DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES

¿SON BIENVENIDOS LOS PROFETAS?

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
No somos más que gente tímida,
y, sin embargo, tú esperas
que proclamemos la Palabra de tu Hijo
con el testimonio de nuestras vidas.
Te pedimos el coraje de vivir
como vivió tu Hijo Jesús
y de seguirlo a donde él quiera llevarnos
sin el equipaje de nuestras seguridades.
Danos esta convicción
por el mismo Jesucristo nuestro Señor
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Jeremίas 26, 1-9

Hoy el profeta Jeremías advierte al pueblo que su confianza en el Templo como presencia de Dios entre ellos, no tiene ningún valor si ellos, templos vivos, no hacen presentes a Dios en sus vidas y son coherentes con su religión. Y también les anuncia que el Templo será destruido.

Error: Libro o formato no reconocido: Jeremίas 26, 1-9

Salmo Responsorial

Salmo 68, 35. 8-10.  14

R. (14c) Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.
Son más que mis cabellos los que me odian
sin tener un motivo
y más fuertes que yo los que pretenden
con sus calumnias acabar conmigo.
Lo que yo no robé,
¿acaso tengo yo que restituirlo? R.
R. Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.
Por ti he sufrido injurias
y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo,
aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia, en mí recae. R.
R. Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.
A ti, Señor elevo mi plegaria,
ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro. R.
R. Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.

Aclamación antes del Evangelio

1 Pedro 1, 25

R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre.
Y ésa es la palabra que se les ha anunciado.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 13, 54-58

Jesús no es bienvenido entre los suyos, los de su propio país, porque sacude las conciencias de la gente. Estremece a su Pueblo, lo desinstala de la falsa seguridad que le dan el cumplimiento de las leyes y las prácticas exteriores. Y nosotros, los cristianos, ¿lo aceptamos realmente? ¿Nos atreveremos a soltar por él todas las seguridades y comodidades, las rutinas de nuestra fe, el miedo a vivir realmente de acuerdo a su Palabra, la comodidad de ser como todos y el sujetarnos a lo que todos hacen?

54

se dirigió a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga.
Ellos preguntaban asombrados:
—¿De dónde saca éste su saber y sus milagros?

55

¿No es este el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

56

Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso?

57

Y esto era para ellos un obstáculo.
Jesús les dijo:
—A un profeta sólo lo desprecian en su patria y en su casa.

58

Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros.

Oración de los Fieles

– Que el Espíritu de Cristo inspire y otorgue a los líderes de la Iglesia celo profético para conducir a la gente hacia una verdadera libertad cristiana, roguemos al Señor.
– Que también hoy surjan profetas entre nosotros, aunque se nos antojen fastidiosos, para recordarnos lo que Dios espera de nosotros, roguemos al Señor.
– Que el mundo de hoy no preste oídos sordos a las voces de profetas que claman por la paz y la justicia para todos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Queremos que este pan y este vino signifiquen
que, al participar en la mesa de tu Hijo,
aceptamos también ser, como él,
signos de contradicción.
Que él nos cambie de débiles y pusilánimes
en valientes y convencidos
para vivir coherentes con nuestra fe
y para defender con valentía
todo lo que es justo, bueno y verdadero,
como hizo Jesús, tu Hijo,
que vive contigo y también con nosotros
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús habló entre nosotros
palabras y hechos proféticos
que mostraban su valor y su entrega.
Haznos lo bastante valientes
para caminar con él hacia la gente.
Padre, decimos esto con temor y temblor,
pero sinceramente queremos ser
humildes discípulos de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Tenemos que aprender a escuchar a los profetas, que son gente que tiene algo que decir, aunque a veces no nos digan lo que queremos oír. Nosotros también tendríamos que tener el valor de hablar claro cuando fuera necesario, especialmente cuando vemos injusticia, violencia, engaño, corrupción. Que Dios todopoderoso les dé ese valor y los bendiga abundantemente el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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