OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
AUTORIDAD Y PERSONA DE JESÚS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
tú eres la fuente de toda sabiduría.
Dinos hoy tu Palabra
y abre nuestros corazones a ella,
para que aprendamos a mirar
con tus ojos al mundo
y a las personas y para que tu sabiduría
nos guíe en todo lo que hagamos.
Te lo pedimos por medio de aquel
que enviaste entre nosotros
y en quien creemos, Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
En la Primera Lectura, el escritor del Antiguo Testamento da gracias a Dios, de quien ha recibido la sabiduría. La sabiduría de Dios le ha aportado discernimiento y felicidad.
me salvó de todo mal, me puso a salvo del peligro. Por eso doy gracias y alabo y bendigo el Nombre del Señor.
Segunda acción de gracias
Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia; den gracias al Dios de la alabanza, porque es eterna su misericordia; den gracias al guardián de Israel, porque es eterna su misericordia; den gracias al Creador del universo, porque es eterna su misericordia; den gracias al redentor de Israel, porque es eterna su misericordia; den gracias al que reúne a los dispersos de Israel, porque es eterna su misericordia; den gracias al que reconstruye su ciudad y santuario, porque es eterna su misericordia; den gracias al que hace rebrotar el poder de la casa de David, porque es eterna su misericordia; den gracias al que escoge un sacerdote entre los sadoquitas, porque es eterna su misericordia; den gracias al escudo de Abrahán, porque es eterna su misericordia; den gracias a la roca de Isaac, porque es eterna su misericordia; den gracias al paladín de Jacob, porque es eterna su misericordia; den gracias al que escoge a Sión, porque es eterna su misericordia; den gracias al Rey de reyes, porque es eterna su misericordia; acrecienta el poder de su pueblo, alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido. Aleluya.
Poema a la Sabiduría
Siendo joven, antes de extraviarme,
deseé la sabiduría con toda el alma,
la he buscado desde mi juventud y hasta la muerte la perseguiré.
Crecía como un racimo que madura, y mi corazón gozaba con ella. Yo seguí fielmente su camino, porque desde joven la había aprendido;
en el poco tiempo que estuve escuchándola adquirí mucho saber.
Someterme a ella fue un honor, daré gracias al que me la enseñó.
Decidí hacer un buen negocio, cuando lo alcance no me avergonzaré;
la deseé ardientemente y no apartaré de ella mi rostro; mi alma saboreó sus frutos, y jamás me apartaré de ella; mi mano abrió sus puertas: contemplaré sus secretos.
Mi alma la siguió desde el principio, y la encontré en toda su pureza. Con sus consejos adquirí prudencia y no la abandonaré;
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes abundantemente.
Háganlo todo dando gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.
R. Aleluya.
Evangelio
Los líderes judíos desafían la autoridad de Jesús por lo que enseña y hace porque se sienten amenazados en su propio poder y autoridad. Jesús no les responde porque ve bien en sus corazones y conoce sus intenciones.
La autoridad de Jesús
Volvieron a Jerusalén y, mientras caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos
y le dijeron:
—¿Con qué autoridad haces eso? ¿Quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?
Jesús respondió:
—Les haré una pregunta, si ustedes me responden yo les diré con qué autoridad lo hago.
El bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de los hombres? Respóndanme.
Ellos discutían entre sí: Si afirmamos que del cielo, nos dirá que, por qué no le creímos.
¿Vamos a decir que de los hombres? –Tenían miedo a la gente, porque todos consideraban a Juan un profeta auténtico–.
Así que respondieron:
—No sabemos.
Y Jesús les dijo:
—Entonces yo tampoco les digo con qué autoridad lo hago.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia imite a Jesús y base su autoridad en el servicio y la sanación, te pedimos.
– Para que esa autoridad sea humilde y se desentienda de sí misma, te pedimos.
– Para que reconozcamos la autoridad más en la bondad y la misericordia que en el poder, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
nos has dado a tu Hijo, Jesús,
para que esté con nosotros
y nos muestre el camino hacia ti.
Haz que se convierta para nosotros
en una persona viva,
presente aquí entre nosotros
en estos signos del pan y del vino,
presente también
en las personas que nos rodean,
presente en nuestras vidas
como compañero de camino hacia ti,
porque él es nuestro Señor para siempre.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre amoroso,
tu Hijo, Jesús, ha estado con nosotros
en esta celebración eucarística.
Danos la sabiduría y la humildad
de aceptar a tu Hijo siempre
en sus propios términos
y con su propia autoridad.
Que así lleguemos a amarlo más
y a vivir el tipo de vida que él vivió
entre los hombres como la verdad,
la vida y el camino hacia ti,
nuestro Dios vivo y amoroso para siempre.
Bendición
Agradece a Dios que creamos en Jesús. Que también aceptemos a los que hablan en su nombre. Pedimos al Señor que aumente nuestra fe. Que Dios te bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
