DECIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor, Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo nos desafía
a honrarte no solo con nuestros labios
sino también con nuestros corazones y con nuestras obras
y hacer de él la piedra fundamental de nuestra vida.
Ayúdanos a responder a su Palabra
con todo lo que somos
y, siguiendo al mismo Jesús,
buscar tu voluntad en todo lo que hacemos.
Concédenoslo por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Génesis 16,6b-12.15-16

Abraham tuvo dos hijos. El cumplimiento de la promesa se hacía esperar. No había podido aun engendrar con su mujer, Sara, al hijo de la Promesa divina. Y eran ya ancianos. Entonces Abraham tuvo un hijo con su esclava, al que llamó Ismael, ignorando que Dios cumpliría unos años después, en Isaac, con la palabra dada…

6

Abrán dijo a Saray:

–De tu esclava dispones tú; trátala como te parezca.

Saray la maltrató y ella se escapó.

7

 El ángel del Señor la encontró junto a una fuente de la estepa, la fuente del camino de Sur,

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y le dijo:

–Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?

Ella respondió:

–Vengo huyendo de mi señora.

9

El ángel del Señor le dijo:

–Vuelve a tu señora y sométete a ella.

10

Y el ángel del Señor añadió:

–Haré tan numerosa tu descendencia, que no se podrá contar.

11

Y el ángel del Señor dijo:

–Mira, estás encinta y darás a luz a un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción.

12

 Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos.

15

 Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Agar.

16

 Abrán tenía ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 7,21-29

 Jesús nos instruye para que nuestra vida vaya bien. Con esta parábola nos invita a reflexionar en qué hemos cimentado nuestra vida. Si nuestra respuesta es que lo hemos hecho roca firme sobre la que basamos la vida que a diario construimos, tenemos que tener por cierto que no podemos estar mejor encaminados.

21

No basta decir: ¡Señor, Señor!

No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo.

22

Cuando llegue aquel día, muchos me dirán: ¡Señor, Señor! ¿No hemos profetizado en tu nombre? ¿No hemos expulsado demonios en tu nombre? ¿No hemos hecho milagros en tu nombre?

23

Y yo entonces les declararé: Nunca los conocí; apártense de mí, ustedes que hacen el mal.

24

Roca y arena

Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca.

25

Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.

26

Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena.

27

Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible.

28

Cuando Jesús terminó su discurso, la multitud estaba asombrada de su enseñanza;

29

porque les enseñaba con autoridad, no como sus letrados.

Oración de los Fieles

– Para que nosotros no solamente oigamos y conozcamos la palabra de Dios, sino que vivamos entusiastas de acuerdo con ella, oremos.
– Para que el Señor sea la roca en quien ponemos toda nuestra confianza y sobre quien construyamos nuestras vidas, oremos.
– Para que seamos capaces de construir con Jesús vínculos sólidos y duraderos, oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
este pan y este vino son signos
de que queremos cumplir tu voluntad.
Entréganos a tu Hijo para que camine con nosotros
por el camino que lleva hacia ti y hacia los hermanos.
porque tú eres nuestro Dios ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Queremos construir nuestras vidas sobre ti
por el poder de Jesucristo tu Hijo.
Por medio de él, haznos suficientemente fuertes
para mantenernos firmes sobre nuestros pies
cuando las lluvias del dolor lleguen
y la riada de las pruebas suba,
y cuando los vientos huracanados
de las dudas y el temor soplen contra nosotros,
porque tú eres nuestra roca firme para siempre,
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Bendición
Queremos que nuestra vida tenga un sentido definido y una dirección clara: la dirección dada por Dios, por medio de Jesús y su Evangelio. Que ojalá sepamos, como Jesús, buscar en todo la voluntad de Dios. Si lo hacemos así estamos seguros de que nuestra vida se construye sobre roca sólida y consistente. Que el Señor los colme a todos ustedes con su bendición: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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