QUINTA SEMANA DE PASCUA JUEVES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
TODOS SON BIENVENIDOS
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que la Iglesia se abra
a todas las personas y a todas las naciones,
porque tu Hijo se hizo Salvador para todos;
y tú amas también a todos.
Oh Dios Padre,
danos mentes y corazones abiertos.
Líbranos de nuestros estrechos prejuicios
y haz que desistamos de querer ajustar a otros
a nuestros criterios personales.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En completa colegialidad, en el Concilio de Jerusalén, los apóstoles decidieron que la Iglesia debía abrirse a todos sin distinción alguna. Se sirve a todos de la misma manera: por medio de Jesucristo, Dios ama a todos indistintamente.
Por aquellos días, después de una larga discusión sobre el asunto de la circuncisión, Pedro se levantó y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
“Hermanos: Ustedes saben que, ya desde los primeros días, Dios me eligió entre ustedes para que los paganos oyeran, por mi medio, las palabras del Evangelio y creyeran. Dios, que conoce los corazones, mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo, igual que a nosotros. No hizo distinción alguna, ya que purificó sus corazones con la fe.
¿Por qué quieren irritar a Dios imponiendo sobre los discípulos ese yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido soportar? Nosotros creemos que nos salvaremos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos’’.
Toda la asamblea guardó silencio y se pusieron a oír a Bernabé y a Pablo, que contaban las grandes señales y prodigios que Dios había hecho entre los paganos por medio suyo. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
“Hermanos, escúchenme. Pedro nos ha referido cómo, por primera vez, se dignó Dios escoger entre los paganos un pueblo que fuera suyo. Esto concuerda con las palabras de los profetas, porque está escrito: Después de estos sucesos volveré y reconstruiré de nuevo la casa de David, que se había derrumbado; repararé sus ruinas y la reedificaré, para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que han sido consagradas a mi nombre. El Señor que hace estas cosas es quien lo dice. Él las conoce desde la eternidad.
Por lo cual, yo juzgo que no se debe molestar a los paganos que se convierten a Dios; basta prescribirles que se abstengan de la fornicación, de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si alguien se extraña, Moisés tiene, desde antiguo, quienes lo predican en las ciudades, puesto que cada sábado se lee en las sinagogas’’.
Salmo Responsorial
R. (cf 3) Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo.
R. Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas.
R. Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Caigamos en su templo de rodillas.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos,
gobierna a las naciones con justicia.
R. Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús nos da la clave de esa felicidad que tanto anhelamos y nos cansamos de buscar tantas veces por caminos equivocados. “Permanezcan en mi amor “, nos dice. Y agrega la condición plena para esa felicidad que nada ni nadie nos podrá quitar…
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.
Oración de los Fieles
Señor de la Unidad, oramos por todos los seres vivos y por toda la Creación, a la que llamaste a la plenitud de la amistad y el encuentro, diciendo: R/Queremos permanecer en tu amor.
– Para que los líderes de la Iglesia estén siempre abiertos al Espíritu Santo, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes para el bien de la misma Iglesia y quizás del mundo, te decimos.
– Para que Dios, que conoce el corazón del hombre, inspire a los líderes y a los fieles de la Iglesia y los haga promotores no de la uniformidad sino de la unidad sin exclusión, te decimos.
– Para que el Espíritu del Señor nos disponga a ver lo bueno que hay en los otros, incluso en los que difieren mucho de nosotros, te decimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús está aquí entre nosotros,
no porque seamos una clase privilegiada
sino porque tú eres bueno y amoroso.
Danos el Espíritu de tu Hijo
para que sepamos amar a todos
sin discriminación alguna.
Que una misma fe y un mismo amor
nos una profundamente a todos
en Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre de todos:
Permanecemos en tu amor
si guardamos tus mandamientos.
Danos la fuerza necesaria
para cumplir tu mandato de amor
sin discriminación alguna.
Y, si tenemos algunos favoritos,
que sean precisamente los pobres y los pequeños,
los que no cuentan,
los que no tienen ni nombre ni derechos,
para que entre todos les facilitemos acceso
a la justicia, al bienestar humano y a la alegría de vivir.
Que de este modo la alegría de tu Hijo esté en nosotros
hasta que un día se perfeccione y complete
en la gloria eterna, por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: ¡Qué magnífico y bello sería un mundo, e incluso una Iglesia, sin prejuicios ni discriminación, donde las personas sinceramente se aceptaran, se apreciaran y se amaran unas a otras! Que nosotros al menos nos contemos entre los que se esfuerzan denodadamente por lograrlo. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
