SÁBADO después de Epifanía ó 12 de enero
PERTENECEMOS A DIOS EN CRISTO JESÚS
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios de vida:
Te pertenecemos plenamente
por medio de tu Hijo Jesucristo.
En él nos has llamado a una vida real, libre, expansiva,
que traspasa la muerte.
Ayúdanos a desarrollar esta vida
con toda su riqueza
y a atesorarla como un fondo de inversión
que no debemos guardar para nosotros,
sino que debemos compartir como un don
con todos los que nos rodean.
Que tu Hijo viva y crezca en nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
En una especie de profesión de fe, el apóstol Juan declara que pertenecemos a Dios a causa de Jesucristo. Él nos ha traído vida eterna, una vida que no puede convivir con el pecado.
Queridos hijos: La confianza que tenemos en Dios consiste en que, si le pedimos algo conforme a su voluntad, él nos escucha. Si estamos seguros de que escucha nuestras peticiones, también lo estamos de poseer ya lo que le pedimos.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado de los que no llevan a la muerte, que pida por él y le obtendrá la vida. Esto vale para los que cometen pecados que no llevan a la muerte, porque hay un pecado que sí lleva a la muerte (por ése no digo que se pida). Toda mala acción es pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios lo protege, y no lo toca el demonio. Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo entero yace en poder del demonio. También sabemos que el Hijo de Dios ha venido ya y que nos ha dado inteligencia para conocer al Dios verdadero. Nosotros permanecemos fieles al único verdadero, porque permanecemos en su Hijo Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijos míos, no adoren a los ídolos.
Salmo Responsorial
Salmo 149, 1-2. 3-4. 5 y 6a y 9b
(4a) El Señor es amigo de su pueblo.
Entonen al Señor un canto nuevo,
en la reunión litúrgica proclámenlo.
En su creador y rey, en el Señor,
alégrese Israel, su pueblo santo. R.
R. El Señor es amigo de su pueblo.
En honor de su nombre, que haya danzas,
alábenlo con arpa y tamboriles.
El Señor es amigo de su pueblo
y otorga la victoria a los humildes. R.
R. El Señor es amigo de su pueblo.
Que se alegren los fieles en el triunfo,
que inunde el regocijo sus hogares,
que alaben al Señor con sus palabras,
porque en esto su pueblo se complace. R.
R. El Señor es amigo de su pueblo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz.
Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
R. Aleluya.
Evangelio
Juan el Bautista nos dice que pertenecemos a Cristo como la novia pertenece al novio. Y que nuestra humildad y disponibilidad son necesarias para que su vida crezca en nosotros.
En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él”.
Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos”
Oración de los Fieles
Te rogamos, Señor, que, por la Eucaristía, podamos todos participar más profundamente de tu vida. Y así te decimos: R/Envíanos, Señor, a amar y servir.
– Para que la Iglesia continúe con compasión la tarea de sanar de Jesús nuestro Señor: que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados, y los pobres y los débiles, protegidos, roguemos al Señor.
– Para que en nuestras comunidades cristianas nos preocupemos unos de otros como el Señor cuida de nosotros, y que nos enriquezcamos mutuamente con los incontables buenos dones de la mente y del corazón, roguemos al Señor.
– Por aquellos cuya fe ha sido sacudida por los cambios en la Iglesia y en el mundo, para que aprendan a confiar de nuevo en el Señor y encontrar paz interior, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Te presentamos, Padre amoroso,
estos dones de pan y vino,
que proceden de tu mano.
Son signos de vida y crecimiento.
Abre nuestros corazones a la profundidad
de la vida de Jesús, tu Hijo,
para que nuestra vida
sea rica y llena de la bondad
y el calor humano del mismo Jesús.
Y que así se convierta en un himno de alabanza
y acción de gracias a ti
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre amoroso:
Nuestra participación en esta eucaristía
ha dado testimonio de nuestra fe viva
en la persona y en la vida de tu Hijo.
Que su presencia entre nosotros
no nos deje indiferentes, sino que nos comprometa
a romper las cadenas del mal
y a hacer posible que su justicia y amor fiel
crezcan en nosotros y en el mundo.
Abrigamos toda la confianza
de que escucharás nuestra oración,
a causa de quien vive en nosotros,
Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Con Juan el Bautista podemos decir: Que disminuyamos nosotros, es decir, que nos consideremos menos importantes, pero que Jesús, el Señor, crezca y aumente en nosotros. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
