PRIMERA SEMANA DE CUARESMA MIÉRCOLES

Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

CONVERSIÓN

Oración Colecta
Oh Dios, rico en perdón y misericordia:
Te pedimos una buena dosis
de humildad y honestidad
para reconocer ante ti y ante los hermanos
que somos hombres y mujeres débiles y falibles
que con frecuencia tratamos de cerrar los ojos
a nuestras faltas y pecados.
Fortalecidos con la gracia
lograda para nosotros con sacrificio
por tu Hijo en la cruz,
te imploramos nos concedas
valor para buscar tu perdón
y para convertirnos y volver a ti,
sinceramente y de todo corazón,
y para servirte con generosidad
a ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 50, 3-4. 12-13. 18-19

R. (19b) A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos,
y purifícame de mis pecados.
R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu.
R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios
y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría.
Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.
R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.

Aclamación antes del Evangelio

Joel 2, 12-13

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor.
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Oración de los Fieles

Invocamos al Señor de todo corazón para que remueva en nosotros todo aquello que nos impide escuchar su voz, y decimos: R/Conviértenos a ti, Señor.

Para que Dios conceda a la Iglesia el valor de escuchar el llamado de Dios a una renovación y conversión constantes, roguemos al Señor.
Para que nosotros escuchemos el llamado del Señor a ser cada vez más fieles al Evangelio, roguemos al Señor.
Para que la Iglesia, y cada uno de nosotros, recibamos el llamado a ser profetas para ayudar a transformar todo lo que hay que transformar en torno a nosotros y en el mundo entero, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús te pidió que perdonaras
a los que lo torturaban y crucificaban.
Él invitó a los pecadores a su mesa
como nos invita ahora a nosotros.
Que él nos restaure y nos haga recibir
humilde y graciosamente
su perdón y su amor.
Y que nosotros, a nuestra vez,
restauremos también a otros
compartiendo con ellos tu misericordia.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Oh Dios misericordioso:
Te pedimos que, al acabar esta celebración eucarística,
volvamos a nuestra casa y a nuestro trabajo,
como pueblo transformado por la Palabra de Jesús,
sabiendo a dónde quiere él que vayamos.
Y que su Pan de vida nos robustezca
para seguir por el camino que él nos ha mostrado,
el camino hacia ti y hacia los hermanos,
porque él es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición

Hermanos: Nuestro problema es que algunas veces nos complacemos y nos felicitamos por lo buenos que somos. Sin embargo, hoy se nos llama a vivir más profundamente el Evangelio, para que sea realmente Buena Noticia para nosotros y para los hermanos alrededor nuestro. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Scroll to Top