OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
PIEDRAS VIVAS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Dios santo,
a menudo convertimos
nuestros corazones
en lugares de orgullo y avaricia
y no en hogares de amor y bondad
en los que puedas sentirte
como en casa.
Destruye el templo del pecado en nosotros;
expulsa todo el mal de nuestros corazones
y haz de nosotros piedras vivas
de una comunidad en la que pueda
vivir y reinar tu Hijo, Jesucristo,
nuestro Señor vivo, por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
La Primera Lectura alaba a los antepasados como personas buenas, conocidas por su nombre o desconocidas, cuyas vidas fueron fecundas, y que por ello perduran en la memoria de los pueblos y de Dios.
La historia
Voy a hacer el elogio de los hombres de bien,
de la serie de nuestros antepasados:
Otros no dejaron recuerdo, y acabaron al acabar su vida: fueron como si no hubieran sido, y lo mismo sus hijos tras ellos.
No así los hombres de bien: su esperanza no se acabó,
sus bienes perduran en su descendencia, su herencia pasa de hijos a nietos.
Sus hijos siguen fieles a la alianza, y también sus nietos, gracias a ellos.
Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor,
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
R. Aleluya.
Evangelio
En el evangelio de hoy se nos ofrecen dos imágenes potentes para un mismo mensaje: una higuera que no da higos y un templo ocupado por comerciantes. Jesús condena con la misma contundencia a la una y a los otros. Porque los que reciben la gracia reciben con ella la fecundidad de dar frutos, personalmente y en comunidad. No hay lugar en el templo de Dios que somos cada uno y que es la Iglesia para servir a otros dioses, al poder o al dinero. Es una elección.
Entró en Jerusalén y se dirigió al templo. Después de inspeccionarlo todo, como era tarde, volvió con los Doce a Betania.
Maldice la higuera
Al día siguiente, cuando salían de Betania, sintió hambre.
Al ver de lejos una higuera frondosa, se acercó para ver si encontraba algo; pero no encontró más que hojas, pues no era el tiempo de los higos.
Entonces le dijo:
—Nunca jamás nadie coma frutos tuyos.
Los discípulos lo estaban escuchando.
Purifica el Templo
Llegaron a Jerusalén y, entrando en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo; volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas,
y no dejaba a nadie transportar objetos por el templo.
Y les explicó:
—Está escrito: Mi casa será casa de oración para todas las naciones; en cambio ustedes la han convertido en cueva de asaltantes.
Lo oyeron los sumos sacerdotes y los letrados y buscaban la forma de acabar con él; pero le tenían miedo, porque toda la gente admiraba su enseñanza.
Cuando anocheció, salió de la ciudad.
La higuera seca
Por la mañana, pasando junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz.
Pedro se acordó y le dijo:
—Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Jesús le respondió:
—Tengan fe en Dios.
Les aseguro que si uno, sin dudar en su corazón, sino creyendo que se cumplirá lo que dice, manda a ese monte que se quite de ahí y se tire al mar, lo conseguirá.
Por tanto les digo que, cuando oren pidiendo algo, crean que se les concederá, y así sucederá.
Cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, y el Padre del cielo perdonará sus culpas.
[[Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre del cielo los perdonará a ustedes.]]
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia se examine a sí misma con regularidad para servir mejor a Dios y al pueblo de Dios, y para que Dios la purifique y la haga más fiel al Evangelio, te rogamos.
– Para que limpiemos el templo de nuestro corazón pidiendo perdón al Señor por nuestros errores, te rogamos.
– Para que, como los buenos árboles frutales, demos fruto no sólo evitando el mal, sino haciendo obras de misericordia y de amor, te rogamos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre nuestro,
con el Pan de la Vida
y el vino de la alegría de sí mismo,
tu Hijo renovará la alianza con nosotros.
Haz que Jesús nos dé la voluntad
y el amor para ser fieles
a sus exigencias como él lo fue,
aunque eso significara la cruz.
Porque queremos darte
el verdadero culto con y por Jesucristo,
nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Dios fiel, nos has dado en esta Eucaristía
a tu Hijo, Jesucristo,
para mostrarnos lo que significa
la obediencia leal.
Haz que tu Hijo esté vivo en nosotros,
para que nuestra comunidad cristiana
sea el templo en el que él vive
y donde nos reúne como hermanos suyos.
Guárdanos de todo formalismo,
para que te adoremos con nuestra vida
y demos un fruto duradero.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Bendición
Debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad para que nuestra vida corresponda a lo que creemos y para que sirvamos a Dios y a los hombres. Que Dios todopoderoso los bendiga, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
