OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

VER CON OJOS DE FE

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Dios vivo,
estás muy cerca de nosotros
en nuestras alegrías y dolores.
Danos ojos de fe y de amor
para ver la misión
que nos has dado en la vida
y la gracia y el coraje
para llevarla a cabo.
Haznos también
lo suficientemente atentos
para ver las necesidades
de las personas que gritan su miseria
o sufren en silencio,
de modo que podamos llevarles
tu compasión sanadora
y conducirlos hacia ti.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Sir 42,15-25

Ben Sirac nos invita a ver las obras de Dios con ojos de fe y admirarlas. De este modo, compartimos un poco la mirada de Dios mismo, que lo sabe y lo ve todo, incluso lo que ocurre en lo más profundo de nuestro corazón. Ver con fe es participar en la sabiduría de Dios.

15

El Creador

Voy a recordar las obras de Dios y a contar lo que he visto:

por la Palabra de Dios son creadas sus obras

y de su voluntad reciben su tarea.

16

El sol sale mostrándose a todos, la gloria del Señor llena todas sus obras.

17

Aun los santos de Dios no bastaron para contar las maravillas del Señor. Dios fortaleció sus ejércitos, para que estén firmes en presencia de su gloria.

18

Sondea el Abismo y el corazón, penetra los secretos de ambos,

19

declara el pasado y el futuro y revela los misterios escondidos.

20

No se le oculta ningún pensamiento ni se le escapa palabra alguna.

21

Ha establecido el poder de su sabiduría, es el único desde la eternidad; nada le puede ser quitado ni añadido ni le hace falta un maestro.

22

¡Qué amables son todas tus obras!, y eso que no vemos más que una chispa.

23

Todas viven y duran eternamente y obedecen en todas sus funciones.

24

Todas difieren unas de otras, y no ha hecho ninguna inútil.

25

Todas, una tras otra, muestran su belleza: ¿quién se saciará de contemplar su hermosura?

Aclamación antes del Evangelio

Juan 8, 12

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.

Evangelio

Mc 10,46-52

 Jesús cura a un ciego. No sólo se le devuelve la vista, sino que empieza a ver con fe quién es Jesús. Obsérvese que la muchedumbre primero trata de silenciarlo, pero su fe es imparable y no puede ser silenciada.

46

Sana a un ciego

Llegaron a Jericó. Y cuando salía de allí con sus discípulos y un gentío considerable, Bartimeo, hijo de Timeo, un mendigo ciego, estaba sentado al costado del camino.

47

Al oír que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:
—¡Jesús, Hijo de David, compadécete de mí!

48

Muchos lo reprendían para que se callase. Pero él gritaba más fuerte:
—¡Hijo de David, compadécete de mí!

49

Jesús se detuvo y dijo:
—Llámenlo.
Llamaron al ciego diciéndole:
—¡Ánimo, levántate, que te llama!

50

Él dejó el manto, se puso en pie y se acercó a Jesús.

51

Jesús le preguntó:
—¿Qué quieres de mí?
Contestó el ciego:
—Maestro, que recobre la vista.

52

Jesús le dijo:
—Vete, tu fe te ha salvado.
Al instante recobró la vista y lo seguía por el camino.

Oración de los Fieles

– Señor, ve los ojos de los niños abiertos a la vida; ve los ojos llenos de esperanza de los que creen en tu futuro y llénalos de tu luz, te lo pedimos.
– Señor, ve los ojos de los que sufren; ve los ojos sin vida de los que están físicamente ciegos, te lo pedimos.
– Señor, ve los ojos de los que no ven a los demás; ve los ojos llenos de lágrimas de los que lloran a sus seres queridos, te lo pedimos.

Oración sobre las Ofrendas
Dios vivo y amoroso,
el mundo entero es un signo tuyo:
tu belleza se refleja en cada flor
y cada rayo de sol brilla con tu luz.
Danos a cada uno de nosotros
un corazón agradecido
que se alegre de las cosas sencillas.
Danos ojos nuevos para descubrir,
en estos signos de pan y vino,
el amor y la vida de Jesús, tu Hijo,
y danos fe para ver lo bueno
que es ser tu Pueblo en Jesucristo,
nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Dios, Padre amoroso,
hemos escuchado y visto a tu Hijo
y lo hemos reconocido al partir el pan.
Ayúdanos a ver con su luz
lo que está bien y lo que está mal en nosotros.
Haznos comprender el significado más profundo
del sufrimiento y del dolor.
Y muéstranos un día como eres,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Que Dios nos dé a todos ojos de fe y te bendiga a ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

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