QUINTA SEMANA DE PASCUA MIÉRCOLES

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

UNIDOS EN LA VID VERDADERA

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú nos has dado a tu Hijo Jesucristo
como la verdadera vid de vida
y como nuestra fuente de fortaleza.
Ayúdanos a vivir su vida
como sarmientos vivos adheridos a la vid,
y a dar fruto abundante de justicia, amor y paz.
Que nuestra unión a Jesús se haga visible
en nuestra apertura y generosidad,
de los unos a los otros,
y en nuestra unidad como hermanos y hermanas,
para que él esté visiblemente presente entre nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.

Salmo Responsorial

Salmo 121, 1-2. 3-4a. 4b-5

R. (cf 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
Jubilosos, delante de tus puertas.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
Pediré para ti todos los bienes.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 15, 4. 5

R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor;
el que permanece en mí da fruto abundante.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Elevamos nuestra común oración a Dios para que nos mantenga en comunión con la ayuda de su gracia, diciendo: R/Que seamos uno, Señor, para que el mundo crea.

– Señor Jesús, no permitas que tu Iglesia se divida en grupos y facciones cerrados y egoístas; haznos a todos uno en ti, de manera firme y profunda, y así te rogamos.
– Señor Jesús, que los enfermos y los que sufren recuerden que tú te identificas y eres uno con ellos, y así te rogamos.
– Señor Jesús, que el vino nuevo de tu gracia rebose en nosotros, para que nos haga grandes y fuertes en amabilidad y amor, y así te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú plantaste a tu Hijo entre nosotros
como la verdadera vid que da vida.
Deseamos ardientemente
que él se nos dé de nuevo a nosotros hoy
en esta eucaristía
como pan de fortaleza
y se derrame a sí mismo por nosotros
como vino que unifica, da vida y alegría,
para que nosotros vivamos en él y él en nosotros
Y para que demos frutos de unidad y de amor,
en el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Te damos gracias por colmarnos
con la savia de vida de Jesús
–que es nuestra vid verdadera–.
Queremos seguir viviendo
en unión con él y con los hermanos,
para que en las incertidumbres de la vida
sigamos creyendo, esperando
y construyendo juntos
un reino de fraternidad y de amor.
Y cuando andemos un poco a ciegas en la oscuridad
–en días de prueba y sufrimiento–,
danos la convicción
de que tú estás purificando nuestra fe
y de que estás siempre con nosotros:
en los hermanos y en tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús, el Señor, nos ha dicho hoy: “Vivan y permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes”. Sí, permanezcamos en su amor y hagamos las tareas de cada día en unión con él y sostenidos por su fuerza, y llevémosle a nuestros hermanos por medio de nuestra mutua preocupación, cuidado y amor. Y para conseguir este preciado don, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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