PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

DIOS LLAMA A LOS DÉBILES

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios de misericordia y compasión:
Tú llamas a personas débiles, aun siendo pecadoras,
para ir dando forma a tus sueños
sobre los hombres y su mundo
y para ser instrumentos de salvación.
Danos confianza, no en nuestra propia fuerza,
sino en el poder de tu amor,
que puede hacer,
por medio de nosotros y con nosotros,
lo que somos incapaces de hacer.
Te damos gracias por llamarnos
a salir de nuestra fragilidad y alienación,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Heb 4,12-16

La palabra de Dios está viva y activa, dice la Primera Lectura. Está tan viva y activa que esta palabra de Dios, hablada por Jesús, transforma a los pecadores en santos. Esta palabra puede juzgar, pero lo hace siempre con suavidad y afabilidad, ofreciendo nuevas oportunidades. ¿Ofrecemos estas nuevas oportunidades a otros? ¿O nuestra actitud, si no nuestras palabras, de condenación retiene a la gente encerrada dentro de su mediocridad y su fracaso?

12

Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos; penetra hasta la separación de alma y espíritu, articulaciones y médula, y discierne sentimientos y pensamientos del corazón.

13

No hay criatura oculta a su vista, todo está desnudo y expuesto a sus ojos. A ella rendiremos cuentas.

14

Jesús, Sumo Sacerdote 

Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un sumo sacerdote excelente que penetró en el cielo, mantengámonos firmes en nuestra confesión de fe.

15

El sumo sacerdote que tenemos no es insensible a nuestra debilidad, ya que, como nosotros, ha sido probado en todo excepto el pecado.

16

Por tanto, acerquémonos confiados al trono de nuestro Dios, para obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

Evangelio

Mc 2,13-17

 Mateo es un pecador público típico, un cobrador de impuestos, uno que no solo estaba explotando a su propio pueblo, sino que lo traicionaba colaborando con los romanos, la fuerza de ocupación. Pero él responde al llamado de Jesús y se convierte en su apóstol. Incluso será mártir, será fiel hasta el final.

13

Llama a Leví:
comparte la mesa con pecadores

Salió de nuevo a la orilla del lago. Toda la gente acudía a él y él les enseñaba.

14

Al pasar vio a Leví de Alfeo, sentado junto a la mesa de recaudación de los impuestos, y le dijo:
—Sígueme.

Él se levantó y le siguió.

15

Mientras estaba comiendo en su casa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues muchos eran ya sus seguidores.

16

Los letrados del partido fariseo, viéndolo comer con aquéllos, dijeron a los discípulos:
—¿Por qué come con recaudadores de impuestos y pecadores?

17

Lo escuchó Jesús y respondió:
—No tienen necesidad del médico los sanos, sino los enfermos. No vine a llamar a justos, sino a pecadores.

Oración de los Fieles

–      Por la Iglesia, que es una comunidad de santos y pecadores. Para que nosotros, pueblo de Dios, y nuestros líderes, no tanto condenemos a los que fallan sino que les demos nuevas oportunidades en la vida, roguemos al Señor.

–      Por los que con frecuencia se sienten frustrados y ya ni se atreven a creer en sí mismos, en Dios o en la comunidad. Para que saquen nuevo valor y esperanza al recibir de nosotros misericordia y comprensión, roguemos al Señor.

–      Por los sacerdotes y religiosos, para que sigan confiando en el Señor que los llamó a pesar de sus debilidades humanas, y para que con Cristo cuiden especialmente de los pobres y de los débiles, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
A tu Hijo no le pareció que rebajara su dignidad
yendo a las casas de los pecadores
y comiendo y bebiendo con ellos.
Estamos agradecidos de que aquí hoy
él se haya sentado a la mesa con nosotros,
que somos débiles y pecadores.
Reconocemos tu amor misericordioso
para con nosotros.
Todo lo que podemos decir es:
“Gracias, Padre”,
por Jesucristo nuestro Señor

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre de bondad:
En esta eucaristía
hemos experimentado tu misericordia y perdón
y tu llamado a que esperemos y confiemos en ti.
Que nunca menospreciemos, y mucho menos despreciemos
a personas que estén luchando contra su propia debilidad,
o que se encuentren demasiado cansadas
para mantenerse en pie.
Ayúdanos a reconocer en ellas
nuestra propia carne y sangre desgarradas.
Clamamos a ti, Padre, en voz alta o en silencio,
para que nos concedas un corazón comprensivo
y unas manos dispuestas a ayudar y servir.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¡Qué atrevido Jesús, y qué seguro de sí mismo! Jesús elige a un hombre a quien todos consideran pecador público, lo convierte nada menos que en su apóstol, y para construir su Iglesia cuenta con él, así como con algunos otros apóstoles que más tarde mostrarán signos de gran debilidad. Dios confía en nosotros, se fía de nosotros. Confiemos también nosotros en él mientras pedimos su bendición. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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