DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
LA DIGNIDAD DE LOS MARGINADOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tu hijo Jesucristo se compadeció
de gente rechazada y expulsada por la sociedad
y los regeneró como seres humanos.
No nos permitas nunca juzgar a nadie
ni rechazarlos ni dejarlos fuera de nuestras comunidades.
Que dejemos el juicio solo para ti
porque solamente tú conoces
lo que está ocurriendo
en el corazón de los hombres.
Haznos afables y compasivos
por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
El dramatismo de la lectura que vamos a oír nos conecta con la intimidad del corazón de nuestro Padre: Si sobre Isaac, el hijo de la Promesa, recaerá la descendencia de Abraham, el Señor no abandonará sin embargo a Ismael, el hijo que aparentemente no respondía a su plan. Dios escucha el llanto de su Pueblo incluso cuando se haya equivocado. Se hace cargo. Nos rescata del desierto y nos incluye también, como Ismael, en su herencia eterna.
Cien años tenía Abrahán cuando le nació su hijo Isaac.
El niño creció y lo destetaron. Abrahán ofreció un gran banquete el día que destetaron a Isaac.
Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Agar la egipcia jugaba con Isaac,
y dijo a Abrahán:
–Expulsa a esa sierva y a su hijo, porque no heredará el hijo de esa sierva con mi hijo, con Isaac.
Abrahán se puso muy triste ya que el otro también era su hijo.
Pero Dios dijo a Abrahán:
–No te aflijas por el muchacho y por la sierva. En todo lo que te dice haz caso a Sara. Pues es Isaac quien prolongará tu descendencia.
Aunque también del hijo de la sierva sacaré un gran pueblo, porque también es descendiente tuyo.
Abrahán madrugó, tomó pan y un odre de agua, los puso en los hombros de Agar y la despidió con el niño. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba.
Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas;
se apartó y se sentó a solas a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: No puedo ver morir a mi hijo. Y se sentó a distancia. El niño rompió a llorar.
Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, preguntándole:
–¿Qué te pasa, Agar? No temas, que Dios ha oído la voz del niño que está ahí.
Levántate, toma al niño, estate tranquila por él, porque sacaré de él un gran pueblo.
Dios le abrió los ojos y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho.
Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero;
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró
por medio del Evangelio,
para que fuéramos, en cierto modo,
primicias de sus creaturas.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús tiene compasión de los que, en su tiempo, se consideraban poseídos por el demonio. Los suyos los aborrecían y los excluían. Su poder liberador está obrando incluso en esas zonas oscuras, infernales, que parecen irreductibles y que solo puede desatar el poder del Señor.
Exorciza en Gadara
Al llegar a la otra orilla y entrar en territorio de Gadara, fueron a su encuentro dos endemoniados salidos de los sepulcros; eran tan violentos que nadie se atrevía a pasar por aquel camino.
De pronto se pusieron a gritar:
—¡Hijo de Dios!, ¿Qué tienes con nosotros? ¿Has venido antes de tiempo a atormentarnos?
A cierta distancia había una gran piara de cerdos pastando.
Los demonios le suplicaron:
—Si nos expulsas, envíanos a la piara de cerdos.
Él les dijo:
—Vayan.
Ellos salieron y se metieron en los cerdos. La piara en masa se lanzó por un acantilado al lago y se ahogó en el agua.
Los pastores huyeron, llegaron al pueblo y contaron lo que había sucedido con los endemoniados.
Toda la población salió al encuentro de Jesús y al verlo le suplicaban que se fuera de su territorio.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia, que somos nosotros. Para que como Dios, cuidemos de los menos queridos y favorecidos, de forma que el Evangelio sea una Buena Noticia para ellos, oremos.
– Por los gobiernos y sus funcionarios. Para que no toleren ni promuevan favoritismos o discriminación de ninguna clase, sino que defiendan los derechos de los oprimidos y restauren su dignidad, oremos.
– Por aquellos considerados proscritos por la “respetable” sociedad. Para que nosotros no los juzguemos, sino que nuestra bondad, respeto y comprensión los ayude a integrarse en sus comunidades, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios amoroso:
Tu Hijo Jesús murió
como un proscrito abandonado por su pueblo,
colgado de una cruz que nos salvó.
Que esta ofrenda de pan y vino exprese
que somos uno con Jesús
y que con él nosotros acogemos a los hermanos
como tú los acoges y quieres salvarlos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nos has permitido participar
en la mesa de tu Hijo,
unirnos a él en su alabanza
y acción de gracias a ti.
Por su poder queremos seguir
dándote honor y gracias
con toda nuestra vida
por medio de obras de justicia, amor
e infinita compasión por el pueblo
que se descorazona en su lucha
en las dificultades de la vida.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
“Que la justicia fluya como agua y la rectitud como un manantial que no se agota”. Si podemos ser justos y buenos, el Señor nos escuchará y aceptará nuestra ofrenda, porque entonces formará parte del sacrificio de Jesús. Que Dios todopoderoso los bendiga, el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.
