SAN ATANASIO, Obispo
Doctor de la Iglesia
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
San Atanasio (295-373), patriarca de Alejandría, fue un obispo que vivió en un tiempo de gran crisis para la Iglesia, inmediatamente después de las persecuciones romanas. Defendió la divinidad de Cristo contra el arrianismo, que decía que Cristo no era más que un hombre. Sufrió mucho por su fe.
Muy a tono con la vida de este patriarca, Joseph Ratzinger escribió una vez: “El futuro de la Iglesia dependerá enteramente de los que vivan con profundas convicciones la plenitud pura de su fe. El futuro no depende de los que se acomodan a las circunstancias del momento. No depende de los que critican a otros, pero se promueven a sí mismos como la norma infalible. El futuro de la Iglesia quedará determinado también esta vez por los santos; por gente que puede ver más que otros, porque sus vidas logran una mayor dimensión… En la medida en que una persona vive y ha sufrido, en esa misma medida puede también ver”.
Oración Colecta
Oh Dios, lleno de sabiduría y verdad:
Tú confiaste a San Atanasio
la misión de defender la divinidad de Cristo.
Ayúdanos a ver en Jesús –que es uno de nosotros–,
más que a un simple hombre, a tu propio Hijo divino.
Y da a tu Iglesia líderes
de una gran fe, visión y sabiduría;
que nunca nieguen a Cristo
aun frente a la persecución más persistente,
y que ayuden a sus hermanos
a mantenerse siempre fieles a él.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Oración de los Fieles
Oración sobre las Ofrendas
Amado Padre:
Nos sientas a la mesa de tu Hijo,
que es nuestro Señor y Salvador
con un amor inmenso.
Danos una fe tan grande como ese Amor tuyo:
Una fe capaz de transformar la historia
por el que nos salvó con su muerte y Resurrección.
En él creemos, y, por medio de él,
nos entregamos confiadamente a ti,
Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
¿Qué profesión de fe podemos hacer más profunda,
ya que creemos en tu Hijo Jesucristo
–Dios y hombre a la vez–,
que celebrando esta eucaristía con él?
Que, inmersos en la nueva y eterna Alianza,
nos unamos más profundamente con él,
contigo y con el Espíritu Santo.
Dígnate hacer todo esto
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
