NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

UN NUEVO CIELO y UNA NUEVA TIERRA

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor, Dios todopoderoso:
tú diriges el mundo
y toda la humanidad a su destino
que se centra en ti.
Dales a los líderes del mundo
y a los de nuestro país
una visión del futuro
que sea a la vez imaginativa y realista,
y respetuosa de la dignidad
y de los derechos humanos.
Ayúdanos a dar testimonio
de los valores del Evangelio
en nuestra vida diaria,
y a comprometernos
en el trabajo de la libertad,
de la justicia y de la integridad de la Creación.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Tb 2,9-14

 Nos encontramos hoy Tobías quien, a pesar de ser un hombre justo que vive en la Ley del Señor, queda ciego y es piedra de escándalo para los que creen que la fe nos liberará de toda prueba o dolores. No entienden que, incluso a través del dolor no elegido, la fe y el amor de Dios, en su profundo misterio, se manifiestan y la vida crece.

9

 Aquella noche, después del baño, fui al patio y me acosté junto a la pared, con la cabeza descubierta porque hacía calor;

10

 yo no sabía que en la pared, encima de mí, había un nido de gorriones; su excremento caliente me cayó en los ojos y se me formaron nubes. Fui a los médicos para que me sanaran; pero cuantos más ungüentos me daban, más perdía la vista, hasta que quedé completamente ciego. Estuve sin vista cuatro años. Todos mis parientes se apenaron por mi desgracia, y Ajicar me cuidó dos años, hasta que marchó a Elimaida.

11

 En aquella situación, mi mujer, Ana, se puso a hacer labores femeninas para ganar dinero.

12

 Los clientes le daban el importe cuando les llevaba la labor terminada; el siete de marzo, al acabar un tejido y mandárselo a los clientes, éstos le dieron el importe íntegro y le regalaron un cabrito para que lo trajese a casa.

13

 Cuando llegó, el cabrito empezó a balar. Yo llamé a mi mujer, y le dije: –¿De dónde viene ese cabrito? ¿No será robado? Devuélveselo al dueño, que no podemos comer nada robado.

14

 Ana me respondió: –Es un regalo que me hicieron, además de la paga. Pero yo no le creía, y abochornado por su acción, insistí en que se lo devolviera al dueño. Entonces me replicó: –Y, ¿dónde están tus limosnas? ¿Dónde están tus obras de caridad? ¡Ya ves lo que te pasa!

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Efesios 1, 17-18

R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestras mentes,
para que podamos comprender cuál es la esperanza
que nos da su llamamiento.
R. Aleluya.

Evangelio

Mc 12,13-17

En este evangelio, Jesús planta posición frente al poder humano sin que esto excluya nuestra participación ciudadana comprometida y responsable, que impregne de valores evangélicos la vida social y que haga de los cristianos en el mundo personas que trabajan incansablemente por la paz, la justicia y la dignidad humana.

– Para que la justicia, el amor y la libertad responsable sean la base del orden social en el mundo y en nuestro país y así todos podamos vivir en paz y seguridad. Rogamos al Señor.
– Para que todos los ciudadanos tengan un fuerte sentido de responsabilidad cívica y participen activamente para alcanzar el bien común y el bienestar de todos. Rogamos al Señor.
– Para que la Iglesia en nuestro país se comprometa activamente en la edificación del Reino. Rogamos al Señor.
– Para que nuestra patria ocupe un papel de honor en la familia de las naciones y contribuya eficazmente a la paz y a la unidad. Rogamos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios nuestro,
te ofrecemos este pan y este vino
como señal por la cual tu Hijo Jesucristo
revive su entrega por nosotros.
Que sean también signos
de nuestra responsabilidad
hacia nuestra comunidad humana,
para que, con tu Hijo, estemos listos
para dar testimonio de los valores del Evangelio
y de cómo pueden éstos orientar
a nuestra sociedad a mayor paz,
amistad y amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios nuestro,
estás a punto de enviarnos a nosotros,
reunidos aquí en torno a tu Hijo,
de vuelta a la ciudad secular
para unir fuerzas con otros
y, como levadura en la masa,
construir la ciudad de Dios.
Haznos sensibles
a las necesidades de los demás
y ayúdanos a dar a todos
oportunidades iguales en la vida,
a construir comunidades de amistad y amor,
y a dar calor humano a la tierra
con un toque de tu bondad.
Te lo pedimos, Padre, por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
En esta eucaristía hemos dado gracias y alabanza a Dios, no solo en nuestro nombre como Pueblo suyo, sino también en nombre de toda la humanidad. Que ojalá podamos cumplir nuestra tarea de imbuir a este nuestro mundo de los valores del Evangelio. Y que Dios los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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