DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

EL SIERVO DISCRETO A LA TIERRA PROMETIDA

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos diste a Jesús, tu Hijo,
como el sabio y perfecto siervo tuyo
y también como infatigable servidor del pueblo.
Infunde tu Santo Espíritu en nosotros,
para que, como Jesús,
llevemos a los débiles y desposeídos
su poder sanador y su justicia
con sencillez y humildad,
sin atraer atención sobre nosotros.
Que la gente se percate de que lo que le ofrecemos
es tu cariñoso afecto y atención, tal como nos enseñó
el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Miq 2,1-5

 El profeta Miqueas, contemporáneo de Isaías, increpa a los que han explotado a los pobres. Dios los castigará: los invasores paganos se apoderarán de sus posesiones.

1

Primera denuncia  

¡Ay, de los que planean maldades

y traman iniquidades en sus camas!

Al amanecer las ejecutan,

porque tienen poder.

2

 Codician campos y los roban, casas y las ocupan, oprimen al jefe de familia y a su casa, al propietario y a su herencia.

3

 Por eso así dice el Señor: Miren, yo planeo una desgracia contra esa gente, de la que no podrán apartar el cuello, ni podrán caminar erguidos, porque es un tiempo de desgracias.

4

 Aquel día entonarán contra ustedes una sátira, cantarán una lamentación: ¡Ay, que me roba y vende la propiedad familiar! Nos apresa y reparte nuestras tierras, ¡Estamos perdidos!

5

 Así no tendrás a nadie que distribuya la tierra en la asamblea del Señor

Salmo Responsorial

Salmo 9, 22-23. 24-25. 28.29. 35

R. (12b) Señor, no te olvides de los pobres.
¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento de la angustia?
La soberbia del malvado oprime al pobre.
¡Que se enrede en las intrigas que ha tramado!
R. Señor, no te olvides de los pobres.
El malvado presume de su ambición,
y el avaro maldice al Señor.
El malvado dice con insolencia
que no hay Dios que le pida cuentas.
R. Señor, no te olvides de los pobres.
Su boca está llena de engaños y fraudes,
su lengua esconde maldad y opresión;
se agazapa junto a la casa del inocente
para matarlo a escondidas.
R. Señor, no te olvides de los pobres.
Pero tú, Señor, ves las penas y los trabajos,
tú los miras y los tomas en tus manos;
el pobre se encomienda a ti,
tú eres el socorro del huérfano.
R. Señor, no te olvides de los pobres.

Aclamación antes del Evangelio

2 Corintios 5, 19

R. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros
el mensaje de la reconciliación.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 12,14-21

 Jesús se nos presenta hoy como el siervo de Dios que sana a todos, pero especialmente a los frágiles y pequeños, expresando su tierno cuidado.

14

Los fariseos salieron y deliberaron sobre cómo acabar con él.

15

Pero Jesús se dio cuenta y se fue de allí.

Jesús, el Siervo de Dios

Le seguían muchos; sanaba a todos

16

y les pedía encarecidamente que no lo divulgaran.

17

Así se cumplió lo que anunció el profeta Isaías:

18

Miren a mi siervo,
a mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él pondré mi Espíritu
para que anuncie
la justicia a las naciones.

19

No gritará, no discutirá,
no voceará por las calles.

20

No quebrará la caña débil,
no apagará la vela vacilante,
hasta que haga triunfar la justicia.

21

Y en su nombre
esperarán las naciones.

Oración de los Fieles

– Para que aprendamos de Jesús a ser discretos y humildes en nuestro amor y servicio a los pobres. Roguemos al Señor.
– Para que aprendamos de Jesús a ser muy respetuosos los unos de los otros y que nos preocupemos sobre todo por los que sufren, heridos por la vida. Roguemos al Señor.
– Que el Señor nos comunique su Santo Espíritu para poder trabajar audazmente en nuestro mundo por la justicia, la honestidad y el derecho y dignidad del hombre. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Este pan y vino que ahora te presentamos
se van a convertir para nosotros
en el Cuerpo y Sangre de tu Hijo querido, Jesucristo.
Que el Espíritu Santo permanezca en nosotros
y nos renueve como pueblo que vive fielmente,
sin mediocridad ni términos medios,
el mensaje de justicia y amor, y la vida misma,
de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos has llamado a ser
hermanos y hermanas de Jesús, tu Hijo,
y a tomar parte en su sublime tarea
de servir y curar a los hermanos.
Cólmanos de su actitud de compasión
y de su discreto y afectuoso amor
que levanta a los heridos por el pecado
y a los que se sienten rotos en la vida
Ayúdanos a restaurar a la gente destrozada en su dignidad humana
y a hacerla consciente de que son hijos e hijas tuyos,
a quienes tú amas tiernamente
en Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos oído a Dios afirmar que Jesús es el siervo que le agrada. Jesús nos hace también con él siervos de Dios. Que ojalá le agrademos y que él, como Dios todopoderoso, nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

Scroll to Top