NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

DIOS DE VIVOS, NO DE MUERTOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor, tú eres el Dios vivo
y el Dios de la alianza de la vida,
del amor leal.
Guárdanos en tu amor
y guarda la promesa de vida
que nos has dado por medio
de tu Hijo Jesucristo.
Que su vida brote en nosotros a borbotones,
fuerte y con plena riqueza,
hasta que florezca y dé
frutos ubérrimos de vida eterna.
Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo,
nuestro Señor.

Primera Lectura

Tb 3,1-11.16

Dios está cerca de los que confían en él y le gritan su angustia cuando se encuentran en necesidad. Ésta es una de las lecciones que la historia edificante de Tobías intenta transmitir.

1

 Profundamente afligido, sollocé, me eché a llorar y empecé a rezar entre sollozos:

2

 Señor, tú eres justo; todas tus obras son justas; tú actúas con misericordia y lealtad, tú eres el juez del mundo.

3

 Tú, Señor, acuérdate de mí y mírame; no me castigues por mis pecados y mis errores ni por los que mis padres cometieron delante de ti.

4

 Ellos desoyeron tus mandamientos. Y tú nos entregaste al saqueo, al destierro y a la muerte, nos has hecho refrán, comentario y burla de todas las naciones donde nos has dispersado.

5

 Sí, todas tus sentencias son justas cuando me tratas así por mis pecados, porque no hemos cumplido tus mandatos ni hemos procedido lealmente en tu presencia.

6

 Haz ahora de mí lo que te guste. Manda que me quiten la vida, y desapareceré de la faz de la tierra

7

La desgracia de Sara  

Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, el de Ecbatana de Media, tuvo que soportar también los insultos de una criada de su padre;

8

 porque Sara se había casado siete veces, pero el maldito demonio Asmodeo fue matando a todos los maridos, uno después de otro, cuando iban a unirse a ella. La criada le dijo: –Eres tú la que matas a tus maridos. Te han casado ya con siete y no llevas el apellido ni siquiera de uno.

9

 Que tus maridos hayan muerto no es razón para que nos castigues. ¡Ve a reunirte con ellos! ¡Y que jamás veamos ni un hijo ni una hija tuyos!

10

 Entonces Sara, profundamente afligida, se echó a llorar y subió al piso de arriba de la casa, con intención de ahorcarse. Pero lo pensó otra vez, y se dijo: –¡Van a echárselo en cara a mi padre! Le dirán que la única hija que tenía, tan querida, se ahorcó al verse hecha una desgraciada. Y mandaré a la tumba a mi anciano padre de puro dolor. Será mejor no ahorcarme, sino pedir al Señor la muerte, y así ya no tendré que oír más insultos.

11

 Extendió las manos hacia la ventana y rezó: Bendito eres, Dios misericordioso. Bendito tu nombre por los siglos. Que te bendigan todas tus obras por los siglos.

16

 En el mismo momento, el Dios de la gloria escuchó la oración de los dos,

Aclamación antes del Evangelio

Juan 11, 25. 26

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí no morirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio

Mc 12,18-27

 Jesús sostiene la resurrección de los muertos. Dios es un Dios de vivos; no hace promesas en vano. Su Resurrección, el centro de nuestra fe, es garantía de la nuestra.

18

Sobre la resurrección

Se acercaron unos saduceos, quienes niegan la resurrección, y le dijeron:

19

 Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguien muere y deja a su mujer sin hijos, su hermano debería casarse con la mujer para así dar descendencia a su hermano difunto. 

20

Eran siete hermanos: el primero se casó y murió sin descendencia; 

21

el segundo tomó a la viuda y murió sin descendencia; lo mismo el tercero. 

22

Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos murió la mujer. 

23

En la resurrección, [cuando resuciten,] ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete estuvieron casados con ella.

24

Jesús les respondió:
—¿No están equivocados por esto, por no conocer las Escrituras ni el poder de Dios?

25

Cuando resuciten de entre los muertos, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. 

26

Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés el episodio de la zarza? Dios le dijo:
Yo soy el Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob. 

27

 No es un Dios de muertos, sino de vivos. Ustedes están muy equivocados.

Oración de los Fieles

– Para que sigamos luchando valerosamente contra todos los signos de muerte de nuestra sociedad humana: violencia, atropello, mentira, venganza, injusticia, codicia, esclavitud, etc. Roguemos al Señor.
– Que nuestros queridos difuntos puedan pervivir en nosotros: en la vida que recibimos de ellos, en el bien que hacemos, y sobre todo en nuestro amor a Dios. Roguemos al Señor.
– Que todos los que sufren y están agonizando participen en nuestra fe en la Resurrección y encuentren fortaleza al saber que Dios les ama aquí en la vida y más allá de la muerte. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Dios y Señor nuestro,
tu Hijo Jesucristo nos trajo
la Buena Noticia de vida e inmortalidad.
Que, por medio de tu Espíritu Santo,
Espíritu de poder y de vida,
este pan y este vino se conviertan
en el Cuerpo y en la Sangre de tu Hijo,
para que nosotros venzamos a la muerte
con Jesús y vivamos su vida de resucitado
hasta que nos llames a participar
en la plenitud de tu gloria y felicidad,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios de los vivos:
por la fuerza de esta eucaristía,
aviva en nosotros la llama de tus dones.
Cámbianos –tímidos como somos–
en miembros valientes de tu Iglesia,
llenos de vida, audaces,
sin miedo ni vergüenza
para dar testimonio
ante todos los que quieran ver y oír
tu Buena Noticia acerca
de nuestro Señor Jesucristo,
Hijo tuyo y Salvador nuestro,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Algunos grupos de la primitiva comunidad cristiana se llamaban a sí mismos “Los Vivientes”. Que nuestra fe y nuestra participación en la resurrección de Cristo nos hagan a nosotros “Pueblo vivo”, siempre a favor de la vida. Que Dios los bendiga, el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.

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