DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
DIOS ESTÁ DONDE ESTÁ EL PUEBLO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios siempre fiel:
Tú estás presente dondequiera te busca la gente
y donde invocan tu Nombre.
Haznos profundamente conscientes
de que te encontraremos también a ti y a Jesús
donde los hombres se entregan los unos a los otros
en genuina amistad y servicio altruista.
Ayúdanos a encontrarte, de persona a persona,
en todos nuestros hermanos y hermanas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En los años del éxodo y del asentamiento en la Tierra Prometida, la Tienda es el signo de la presencia de Dios en medio de su Pueblo. Cuando marchan, Dios marcha con ellos. Cuando mueven la Tienda, Dios se mueve con ellos, porque Dios está donde está su pueblo. Se trata de una presencia salvadora, de una presencia de Alianza, y, por lo tanto, una presencia de Amor.
[B] Ejecución de las órdenes
Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado.
El día uno del mes primero del segundo año fue instalado el santuario.
Moisés instaló el santuario, colocó las bases, puso los tablones con sus travesaños y plantó las columnas;
montó la tienda de campaña sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los travesaños y la cubrió con la tapa.
Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
La Gloria del Señor II
Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la Gloria del Señor llenó el santuario.
Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había apostado sobre ella y la Gloria del Señor llenaba el santuario.
En todas las etapas del camino cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento.
Pero cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase.
Porque de día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego brillaba en ella, a la vista de toda la casa de Israel. Y esto sucedía en todas las etapas del camino.
Evangelio
Desde Jesús, Dios está con nosotros en el mismo Cristo, el nuevo Templo vivo. Y nos hace, a su vez, templos vivos de Dios. Dios está allí donde la gente pone toda su confianza en él –especialmente en aquellos que sufren–; donde la gente se reúne en el nombre de Cristo, donde el pueblo, en comunión, se alimenta con la Eucaristía; donde las personas se aman unas a otras.
Parábola de la red
El reino de los cielos se parece a una red echada al mar, que atrapa peces de toda especie.
Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, y sentándose, reúnen los buenos en cestas y los que no valen los tiran.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos
y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
Lo nuevo y lo viejo
¿Lo han entendido todo?
Le responden que sí,
y él les dijo:
—Pues bien, un letrado que se ha hecho discípulo del reino de los cielos se parece al dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
En la sinagoga de Nazaret
Cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí,
Oración de los Fieles
– Señor Jesús, tú prometiste estar siempre con tu Iglesia hasta el fin de los tiempos. Dale a tu misma Iglesia confianza absoluta en ti y en la guía de tu Espíritu. Por eso te pedimos.
– Señor Jesús, camino, verdad y vida, haznos profundamente conscientes de que tú caminas con tu pueblo peregrino en el frecuentemente espinoso camino de la vida. Por eso te pedimos.
– Señor Jesús, haz conscientes a los enfermos y a los que sufren de que tú estás ahí, a su lado. Por eso te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú eres nuestro Emmanuel, Dios-con-nosotros,
en tu Hijo Jesucristo
presente en estos signos de pan y vino.
Que tu Hijo permanezca con nosotros
en días difíciles y en días alegres.
Que Cristo viva en nosotros
y nos haga su cuerpo para el mundo,
para que la gente lo reconozca
como tu Hijo y como su Señor
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, siempre cercano:
Tú te revelas bondadosamente a los pequeños.
Ayúdanos a descubrirte
en aquellos en los que estás siempre presente,
en los afligidos, los que sufren en soledad,
los pobres, los que no cuentan para nada.
Haznos humildes y vacíanos de nosotros mismos,
para que tú nos llenes con tu presencia
mientras reconoces en nosotros
el rostro de tu Hijo Jesucristo,
a quien proclamamos como nuestro Señor
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Dios está en todo momento y lugar junto a nosotros. Que el Todopoderoso, esté siempre con ustedes y los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
