DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

EL CAMPO DEL MUNDO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
sembrador y amante de todo lo bueno:
A veces somos impacientes
con las debilidades humanas de tu Iglesia,
tanto de sus líderes como de sus miembros.
Ayúdanos a no condenar tan fácilmente,
sino a mirar nuestros propios defectos,
y a trabajar con todas nuestras fuerzas
para poder revelar en nosotros y en la Iglesia
el rostro genuino de Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Éx 33,7-11; 34,5-9.28

 El Libro del Éxodo nos da aquí un lindo ejemplo del tierno amor del Dios de la Alianza para con su Pueblo, a veces rebelde y caprichoso. Él sigue protegiéndolos y haciéndose presente. Su presencia es muy íntima, sobre todo para Moisés. Por eso su rostro resplandece.

7

Moisés en la tienda del encuentro  

Moisés tomó la tienda y la plantó fuera, a distancia del campamento, y la llamó: Tienda del encuentro. El que tenía que consultar al Señor, salía fuera del campamento y se dirigía a la tienda del encuentro.

8

 Cuando Moisés salía en dirección a la tienda, todo el pueblo se levantaba y esperaba a la entrada de sus tiendas, siguiendo con la vista a Moisés hasta que entraba en la tienda;

9

 en cuanto él entraba, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda, mientras el Señor hablaba con Moisés.

10

 Cuando el pueblo veía la columna de nube parada a la puerta de la tienda, se levantaba y se arrodillaba cada uno a la entrada de su tienda en actitud de adoración.

11

 El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo. Después él volvía al campamento, mientras que Josué, hijo de Nun, su joven ayudante, no se apartaba de la tienda.

5

 El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el Nombre del Señor.

6

 El Señor pasó ante él proclamando: el Señor, el Señor, el Dios compasivo y clemente, paciente, rico en bondad y lealtad,

7

 que conserva la misericordia hasta la milésima generación, que perdona culpas, delitos y pecados, aunque no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos, nietos y bisnietos.

8

 Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra.

9

Y le dijo:

–Si gozo de tu favor, venga mi Señor con nosotros, aunque seamos un pueblo de cabeza dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como tu pueblo.

28

 Moisés pasó allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches: no comió pan ni bebió agua, y escribió en las tablas las cláusulas del pacto, los diez mandamientos.

Evangelio

Mateo 13, 36-43

Jesús explica la parábola del trigo y la cizaña. El bien y el mal coexistirán siempre en la Iglesia y en el mundo, hasta que llegue el tiempo de Dios. La palabra de Dios nos ayuda a ser pacientes y comprensivos mientras sembramos el bien denodadamente.

36

Explicación de la parábola de la cizaña

Después, despidiendo a la multitud, entró en casa.
Se le acercaron los discípulos y le dijeron:
—Explícanos la parábola de la cizaña.

37

Él les contestó:
—El que sembró la semilla buena es el Hijo del Hombre;

38

el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno;

39

el enemigo que la siembra es el Diablo; la cosecha es el fin del mundo; los cosechadores son los ángeles.

40

Como se junta la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo:

41

El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles que recogerán de su reino todos los escándalos y los malhechores;

42

y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

43

Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. El que tenga oídos que escuche.

Oración de los Fieles

– Para que la oración íntima con el Señor ilumine nuestros rostros y nuestras vidas, como lo hizo con Moisés, roguemos al Señor.
– Para que, aunque nuestra responsabilidad en la Iglesia sea humilde, el Espíritu del Señor nos otorgue la fuerza y el valor para hablar claro y promover eficazmente todo lo que es justo, verdadero y bueno, roguemos al Señor.
– Para que, en lugar de querer separar la cizaña del trigo, trabajemos cada día por ser mejores, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Por el bien de tu Alianza te pedimos el pan de fortaleza
de tu Hijo Jesucristo.
Que él nos cure de todos nuestros males
y nos dirija a ti, Dios nuestro,
que eres nuestra confianza y esperanza
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que seamos contigo y como tú,
en este nuestro mundo,
sembradores de bondad,
de esperanza y paz, de alegría y libertad.
Cuenta con nosotros, tal como somos,
con nuestras cualidades y defectos,
para que participemos de la Pasión
y Resurrección de tu Hijo
y llevemos a este mundo a un nuevo renacer
por medio de quien es nuestro Salvador,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Dios hace brillar el sol igualmente sobre buenos y sobre malos. Dejemos que Dios sea quien juzgue. Roguemos para que nos guarde siempre fieles él. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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