LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

Saludo Inicial
Oremos a Dios nuestro Padre,
que nos ama tanto que nos dio a su Hijo único
para que todo el que crea en él
tenga vida eterna.
Que Jesús los colme con su vida
y esté con todos ustedes.

Introducción
​Las cruces son siempre duras de llevar y, ante los sufrimientos y pruebas de la vida, estamos prontos a la queja y a rebelarnos. Pero Jesús fue delante de nosotros: cargó con la cruz para redimirnos y murió por ello. Después resucitó. Dios es más fuerte que la muerte; y la necedad y el escándalo de la cruz nos ha salvado de nuestros pecados y de la muerte. La cruz fue el camino de Jesús hacia la victoria. Para todo discípulo de Jesús, éste es el camino a la vida y la resurrección. Unámonos a Jesús en esta eucaristía y celebremos con Él el sacrificio de la cruz.

Acto Penitencial
¿Cómo llevamos nuestras cruces?
¿Cargamos con ellas como Cristo? ¿Es la cruz de Jesús para nosotros un escándalo,
o bien es nuestra esperanza y Salvación? Examinémonos ante el Señor.
​ (Pausa)
Señor Jesús, tú nos has salvado por tu cruz,
pero la cruz –la tuya y las nuestras– nos avergüenza, y fácilmente nos volvemos contra ella.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú te humillaste
para traernos la compasión y el perdón,
a pesar de que nosotros sólo buscamos honores y éxitos.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, la cruz fue tu camino hacia la gloria, y por eso ponemos la cruz en lugares de honor en nuestras casas, aunque muchas veces no en nuestras vidas.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor; perdónanos una y otra vez; ayúdanos a cargar con nuestras cruces con fe y amor, y danos tu vida eterna.

Oración Colecta
​ ​Pidamos a nuestro Dios que aprendamos
a cargar nuestra cruz con su Hijo.
(Pausa)
Señor, Dios siempre leal:
Estamos constantemente bajo la amenaza
de impugnar nuestra dependencia de ti
y de culparte por el mal que hay en el mundo.
Señor Dios, haznos ver

el valor redentor del sufrimiento.
Danos la mentalidad de Jesucristo.
Prepáranos para ser totalmente cristianos;
totalmente comprometidos contigo y con tu Pueblo
incluso a costa del sufrimiento.
Danos fuerza para seguir el camino de tu Hijo,
nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38

R. (cf 7c) No olvidemos las hazañas del Señor.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza;
presten oído a las palabras de mi boca.
Abriré mi boca y les hablaré en parábolas;
anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.
Cuando Dios los hacía morir, lo buscaban
y madrugaban para volverse hacia él.
Se acordaban de que Dios era su auxilio;
el Dios altísimo su redentor.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.
Lo adulaban con su boca,
le mentían con su lengua;
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.
Pero él sentía lástima de ellos,
les perdonaba su culpa y no los destruía.
Muchas veces dominó su ira
y apagó el furor de su cólera.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Dios amó tanto al mundo que nos dio a su único Hijo para salvarnos y darnos su vida por medio de su muerte y Resurrección. Pidamos a Jesús por todos los que sufren diciendo: R/ Señor, sálvanos por tu cruz.

– Por todos los que han perdido su rumbo en la vida, para que descubran el camino de Cristo, oremos.
– Por todos los que han perdido sus ideales. Para que vean y acepten la novedad constante de la vida y se renueven a sí mismos, oremos.
– Por los que se encuentran perdidos en sus luchas personales contra las fuerzas del mal. Para que confíen en Cristo, cuya gracia es siempre más fuerte que la muerte y que el pecado, oremos.
– Por todos los que están solos o abandonados. Para que acepten la compañía de Cristo, y de sus hermanos, oremos.
– Por todos nosotros. Para que aprendamos de nuestro Señor a cargar nuestras cruces con paciencia y humildad y que, de alguna manera, nuestras cruces nos traigan vida y aliento a cuantos se sientan cansados o desalentados, oremos.
– Por esta nuestra comunidad. Para que Jesús, nuestro Salvador, nos haga servidores de los hermanos y los ayudemos en sus necesidades, oremos.

​Señor Jesucristo, tu cruz es un misterio para nosotros, así como todo sufrimiento. Confiamos, por tu Palabra y ejemplo, en que tu cruz es un camino hacia el gozo y la libertad definitivas. Transforma nuestras cruces en felicidad y vida, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
​ ​Señor, con este pan y este vino
​ celebramos la muerte salvadora de tu Hijo.
​En los momentos de dolor y sufrimiento,
cuando vemos imposible seguir adelante,
danos tú la fuerza
para aceptar que éste es tu camino hacia la gloria,
incluso cuando no lo entendamos del todo.
Te pedimos coraje y valor,
por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
​En la eucaristía, actualizamos el sacrificio de la cruz por el que Jesús nos trajo el perdón y la vida. Demos gracias al Padre, y ofrezcámonos también nosotros con Jesús en esta mesa de fraternidad y de Amor.

Invitación al Padre Nuestro
​Agradecidos por su amor redentor,
​nos dirigimos en oración
​a nuestro Padre del cielo
con las palabras de Jesús, nuestro Salvador.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y perdona nuestros pecados
por la cruz redentora de tu Hijo, Jesús.
Ayúdanos a unir nuestras cruces a la suya,
y danos valor y paciencia en la vida,
mientras esperamos con gozo
la venida de nuestro Salvador, Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino…

Invitación a la Comunión
​Este es Jesucristo, el Cordero de Dios
​que murió en la cruz
​para sepultar nuestros pecados.
​Dichosos los invitados
​a comer este Pan de Vida.
​R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
​Oh Dios, Padre y Señor nuestro:
​Sabemos que nos has hecho
para la alegría y la felicidad,
aunque la humillación y la muerte

fueran el precio que tu Hijo tuvo que pagar por ellas.
Que nunca nos avergoncemos de la cruz,
o proclamemos un cristianismo sin sufrimiento;
que sepamos confiar en tu llamado
a ser testigos tuyos en el camino al que nos llamas,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
​Hermanos: Hemos sido marcados con el signo de la cruz como Pueblo salvado por Amor. Recordando la cruz, tenemos que aprender a perdonar y a sobrellevar las cargas de los otros, y a aceptar la realidad de la vida como Pueblo que espera y confía en la presencia de Dios. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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