SAN FRANCISCO DE ASÍS
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
Declarado Patrono de la Ecología por el Papa Juan Pablo II, San Francisco de Asís emprendió en el siglo XIII no solo una transformación absoluta de su vida personal, renunciando a los honores y riquezas de su familia y de su condición por haber conocido a Jesús, sino que también revolucionó la experiencia religiosa cristiana recuperando la fraternidad de todos los seres vivos en unidad original de la maravillosa Creación. Para él la hermana Pobreza era tan amable como la hermana agua, el hermano fuego, el hermano lobo y cuanto ser creado contemplara alabando en él la grandeza de Dios. En esta sociedad nuestra que ha llegado al límite del deterioro de la Tierra, nuestra única Casa Común, por la ambición desmedida, las necesidades artificiales y, profundamente, la gran desconexión y valoración de la vida y de su Creador, celebrar y recordar al Pobre de Asís es como un grito del cielo que nos convoca con urgencia a la conversión.
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Es un gozo para nosotros celebrar hoy
la fiesta de tu amable y adorable santo,
Francisco de Asís.
Que podamos caminar en nuestra vida, como él,
siendo uno contigo, uno con la naturaleza,
uno con todo lo que es bueno y bondadoso.
Haznos humildes y pacíficos como Francisco.
Así te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración de los Fieles
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios todopoderoso:
Tú eres parcial en favor de los pobres.
De todos los dones que nos das
traemos ahora ante ti pan y vino.
Haznos auténticos y sencillos
como estas ofrendas,
siguiendo el ejemplo de San Francisco,
para que entendamos fácilmente
la sencilla y maravillosa historia
de tu perdón y tu amor,
que tú nos cuentas por medio de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Señor de cielo y tierra:
Te agradecemos, desde la pobreza de nuestro corazón,
que nos hayas permitido comer de la mesa de Jesús
a pesar de nuestra fe imperfecta
y de nuestro tibio amor.
Sigue aceptándonos con nuestras debilidades,
tal como somos;
ayúdanos a ser y a obrar mejor
y prestar un servicio generoso y sincero
a nuestros hermanos marginados y necesitados.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
