QUINTA SEMANA DE CUARESMA MARTES

Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

“MIREN A CRISTO”

 

Oración Colecta

Oh Dios nuestro, misericordioso y salvador:
Recorriendo y vagando por nuestros desiertos
de injusticia y falta de amor,
clamamos a ti a voz en grito, pero con temor
o quizás nos quedamos pasmados en silencio,
y algunos en duda y desesperación.
Danos bastante fe y confianza
para mirarle a aquel
que cargó sobre sí
nuestras dudas y nuestra maldad,
sufrió por ellas en la cruz
y resucitó desde ellas a una vida nueva:
Jesucristo, a quien aclamamos
como nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Salmo Responsorial

Salmo 101, 2-3. 16-18. 19-21

R. (2) Señor, escucha mi plegaria.
Señor, escucha mi plegaria;
que a tu presencia lleguen mis clamores.
El día de la desgracia.
Se
ñor, no me abandones.
Cuando te invoque, escúchame
y enseguida resp
óndeme.
R. Señor, escucha mi plegaria.
Cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso,
cuando oiga el clamor del oprimido
y no se muestre a sus plegarias sordo.
Entonces al Se
ñor temerán todos los pueblos
y su gloria ver
án los poderosos.
R.
Señor, escucha mi plegaria.
Esto se escribirá para el futuro
y alabará al Señor el pueblo nuevo,
porque el Señor, desde su altura santa,
ha mirado a la tierra desde el cielo,
para o
ír los gemidos del cautivo
y librar de la muerte al prisionero.

R. Señor, escucha mi plegaria.

Aclamación antes del Evangelio

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Juan 8, 21-30

"Sanbràn que 'Yo soy'"

En este evangelio, los fariseos tienen que aceptar a Cristo con fe si quieren salvarse. Nosotros también tenemos que mirar la cruz de Cristo con ojos de fe, para llegar a ser personas libres e hijos e hijas de Dios. Y, como Iglesia, convertirnos en verdaderos signos de salvación para las naciones.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir”. Dijeron entonces los judíos: “¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?” Pero Jesús añadió: “Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”.

Los judíos le preguntaron: “Entonces ¿quién eres tú?” Jesús les respondió: “Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo”. Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.

Jesús prosiguió: “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada”. Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.

Oración de los Fieles

Elevamos nuestras peticiones a Dios con toda la Iglesia, diciendo: R/Creemos, Señor, pero aumenta nuestra fe.
Por los que sufren mucho en la vida, para que sepan mirar con fe y esperanza a Jesús en la cruz, implorando fortaleza y curación, te pedimos.
Por una fe profunda en el amor de Dios, cuyo Hijo Jesús sufrió por nosotros en la cruz, te pedimos.
Por todos nosotros, para que miremos a la cruz como a un signo liberador, te pedimos.

Oración sobre las Ofrendas

Oh Dios, Padre nuestro:
Estamos celebrando ahora
el memorial de la Pasión y muerte de Jesús.
Que nuestro encuentro con tu Hijo
nos libere de todo mal
y nos ayude a alzarnos por encima del pecado,
porque sabemos y creemos
que él está con nosotros,
que es tu Hijo,
un solo Dios contigo y con el Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro:
Tú has llamado a tu Iglesia –es decir, a nosotros–
para ser tu signo alzado a la vista de las naciones.
Que nuestra fe viva en tu Hijo
inspire a la gente a descubrirlo y encontrarlo,
para que con él hagamos siempre lo que te agrada
y fielmente te sirvamos.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición

Hermanos: Dolor, sufrimiento, muerte, permanecerán siempre como escándalo y misterio, como algo difícil de soportar. Sin embargo, ahí está Jesús, que aceptó la cruz para salvarnos. Somos discípulos de quien murió en la cruz. Por más duro y difícil que sea, aprendamos a llevar la cruz cuando venga a nosotros en las mil circunstancias de la vida. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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