QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
CORAZONES PUROS y SINCEROS
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Padre bondadoso,
Dios de la Alianza siempre nueva:
Nos has vinculado a ti
con fuertes lazos de amor eterno;
las palabras que nos diriges son espíritu y vida.
Que tu Espíritu nos haga percibir los mandamientos
no como una lista de observancias que hay que guardar.
Que ellos nos muevan a servirte
no de una manera esclavizada,
sino como hijas e hijos tuyos
que te aman y a quienes has hecho libres,
por medio de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
El Antiguo Testamento elogia a Salomón como el típico hombre sabio, que entendía el significado de la vida, del mundo, del bien y del mal. La gente acudía a él desde países lejanos para pedirle consejo. Sin embargo, como sabemos, al menos en su vida posterior, su sabiduría no fue lo suficientemente poderosa como para mantenerlo humildemente orientado hacia Dios. Su corazón se dividió.
En aquellos días, la reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón y quiso cerciorarse personalmente de su sabiduría, haciéndole algunas preguntas sutiles. Llegó, pues, a Jerusalén con una gran caravana de camellos cargados de perfumes, oro en gran cantidad y piedras preciosas. Entró en el palacio de Salomón y le hizo al rey las preguntas que había preparado. Salomón respondió a todas, de modo que no dejó de contestar ni la más difícil.
Cuando la reina de Sabá comprobó la sabiduría de Salomón y vio el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las habitaciones de sus servidores, el porte y los vestidos de sus ministros, sus coperos y los sacrificios que ofrecía en el templo del Señor, se quedó maravillada y dijo al rey:
"De veras es cierto lo que en mi país me habían contado de ti y de tu sabiduría. Yo no quería creerlo, pero ahora que estoy aquí y lo veo con mis propios ojos, comprendo que no me habían dicho ni la mitad, pues tu sabiduría y tu prosperidad superan todo cuanto oí decir.
Dichoso tu pueblo y dichosos estos servidores tuyos, que siempre están en tu presencia y escuchan tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y que por el amor eterno que le tiene a Israel, te ha elegido para colocarte en el trono de Israel y te ha hecho rey para que gobiernes con justicia".
La reina le regaló a Salomón cuatro toneladas de oro y gran cantidad de perfumes y de piedras preciosas; nunca hubo en Jerusalén tal cantidad de perfumes como la que la reina de Sabá le obsequió a Salomón.
Salmo Responsorial
R. (30a) Rectas y sabias son las palabras del justo.
Pon tu vida en los manos del Señor,
en él confía,
y hará que tu virtud y tus derechos
brillen igual que el sol de mediodía.
R. Rectas y sabias son las palabras del justo.
Rectas y sabias son
las palabras del justo.
Lleva en su corazón la ley de Dios,
sus pasos son seguros.
R. Rectas y sabias son las palabras del justo.
La salvación del justo es el Señor;
en la tribulación él es su amparo.
A quien en él confía, Dios lo salva
de los hombres malvados.
R. Rectas y sabias son las palabras del justo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad;
santifícanos en la verdad.
R. Aleluya.
Evangelio
La cuestión de lo puro/lo impuro fue muy importante para la Iglesia primitiva y también un punto de controversia, ya que ésa era una de las más sólidas tradiciones de los judíos, unida a una fuerte ritualidad en torno a todo cuanto pudiera contaminarlos. El Señor sacudirá sus ritos y sus prácticas externas, como sacude hoy los nuestros, para señalar que lo que nos contamina no está afuera, está adentro…
En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro".
Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?" Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre".
Oración de los Fieles
– Por las familias atormentadas por peleas y división, para que el Señor las bendiga con su paz, roguemos al Señor.
– Por todas las Iglesias que invocan el nombre de Cristo, para que acepten la invitación de nuestro Señor a comer con él en el banquete de la eucaristía, ágape de la unidad y el amor, roguemos al Señor.
– Para que el Espíritu inspire y guarde, hoy en día, a los legisladores de las naciones, para que con sabiduría sepan distinguir entre el bien y el mal, y legislar en consecuencia, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Te presentamos ahora nuestra disponibilidad
para responder a tu amor.
Te pedimos que estos dones de pan y vino
se conviertan en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo Jesucristo,
para que con él nos dediquemos a ti
con toda nuestra mente y corazón.
Y para que seamos capaces
de comunicar tu amor y tu justicia
a todos los que nos rodean.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús se ha dado a sí mismo a nosotros
en esta celebración eucarística.
Purifica nuestros corazones y nuestras intenciones,
para que participemos también en su actitud
de apertura a tu voluntad
y a las necesidades de los hermanos.
Que de esta manera cumplamos
más de lo que manda la ley
y te sirvamos como tus hijos e hijas,
en quienes tú reconozcas a Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Los mandamientos no son precisamente observancias que garanticen nuestra Salvación. Son una respuesta a todo lo que Dios nos ha dado. Ofrecemos a Dios no lo que estamos obligados a hacer sino lo que él espera que hagamos para responder a su amor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
