PRIMERA SEMANA DE CUARESMA JUEVES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
“NO HAY NADIE QUE ME AYUDE SINO TÚ”
Oración Colecta
Señor, Dios nuestro:
Tú eres un Padre generoso,
que nos das lo que es bueno para nosotros
simplemente porque nos amas.
Danos un corazón agradecido, Señor,
para que aprendamos de ti
a dar y compartir sin condición alguna,
sino sencillamente con amor y alegría,
como Jesús hizo entre nosotros,
tu Hijo, que vive contigo y con nosotros
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Ester 4, 17n. p-r. aa-bb. gg-hh
La conmovedora oración de Ester, reina de Persia, una valiente mujer que libera a los israelitas del exterminio durante su cautiverio en Babilonia, es un acto de fe profunda y de entrega confiada al Dios de la Alianza.
En aquellos días, la reina Ester, ante el mortal peligro que amenazaba a su pueblo, buscó refugio en el Señor y se postró en tierra con sus esclavas, desde la mañana hasta el atardecer. Entonces suplicó al Señor, diciendo:
“Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, ¡bendito seas! Protégeme, porque estoy sola y no tengo más defensor que tú, Señor, y voy a jugarme la vida.
Señor, yo sé, por los libros que nos dejaron nuestros padres, que tú siempre salvas a los que te son fieles. Ayúdame ahora a mí, porque no tengo a nadie más que a ti, Señor y Dios mío.
Ayúdame, Señor, pues estoy desamparada. Pon en mis labios palabras acertadas cuando esté en presencia del león y haz que yo le agrade, para que su corazón se vuelva en contra de nuestro enemigo, para ruina de éste y de sus cómplices.
Con tu poder, Señor, líbranos de nuestros enemigos. Convierte nuestro llanto en alegría y haz que nuestros sufrimientos nos obtengan la vida”.
Salmo Responsorial
R. (3a) De todo corazón te damos gracias, Señor.
De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de los ángeles
te adoraremos en tu templo.
R. De todo corazón te damos gracias, Señor.
Señor, te damos gracias
por su lealtad y por tu amor:
siempre que te invocamos nos oíste
y nos llenaste de valor.
R. De todo corazón te damos gracias, Señor.
Que todos los reyes de la tierra te reconozcan,
al escuchar tus prodigios.
Que alaben tus caminos,
porque tu gloria es inmensa.
R. De todo corazón te damos gracias, Señor.
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo,
Y así concluirás en nosotros tu obra.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandones.
R. De todo corazón te damos gracias, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Crea en mí, Señor, un corazón puro
y devuélveme tu salvación, que regocija.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
Este evangelio es una de las más hermosas cartas de amor escritas por Cristo para nosotros. Él nos asegura que jamás nos rechazará si le pedimos con confianza desde nuestra pequeñez. Porque su amor no retacea, no es mezquino como el nuestro, no se guarda nada. La oración nos abre las puertas a toda la riqueza de su bondad. Él da con alegría. Y da siempre más de lo que se le pide.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.
¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas”.
Oración de los Fieles
Señor Dios, que respondes con amor y con bondad a cuanto te pedimos, escucha la oración confiada de esta familia tuya aquí reunida: R/Danos, Señor, tu santo Espíritu de oración.
Para que la Iglesia juegue con entusiasmo su papel de intercesora, considerando y asumiendo las necesidades de todos como suyas propias, roguemos al Señor.
Para que el pueblo de Dios ore no solamente para pedir auxilio cuando tiene problemas y necesidades urgentes, sino también para expresar su admiración, gratitud, alabanza y alegría, roguemos al Señor.
Para que los que no saben a quién acudir en sus miserias encuentren al Señor, que se les haga visible en hermanos bondadosos, generosos y compasivos con ellos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre bondadoso:
Dígnate darnos ahora el pan de vida:
danos a tu Hijo Jesucristo, en esta eucaristía.
Que él permanezca con nosotros
y nos transforme en generosos dadores,
que no pongamos precio a nuestros dones.
Que lleguemos a hacer lo que él mismo hizo,
no dar solo regalos,
sino darnos a nosotros mismos
para que los hermanos lleguen a conocerte
como Padre bondadoso de todos,
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre de todos,
más cariñoso y bueno
que cualquier madre con sus hijos:
Nosotros no tenemos a nadie sino a ti
y a tu Hijo entre nosotros
para percibir nuestras necesidades,
incluso antes de que podamos expresarlas.
Escucha bondadoso nuestra oración, Señor;
te pedimos generosidad y amor,
apertura a ti y a todos los hermanos,
para que sepamos escuchar
los angustiosos clamores de los otros
mientras tú acoges nuestras plegarias,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Nuestro Señor nos asegura hoy: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”. Que ojalá todos nosotros seamos hombres y mujeres que confían en la oración. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
