PRIMERA SEMANA PASCUA JUEVES
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
TESTIGOS DEL SEÑOR RESUCITADO
Oración Colecta
Dios todopoderoso y Padre nuestro:
Jesús murió por nosotros en la cruz
y tú lo resucitaste de entre los muertos.
Nosotros no hemos visto las señales de los clavos en sus manos
ni hemos tocado la herida de su costado,
pero creemos que está vivo
y presente aquí en medio de nosotros.
Abre nuestros corazones a su Palabra
y toquémoslo en el pan de la Eucaristía,
para que él nos alce por encima de nuestros pecados
y nos transforme en hombres y mujeres nuevos.
y de esta manera podamos dar testimonio de tu Hijo Resucitado,
Jesucristo, nuestro Señor.
Salmo Responsorial
R. (2ab) ¡Qué admirable, Señor, es tu poder! Aleluya.
¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro,
tu poder en toda la tierra!
¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes,
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes?
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder! Aleluya.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
y todo lo sometiste bajo sus pies.
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder! Aleluya.
Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas,
todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar,
que recorren los caminos de las aguas.
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder! Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo.
R. Aleluya.
Evangelio
Nos reunimos con frecuencia para la celebración de nuestra eucaristía porque creemos firmemente que Cristo murió por nosotros y resucitó de entre los muertos. Nos juntamos como hermanos en torno al Señor Resucitado para abrir nuestras mentes y corazones a su Palabra y para dejar que nos llene con su presencia viva. Él nos dice, como les dijo a sus apóstoles: “Miren, soy yo mismo; escúchenme; tóquenme en la comida y en la bebida de la eucaristía”.
Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: "No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?" Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos".
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto".
Oración de los Fieles
Señor Dios nuestro, elevamos nuestra oración a ti para que seamos una Iglesia que anuncie con alegría tu Resurrección y tu vida. R/Que seamos, Señor, una Iglesia en salida.
– Para que, en nombre del Señor Resucitado, la Iglesia salga al encuentro de todos los hombres para ofrecerles una vida nueva y mejor, roguemos al Señor.
– Para que Jesús Resucitado nos dé paz y serenidad de corazón, y que en él encontremos a alguien que da auténtico sentido a nuestras vidas y por quien vale la pena vivir, roguemos al Señor.
– Para que el Señor Resucitado otorgue paz a nuestras comunidades cristianas por la certeza de que él está con nosotros y parte para nosotros el pan de la Eucaristía, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre de vida:
Con este pan y este vino celebramos
la presencia de tu Hijo en medio de nosotros,
aquí alrededor de esta mesa
y también en la vida de cada día.
Que sepamos experimentarle aquí
como tu gran don para nosotros
y que él permanezca con nosotros
en nuestra perenne búsqueda
y en nuestro esfuerzo sincero para ser tu pueblo,
un pueblo que trata de vivir la nueva vida resucitada
de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios de vida y de amor salvador:
En esta eucaristía pascual
hemos disfrutado de la presencia de tu Hijo
en medio de nosotros,
pues hemos estado juntos en su nombre,
nos ha dirigido sus palabras de vida,
y hemos compartido su banquete.
Que él continúe viviendo en nuestra comunidad
por nuestra presencia atenta a nuestros hermanos,
por nuestra fe común expresada
en obras de amor y de servicio,
de gratitud y compasión,
por nuestros esfuerzos por crear un mundo mejor
donde haya justicia y esperanza para todos.
Y que así caminemos juntos hacia ti
y demos testimonio de que Cristo es nuestro Señor
y de que vive ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Jesús nos ha dicho en esta eucaristía: “La paz esté con ustedes”. Realmente es él quien vive en medio de nosotros. Toquémosle en nuestra oración, y en nuestra cercanía e intimidad con él. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
