DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

“LES DARÉ DESCANSO”

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios de corazón bondadoso:
Tú nos has mostrado visiblemente tu Amor
en tu Hijo Jesucristo, hombre como nosotros,
Y, a través de él, te has ligado a nosotros
con un vínculo de Amor siempre fiel.
Acepta nuestra acción de gracias
Y ayúdanos a proyectar y reflejar tu Amor,
para que, como tú y como Jesús,
no tengamos miedo de mostrar
interés y afecto hacia los otros,
y de servirlos generosamente,
sin que los inconvenientes nos paralicen.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Is 26,7-9.12.16-19

 Isaías dirige una bella y conmovedora oración, anhelando a Dios. Pide por la paz y espera un renacimiento para su Pueblo. Esa oración representa la plegaria del justo en medio de su Pueblo.

7

Los juicios del Señor

La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo.

8

En la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, invocamos tu Nombre con ansia:

9

mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti; porque cuando tus juicios llegan a la tierra, aprenden justicia los habitantes del mundo.

12

Señor, tú nos gobernarás en paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú.

16

Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento.

17

Como la mujer embarazada, cuando le llega el parto, se retuerce y grita de dolor, así éramos en tu presencia, Señor:

18

concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo.

19

¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Salmo Responsorial

Salmo 101, 13-14ab y 15. 16-18. 19-21

R. (20b) El Señor tiene compasión de nosotros.
Tú, Señor, reinas para siempre
y tu fama pasa de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
pues ya es tiempo de que te apiades de ella.
Tus siervos aman sus piedras
y se compadecen de sus ruinas.
R. El Señor tiene compasión de nosotros.
Cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso,
cuando oiga el clamor del oprimido
y no se muestre a sus plegarias sordo,
entonces temerán al Señor todos los pueblos,
y su gloria verán los poderosos.
R. El Señor tiene compasión de nosotros.
Esto se escribirá para el futuro
y alabará al Señor el pueblo nuevo.
porque el Señor, desde su altura santa,
ha mirado a la tierra desde el cielo,
para oír los gemidos del cautivo
y librar de la muerte al prisionero.
R. El Señor tiene compasión de nosotros.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 11, 28

R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga,
y yo les daré alivio, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 11,28-30

 Nuestro Señor Jesús no nos promete que no habrá sufrimiento alguno. El dolor, con su misterio, es parte de nuestra evolución humana. Pero nos ofrece unir nuestro sufrimiento al suyo para experimentar que la carga es suave y ligera. Y vivirlo con humildad y mansedumbre, confiando en la Resurrección que espera.

28

Vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré.

29

Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy tolerante y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su vida.

30

Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

Oración de los Fieles

– Pidamos al Señor que nos haga conscientes de lo débiles y vulnerables que somos, y que pidamos su ayuda cuando sintamos angustia y aflicción. Roguemos al Señor.
– Por todos los que están cansados de la vida y no ven solución a sus problemas. Para que se vuelvan hacia el Señor llenos de confianza. Roguemos al Señor.
– Por todos nosotros, para que sepamos llevar las cargas de nuestros hermanos y hermanas. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, fuente de todo amor:
Tu Hijo Jesús se dio totalmente a ti,
como ahora se da totalmente a nosotros
en esta celebración eucarística.
Que aprendamos, Señor, de él
a ayudar a los otros a llevar sus cruces
y a hacer brotar de su interior lo mejor de sí mismos.
Danos la gracia de amar
tan fiel y generosamente como él,
para que él viva entre nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu amor latió en un corazón humano
cuando tu Hijo vivió en medio de la gente
como uno de nosotros.
Ayúdanos a llegar a ser uno con él
y a tener un corazón tan grande como el suyo.
Que nosotros prefiramos en nuestro amor,
como lo hizo él, a los que son menos amados
y que, por ello, son los que más afecto necesitan,
para que les podamos llevar un poco de tu calor
y amar, a través de ellos,
a aquel que es Señor nuestro, Jesucristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Ojalá que nuestra vida cristiana sea un himno de gratitud a la iniciativa del Amor de Dios y al continuo cuidado de Jesús. Que el Dios de amor los bendiga, el Padre, e Hijo y el Espíritu Santo.

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