebramos
cómo Jesús se hizo uno de nosotros
y cómo se hizo pequeño, se anonadó,
para estar cercano a nosotros.
Que aprendamos también de él
a ser humildes y pequeños
y a hacernos disponibles a los niños,
para comprenderles y amarlos,
y para ayudarlos a crecer
hasta la perfecta adultez
de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tendemos a venir ante ti
con nuestra sabiduría humana:
segura de sí misma, sofisticada, mundana,
pero Jesús presentó a los niños
como símbolo privilegiado
del discípulo verdaderamente adulto.
Que él nos dé, como a Santo Tomás de Aquino,
la apertura y receptividad de los niños:
humildes, auténticos,
y abiertos a tu Amor y a tus dones.
Y que él nos vaya madurando a su imagen y semejanza,
Jesucristo nuestro Señor.
