DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES

“TE SEGUIRÉ A DONDEQUIERA QUE VAYAS”

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nosotros tenemos parte en los pecados del mundo,
en las injusticias y en la falta de amor,
tantas veces por nuestro silencio y cobardía.
Haznos conscientes de que tú también nos llamas
a elevar este mundo por encima de sí mismo
proclamándole la Buena Nueva
de tu Hijo Jesucristo.
Y para hacer creíble este mensaje de esperanza
ayúdanos a vivirlo consistentemente,
para que la gente se percate
de que tú eres nuestro Dios
de justicia, amor y paz,
ahora y por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Génesis 18,16-33

Un pequeño número de justos puede salvar a muchos pecadores, a causa de la solidaridad, no solo en el pecado, sino también en la bondad y la gracia. Pero solo una sola persona puede salvar a todos: El Siervo Sufriente, Cristo Jesús.

16

Intercesión de Abrahán

Los hombres se levantaron y dirigieron la mirada a Sodoma; Abrahán los acompañó para despedirlos.

17

El Señor se dijo:

–¿Puedo ocultarle a Abrahán lo que voy a hacer?

18

 Abrahán llegará a ser un pueblo grande y numeroso; por él serán benditos todos los pueblos de la tierra.

19

 Lo he escogido para que instruya a sus hijos, a su casa y sucesores, a mantenerse en el camino del Señor, practicando la justicia y el derecho. Así cumplirá el Señor a Abrahán cuanto le ha prometido.

20

Después dijo el Señor:

–La denuncia contra Sodoma y Gomorra es seria y su pecado es gravísimo.

21

 Voy a bajar para averiguar si sus acciones responden realmente a la denuncia.

22

 Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán.

23

Entonces Abrahán se acercó y dijo:

–¿De modo que vas a destruir al inocente con el culpable?

24

 Supongamos que hay en la ciudad cincuenta inocentes, ¿los destruirías en vez de perdonar al lugar en atención a los cincuenta inocentes que hay en él?

25

 ¡Lejos de ti hacer tal cosa! Matar al inocente con el culpable, confundiendo al inocente con el culpable. ¡Lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?

26

El Señor respondió:

–Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.

27

Abrahán repuso:

–Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza.

28

Supongamos que faltan cinco inocentes para los cincuenta, ¿destruirás por cinco toda la ciudad?

Contestó:

–No la destruiré si encuentro allí los cuarenta y cinco.

29

Abrahán insistió:

–Supongamos que se encuentran cuarenta.

Respondió:

–No lo haré en atención a los cuarenta.

30

Abrahán siguió:

–Que no se enfade mi Señor si insisto. Supongamos que se encuentran treinta.

Respondió:

–No lo haré si encuentro allí treinta.

31

Insistió:

–Me he atrevido a hablar a mi Señor. Supongamos que se encuentran veinte.

Respondió:

–No la destruiré, en atención a los veinte.

32

Abrahán siguió:

–Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. Supongamos que se encuentran allí diez.

Respondió:

–En atención a los diez no la destruiré.

33

 Cuando terminó de hablar con Abrahán, el Señor se marchó y Abrahán volvió a su lugar.

Evangelio

Mt 8,18-22

 Jesús nos interpela en este evangelio, no para que deshonremos a nuestros padres y demás seres queridos sino para cuestionarnos si estamos dispuestos a ponerlo en primer lugar, abandonando todas las seguridades y apegos que condicionan nuestra libertad para seguirlo.

18

Exigencias del seguimiento

Al ver Jesús a la multitud que lo rodeaba, dio orden de atravesar el lago.

19

Entonces se acercó un letrado y le dijo:
—Maestro, te seguiré adonde vayas.

20

Jesús le contestó:
—Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

21

Otro discípulo le dijo:
—Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre.

22

Jesús le contestó:
—Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Oración de los Fieles

– Señor, queremos seguirte. Danos valor y fortaleza para dejar atrás todo lo que nos separe de ti. Oremos.
– Señor, por los enfermos, los afligidos y los que sufren por cualquier causa. Para que, identificándose contigo en la cruz, confíen en tu Resurrección y tu paz. Oremos.
– Señor, tú conoces cuántas objeciones, intereses y seguridades nos impiden responder cabalmente a tu llamada. Remuévelos con el poder de tu Espíritu para que por nada del mundo nos perdamos la Vida que nos ofreces. Oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Por estos signos de pan y vino
recordamos que tu Hijo nos ha llamado
a hacer un nuevo comienzo con él.
Danos la fuerza
para ir con él hasta el fin
en el camino de la vida.
Que nos unamos a él en la ofrenda de sí mismo
no solo con palabras, aquí en la eucaristía,
sino sobre todo con obras
en la vida real de cada día,
para que un día
podamos vivir con él para siempre,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por Jesús
y por el mensaje de su Evangelio.
Aparta de nosotros el miedo
de tener que estar disponibles
para ti y para nuestro prójimo,
como Jesús nos exige en su mismo Evangelio.
Danos el valor
de ser suficientemente radicales
para comprometernos a servir,
de tal forma que seamos así verdaderos discípulos
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
“Sígueme”, nos dice Jesús. Tenemos que dejar atrás todo lo que no esté en conformidad con su mensaje. Tenemos que entender y aceptar que el Evangelio es radical y nos pide a veces tomar decisiones que sobrepasan los lazos familiares y todo lo que nos es tan querido. Que Dios les dé a ustedes este coraje y valor, y que abundantemente los bendiga, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.

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