PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
DISCÍPULOS HOY
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos invitas a nosotros,
discípulos hoy de tu Hijo,
a convertirnos totalmente al Evangelio
y a ayudar a extender tu Reino.
Danos corazones abiertos al Evangelio
y generosidad para compartirlo
con los hombres de nuestros días.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive contigo y con el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Los convulsionados tiempos del asentamiento en Palestina llegarán a su fin. Nace Samuel, el profeta elegido por Dios para promover y acompañar la instauración de un Reino que unificará al pueblo. Un Reino y un rey de la estirpe de David de la que surgirá aquel que traerá una Salvación completa y definitiva.
Salmo Responsorial
Salmo 115, 12-13. 14-17. 18-19
(17a) Te ofreceré, Señor, un sacrificio.
¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de salvación
e invocaré el nombre del Señor. R.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo.
Le ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré su nombre. R.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo.
en medio de su templo santo,
que está en Jerusalén. R.
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya
Evangelio
En el evangelio de hoy Jesús empieza a predicar la venida del Reino de Dios, a anunciar la Salvación. Para ello convoca a la penitencia y a la conversión y elige a sus primeros discípulos. Como entonces, Jesús nos dirige a nosotros hoy esas mismas palabras: “¡Arrepiéntanse, conviértanse, sean pescadores de hombres para el Reino!”
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepintanse y crean en el Evangelio”.
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Oración de los Fieles
– Por nuestra querida Iglesia, para que el Señor la ayude a continuar renovándose a sí misma, y de esta forma se mantenga caminando por los caminos del Evangelio. Y para que sus miembros vivan el mismo Evangelio como Buena Noticia de Salvación, roguemos al Señor.
– Por los que dejan sus redes por seguir a Jesús, el Señor, para que vivan de tal manera el Evangelio que lo hagan visible y tangible a los hermanos, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros en nuestras comunidades, para que el Señor nos ayude a tomar en serio el Evangelio y a vivirlo unidos íntimamente con el Señor, roguemos al Señor.
Oración de las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos dones de pan y vino
ponemos nuestra mejor voluntad
para seguir a tu Hijo
adonde quiera que nos llame.
Que este nuestro encuentro aquí y ahora
con tu Hijo y con los hermanos
marque para nosotros un nuevo comienzo
de unidad y de amor leal,
para que la semilla de tu Reino
crezca entre nosotros,
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Sabemos muy bien lo que tú puedes hacer
con gente débil y falible.
Con la fuerza de tu Hijo,
ayúdanos a hacer lo que sobrepase nuestras fuerzas:
ser tu pueblo
y ser para el mundo
la señal de que tú amas a todos y a cada uno
y que amistad y justicia
no son palabras huecas
ni para ti ni para nosotros.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: “Ésta es la hora. Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva, en el Evangelio. Vengan y síganme. Sean mis discípulos”. Jesús pronunció esas palabras hace ya mucho tiempo. Pero nos las repite a nosotros aquí y ahora. Ojalá sepamos escucharlas y acogerlas con ilusión y entrega, ayudados con la bendición del Señor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
