DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
FIESTAS PARA EL SEÑOR
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios de la alegría:
Tú nos invitas a celebrar fiestas
en honor de tu Nombre
como momentos de intenso encuentro
contigo y con la comunidad.
Haz que nuestra trivial y monótona existencia
explote, al menos de cuando en cuando,
en alegría espontánea y contagiosa
por tus maravillosas obras de salvación
y por la felicidad de estar juntos celebrando.
Guarda una chispa de sonrisa en nuestros labios
mientras caminamos perseverantes
hacia la alegría y libertad total
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Lev 23,1.4-11.15-16, 27.34b-37
El Levítico nos encuentra con las fiestas solemnes que Dios establecía para su Pueblo. Él quería –quiere– ser Fiesta para nosotros. Que no perdamos la frescura y la espontaneidad de la celebración, que es alegría y gratitud por su amor y su vida para siempre.
Festividades del Señor 1 El Señor habló a Moisés:
Estas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocarán a su debido tiempo.
La Pascua(Éx 12s)5 El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor.
El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes ázimos dedicada al Señor. Comerán panes sin levadura durante siete días.
El primer día se reunirán en asamblea litúrgica, y no harán trabajo ni tarea alguna.
Los siete días ofrecerán oblaciones al Señor. Al séptimo día se volverán a reunir en asamblea litúrgica, y no harán trabajo ni tarea alguna.
La primera gavilla9 El Señor habló a Moisés:
–Di a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les voy a dar, y recojan la cosecha, la primera gavilla se la llevarán al sacerdote.
El día siguiente al sábado, éste la agitará ritualmente en presencia del Señor, para que les sea aceptada.
Las primicias(Dt 26,1-11)15 Pasadas siete semanas completas, a contar desde el día siguiente al sábado –día en que llevaron la gavilla para la agitación ritual–,
hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, harán una nueva ofrenda al Señor.
–El día diez del séptimo mes es el día de la expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, harán penitencia y ofrecerán una ofrenda al Señor.
–Di a los israelitas: El día quince del séptimo mes comienza la fiesta de las Chozas, dedicada al Señor, y dura siete días.
El día primero se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajo alguno.
Durante los siete días ofrecerán oblaciones al Señor. Al octavo, volverán a reunirse en asamblea litúrgica y ofrecerán una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajo alguno.
Estas son las festividades del Señor en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponda a cada día,
Evangelio
Jesús no es bienvenido entre los suyos, los de su propio país, porque sacude las conciencias de la gente. Estremece a su Pueblo, lo desinstala de la falsa seguridad que le dan el cumplimiento de las leyes y las prácticas exteriores. Y nosotros, los cristianos, ¿lo aceptamos realmente? ¿Nos atreveremos a soltar por él todas las seguridades y comodidades, las rutinas de nuestra fe, el miedo a vivir realmente de acuerdo a su Palabra, la comodidad de ser como todos y el sujetarnos a lo que todos hacen?
se dirigió a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga.
Ellos preguntaban asombrados:
—¿De dónde saca éste su saber y sus milagros?
¿No es este el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso?
Y esto era para ellos un obstáculo.
Jesús les dijo:
—A un profeta sólo lo desprecian en su patria y en su casa.
Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros.
Oración de los Fieles
– Para que las celebraciones litúrgicas en la comunidad sean para nosotros fuente de alegría en las que damos gracias y alabamos al Señor por nuestra fe y por todo el amor de Dios sobre nosotros, roguemos al Señor.
– Para que los hermanos cristianos que han abandonado la asistencia habitual a la Misa dominical tomen un día conciencia de lo mucho que pierden y de lo que tanto necesitan para enriquecer su vida cristiana, roguemos al Señor.
– Para que el Pueblo de Dios nunca considere la eucaristía como un deber molesto sino como una fiesta gozosa de celebración con el Señor y con los hermanos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de toda esperanza:
En estos signos sencillos de pan y vino
celebramos la fiesta del pan compartido
con tu Hijo Jesucristo.
Dispón nuestro corazón a perdernos a nosotros mismos
en favor de los otros, como hizo Jesús,
y a morir al egoísmo y al mal,
para que nuestras tristezas se conviertan en alegría
y podamos un día resucitar con él
para ganar una felicidad desbordante
que nadie nos pueda arrebatar.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor, Dios siempre fiel:
Hemos celebrado con alegría
la presencia liberadora en medio de nosotros
de tu Hijo Jesucristo.
Acompáñanos en la vida
por medio del Espíritu de tu Hijo,
el Espíritu juguetón,
lleno de sabiduría y fantasía,
de encuentro y amor gratuitos,
para que sigamos caminando dándonos la mano,
creyendo en lo inesperado,
haciendo realidad eso que parece imposible:
instaurar el Reino de justicia y amor
de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: ¡Qué bueno que haya todavía fiestas y celebraciones en nuestra vida! Es decir, días en los que podemos ser juguetones y libres, relajados y despreocupados, como los pájaros en el aire, porque sabemos que estamos en las manos de Dios y que él se preocupa por nosotros. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca gozosamente para siempre.
