QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

MÁS QUE MIGAJAS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Padre de todos:
Hace mucho tiempo elegiste al pueblo de Israel
para dar a conocer tu nombre a todas las naciones.
Tu Hijo Jesucristo nos dejó claro
que perdón y vida son parte muy esencial 
de todos los que creen en él.
Señor, haz realmente a tu Iglesia lugar de encuentro
para todos los que te buscan, aunque sea a tientas,
para que todos los obstáculos y barreras se eliminen
y para que las riquezas de todas las naciones y culturas
revelen los mil rostros del amor que tú nos manifiestas
en Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Gén 2,18-25

El amor es más fuerte que la muerte y más fuerte que los lazos familiares con los padres. Los seres humanos son sociables y necesitan un compañero igual, creado desde cerca del corazón del hombre, “carne de mi carne y hueso de mis huesos”. Ahora el hombre puede proferir con gozo la palabra “Tú”.

Error: Libro o formato no reconocido: Gén 2,18-25

Evangelio

Mc 7,24-30

Jesús es Salvación para todos. Dios levanta a los humildes que creen en él. La gracia no es privilegio exclusivo del pueblo de Dios. Todos sin excepción son llamados a la vida del Reino.

24

La fe de una mujer cananea

Desde allí se puso en camino y se dirigió a la región de Tiro. Entró en una casa con intención de pasar inadvertido pero no lo logró.

25

Una mujer que tenía a su hija poseída por un espíritu inmundo se enteró de su llegada, acudió y se postró a sus pies.

26

La mujer era pagana, natural de la Fenicia siria. Le pedía que expulsase de su hija al demonio.

27

Jesús le respondió:
—Deja que primero se sacien los hijos. No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos.

28

Ella replicó:
—Señor, también los perritos, debajo de la mesa, comen de las migas que dejan caer los niños.

29

Le dijo:
—Por eso que has dicho, puedes irte, que el demonio ha salido de tu hija.

30

Se volvió a casa y encontró a su hija acostada en la cama; el demonio había salido.

Oración de los Fieles

–      Para que en la Iglesia universal haya espacio para las riquezas culturales de diferentes pueblos y para la manifestación de la misma fe en una variedad de lenguas y formas de expresión, roguemos al Señor.
–      Para que sepamos abrir nuestros hogares y nuestros corazones a los que consideramos diferentes, y que hagamos todo lo posible para integrarlos en la comunidad, roguemos al Señor.
–      Para que nos esforcemos por ser comunidades en salida, que vayan al encuentro de quienes más nos necesitan sin excepción, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú preparas la mesa de tu Hijo
para todos los que quieran venir al banquete:
para pobres y ricos, 
para santos y pecadores. 
Queremos aprender de tu Hijo Jesucristo
a dar a todos los que piden alimento o amor,
no escasas migajas o sobras del banquete,
sino a nosotros mismos como alimento.
como Cristo hace aquí por nosotros,
él que es Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía 
hemos sido, y nos hemos sentido, todos uno
en Jesucristo tu Hijo. 
Él murió y resucitó a una nueva vida por todos;
su semejanza se refleja en el rostro de cada ser humano.
Ojalá fuera visible y palpable en todos.
Que su rostro no se desfigure ni se rompa
por nuestros prejuicios y temores; 
no permitas que tu amor se achique
o sea menos que universal.
A todos nosotros haznos uno en él,
que es nuestro camino común 
hacia ti y hacia los hermanos,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Que haya espacio en esta nuestra casa, es decir, en nuestras comunidades cristianas, para todos sin excepción. Que salgamos al encuentro de cuantos nos necesitan. 
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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