QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

CORAZONES PUROS y SINCEROS 

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Padre bondadoso, 
Dios de la Alianza siempre nueva:
Nos has vinculado a ti
con fuertes lazos de amor eterno; 
las palabras que nos diriges son espíritu y vida.
Que tu Espíritu nos haga percibir los mandamientos 
no como una lista de observancias que hay que guardar.
Que ellos nos muevan a servirte
no de una manera esclavizada,
sino como hijas e hijos tuyos
que te aman y a quienes has hecho libres,
por medio de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Gén 2,5-9.15-17

Después del poema de la Creación de Génesis 1, una segunda versión nos narra la creación del “Hombre Tierra” –Adán, extraído de adamah, la tierra, que respira con el mismo aliento de Dios, aliento que da vida (“espíritu”, ruah)– y cómo Dios les da un jardín real –el paraíso– para habitarlo, para que lo cultiven y lo hagan fecundo.

Error: Libro o formato no reconocido: Gén 2,5-9.15-17

Evangelio

Mc 7,14-23

La cuestión de lo puro/lo impuro fue muy importante para la Iglesia primitiva y también un punto de controversia, ya que ésa era una de las más sólidas tradiciones de los judíos, unida a una fuerte ritualidad en torno a todo cuanto pudiera contaminarlos. El Señor sacudirá sus ritos y sus prácticas externas, como sacude hoy los nuestros, para señalar que lo que nos contamina no está afuera, está adentro…

14

Sobre la verdadera pureza

Llamando de nuevo a la gente, les dijo:
—Escuchen todos y entiendan.

15

No hay nada afuera del hombre que, al entrar en él, pueda contaminarlo. Lo que lo hace impuro, es lo que sale de él.

16

[[El que tenga oídos para oír que escuche.]]

17

Cuando se apartó de la gente y entró en casa, le preguntaban los discípulos el sentido de la comparación.

18

Y él les dijo:
—¿Conque también ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden que lo que entra en el hombre desde afuera no puede contaminarlo,

19

porque no le entra en el corazón, sino en el vientre y después es expulsado del cuerpo? –Con lo cual declaraba puros todos los alimentos–.

20

Y añadió:
—Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre.

21

De dentro, del corazón del hombre salen los malos pensamientos, fornicación, robos, asesinatos,

22

adulterios, codicia, malicia, fraude, desenfreno, envidia, blasfemia, arrogancia, desatino.

23

Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.

Oración de los Fieles

–      Por las familias atormentadas por peleas y división, para que el Señor las bendiga con su paz, roguemos al Señor.
–      Por todas las Iglesias que invocan el nombre de Cristo, para que acepten la invitación de nuestro Señor a comer con él en el banquete de la eucaristía, ágape de la unidad y el amor, roguemos al Señor.
–      Para que el Espíritu inspire y guarde, hoy en día, a los legisladores de las naciones, para que con sabiduría sepan distinguir entre el bien y el mal, y legislar en consecuencia, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Te presentamos ahora nuestra disponibilidad
para responder a tu amor.
Te pedimos que estos dones de pan y vino
se conviertan en el Cuerpo y la Sangre 
de tu Hijo Jesucristo,
para que con él nos dediquemos a ti
con toda nuestra mente y corazón.
Y para que seamos capaces
de comunicar tu amor y tu justicia
a todos los que nos rodean.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús se ha dado a sí mismo a nosotros
en esta celebración eucarística.
Purifica nuestros corazones y nuestras intenciones, 
para que participemos también en su actitud
de apertura a tu voluntad
y a las necesidades de los hermanos.
Que de esta manera cumplamos 
más de lo que manda la ley
y te sirvamos como tus hijos e hijas, 
en quienes tú reconozcas a Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Los mandamientos no son precisamente observancias que garanticen nuestra Salvación. Son una respuesta a todo lo que Dios nos ha dado. Ofrecemos a Dios no lo que estamos obligados a hacer sino lo que él espera que hagamos para responder a su amor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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