SÁBADO después de Epifanía ó 12 de enero

PERTENECEMOS A DIOS EN CRISTO JESÚS

Ciclo Litúrgico: A,B,C

Introducción

Oración Colecta
Señor, Dios de vida:
Te pertenecemos plenamente 
por medio de tu Hijo Jesucristo.
En él nos has llamado a una vida real, libre, expansiva, 
que traspasa la muerte.
Ayúdanos a desarrollar esta vida 
con toda su riqueza 
y a atesorarla como un fondo de inversión 
que no debemos guardar para nosotros, 
sino que debemos compartir como un don 
con todos los que nos rodean.
Que tu Hijo viva y crezca en nosotros 
ahora y por los siglos de los siglos.

Salmo Responsorial

Salmo 149, 1-2. 3-4. 5 y 6a y 9b

(4a)  El Señor es amigo de su pueblo.
Entonen al Señor un canto nuevo,
en la reunión litúrgica proclámenlo.
En su creador y rey, en el Señor,
alégrese Israel, su pueblo santo. R.
R. El Señor es amigo de su pueblo.
En honor de su nombre, que haya danzas,
alábenlo con arpa y tamboriles.
El Señor es amigo de su pueblo
y otorga la victoria a los humildes. R.
R. El Señor es amigo de su pueblo.
Que se alegren los fieles en el triunfo,
que inunde el regocijo sus hogares,
que alaben al Señor con sus palabras,
porque en esto su pueblo se complace. R.
R. El Señor es amigo de su pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 4, 16

Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz.
Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Te rogamos, Señor, que, por la Eucaristía, podamos todos participar más profundamente de tu vida. Y así te decimos: R/Envíanos, Señor, a amar y servir.

–      Para que la Iglesia continúe con compasión la tarea de sanar de Jesús nuestro Señor: que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados, y los pobres y los débiles, protegidos, roguemos al Señor.

–      Para que en nuestras comunidades cristianas nos preocupemos unos de otros como el Señor cuida de nosotros, y que nos enriquezcamos mutuamente con los incontables buenos dones de la mente y del corazón, roguemos al Señor.

–      Por aquellos cuya fe ha sido sacudida por los cambios en la Iglesia y en el mundo, para que aprendan a confiar de nuevo en el Señor y encontrar paz interior, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Te presentamos, Padre amoroso, 
estos dones de pan y vino,
que proceden de tu mano.
Son signos de vida y crecimiento.
Abre nuestros corazones a la profundidad
de la vida de Jesús, tu Hijo,
para que nuestra vida
sea rica y llena de la bondad 
y el calor humano del mismo Jesús.
Y que así se convierta en un himno de alabanza 
y acción de gracias a ti 
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre amoroso:
Nuestra participación en esta eucaristía
ha dado testimonio de nuestra fe viva 
en la persona y en la vida de tu Hijo.
Que su presencia entre nosotros 
no nos deje indiferentes, sino que nos comprometa 
a romper las cadenas del mal 
y a hacer posible que su justicia y amor fiel 
crezcan en nosotros y en el mundo.
Abrigamos toda la confianza 
de que escucharás nuestra oración,
a causa de quien vive en nosotros,
Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Con Juan el Bautista podemos decir: Que disminuyamos nosotros, es decir, que nos consideremos menos importantes, pero que Jesús, el Señor, crezca y aumente en nosotros. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Scroll to Top