NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
JESÚS ES MÁS QUE UNA PERSONA HUMANA
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios nuestro,
la persona que entregó su vida
para liberarnos
de nuestras limitaciones humanas
y para permitirnos vivir en tu Reino
es tu Hijo mismo y Señor nuestro, Jesucristo.
Danos auténtica sabiduría para aceptarle
como el Señor de nuestras vidas
y como tu presencia amorosa entre nosotros.
Que él nos dirija hacia ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
La piedad de Tobías, ya anciano, y su coraje en el sufrimiento son finalmente premiados. En nombre de Dios el ángel Rafael, cuyo nombre significa “Dios sana”, cura a Tobías de su ceguera.
Ana estaba sentada, con la mirada fija en el camino por donde tenía que llegar su hijo.
Tuvo el presentimiento de que llegaba, y dijo al padre: –Mira, viene tu hijo con su compañero.
Rafael dijo a Tobías antes de llegar a casa: –Estoy seguro de que tu padre recuperará la vista.
Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las nubes de los ojos se contraigan y se le desprendan. Tu padre recobrará la vista y verá la luz.
Ana fue corriendo a arrojarse al cuello de su hijo, diciéndole: –Te veo, hijo, ya puedo morirme. Y se echó a llorar.
Tobit se puso de pie, y, tropezando, salió por la puerta del patio.
Tobías fue hacia él con la hiel del pez en la mano; le sopló en los ojos, le agarró la mano y le dijo: –Ánimo, padre. Le echó el remedio, se lo aplicó
y luego con las dos manos le quitó como una piel de los ojos.
Entonces su padre lo abrazó llorando, mientras decía: –Te veo, hijo, luz de mis ojos.
Luego añadió: Bendito sea Dios, bendito su gran Nombre, benditos sean todos sus santos ángeles por siempre. Que su Nombre se invoque sobre nosotros. Que su nombre glorioso nos proteja,
porque si antes me castigó, ahora veo a mi hijo, Tobías. Tobías entró en la casa contento y bendiciendo a Dios en alta voz. Luego le contó a su padre lo bien que les había salido el viaje: traía el dinero y se había casado con Sara, la hija de Ragüel: –Está ya cerca, a las puertas de Nínive.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Usando una forma rabínica de argumentación, Jesús afirma que él es más que un descendiente de David. Ningún rey se hubiera dirigido a su hijo como su Señor. El Salvador es más que un ser humano. Los cristianos de la Iglesia primitiva entendieron este título de “Hijo” y “Señor” en el sentido divino.
Sobre el Mesías y David
Cuando enseñaba en el templo, Jesús tomó la palabra y dijo:
—¿Por qué dicen los letrados que el Mesías es Hijo de David?
Si el mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.
David mismo lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?
La multitud escuchaba a Jesús con gusto.
Oración de los Fieles
– Que podamos reconocer y amar a Jesús, que es como uno de nosotros, que nos conoce y comparte nuestras luchas y nuestras inquietudes, roguemos al Señor.
– Que la gente acepte a Cristo en todas las latitudes, no solo como una gran personalidad humana, sino sobre todo como su Señor y Salvador, roguemos al Señor.
– Que nuestras comunidades sepan reconocer a Cristo y a su Espíritu como la fuerza de amor y de amistad que nos une y vincula a todos como hermanos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Dios y Señor nuestro:
En este pan y este vino,
que ahora te ofrecemos,
acepta nuestra fe
y nuestro compromiso
por Jesús como
nuestro Señor y Salvador.
Que él nos ayude a crecer en fe
y en paciencia, en amor y constancia,
para que estemos dispuestos
a cualquier obra buena
y a encontrarte y acogerte a ti
y a los hermanos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Padre de nuestro
Señor Jesucristo:
Tu Hijo está con nosotros
como nuestro hermano y Salvador.
Nos produce profunda alegría
el que se haya hecho
uno de nosotros.
Queremos ser y vivir como él.
Que su sufrimiento sea nuestra victoria,
su humillación nuestro honor,
su inocencia nuestra justicia,
su muerte nuestra vida,
su Resurrección nuestro bienestar,
porque Él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.
Bendición
Creemos en Jesucristo, nacido de María Virgen, uno de nosotros y el Hijo de Dios y Salvador nuestro. Que Dios todopoderoso confirme en ustedes la fe y los bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
