PRIMERA SEMANA PASCUA SÁBADO

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

“NO PODEMOS CALLAR”

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús vivió entre nosotros,
carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre;
por amor murió por nosotros
y tú lo resucitaste a una nueva vida.
Queremos fervientemente experimentar
su amor y su presencia
hasta tal punto que, como los apóstoles,
no podamos nunca parar de proclamar
lo que hemos visto y oído,
y que por ello los hombres
te den gloria y alabanza a ti, Dios nuestro.
Te lo pedimos en nombre de Jesucristo, el Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 117, 1 y 14-15. 16ab-18. 19-21

R. (21a) La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
El Señor es mi fuerza y mi alegría;
en el Señor es mi salvación.
Escuchemos el canto de victoria
que sale de la casa de los justos.
R. La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
“La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo”.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me abandonó a la muerte.
R. La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Ábranme las puertas del templo,
que quiero entrar a dar gracias a Dios.
Esta es la puerta del Señor
y por ella entrarán los que le viven fieles.
Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste
y fuiste para mí la salvación.
R. La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Salmo 117, 24

R. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Rogamos a nuestro Padre del Cielo por nuestras comunidades llamadas a la profecía aun cuando eso suponga seguir hasta el fin las huellas del Maestro. Y le decimos: R/Danos el valor que nos falta, Señor, para anunciarte.

– Para que la Iglesia no dude nunca en proclamar al mundo verdades, valores y estilos de vida inspirados en Jesús y en su Evangelio, que seguramente al mismo mundo no le agrada oír, roguemos al Señor.
– Para que los misioneros, y, de hecho, todos los cristianos sigamos proclamando con nuestro estilo de vida que Cristo vive y es importante para todos, roguemos al Señor.
– Para que perseveremos siempre en el seguimiento del Resucitado y conservemos el entusiasmo y la necesidad de anunciarlo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Dígnate aceptar este pan y este vino
y mira con agrado el que tu Hijo Jesús
esté vivo y presente entre nosotros
en estos signos humildes,
frutos de la tierra y del trabajo del hombre.
Que él nos dé un poco de su fortaleza
para mantenernos firmes
en las tormentas de la vida,
y para vivir con la alegría
propia de personas redimidas,
ya que el Señor está vivo
y nosotros también lo estamos gracias a él,
ahora y ojalá por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tu Hijo nos ha escogido
para ser sus compañeros y compañeras.
Que los hombres lo reconozcan en nosotros
y que ellos lo acepten a él
cuando nuestra conducta y nuestro obrar los convenzan
de que él efectivamente está con nosotros
y de que tú eres nuestro Dios,
que vives en la unidad del Espíritu Santo
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Durante toda esta Semana después de Pascua nos hemos empapado de la fe en el Señor Resucitado. Que esta fe, desde luego, sea el núcleo de nuestra creencia y de nuestra vida. El Señor ha resucitado. Nosotros también resucitamos con él, incluso ahora, poco a poco, a una vida nueva y más hermosa, en Cristo Jesús. Permanezcamos en esta bella certeza y alegría. Y para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Scroll to Top