DECIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

EL REINO ES DE LOS NIÑOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú amas todo lo que es pequeño y humilde.
Como busca el niño refugio en los brazos de sus padres,
que así también nosotros cifremos nuestra fuerza y madurez
en permitirte que nos cargues en tus brazos de Padre.
Enséñanos, por medio del ejemplo de los niños,
a no alardear de nada que tengamos
o de cualquier cosa que hayamos hecho,
sino a ser siempre receptivos y abiertos a tu gracia.
Porque tú eres nuestra grandeza y nuestra riqueza
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Jos 24,14-29

 En el momento de la entrada del Pueblo de Dios en la Tierra Prometida, Josué los convoca a renovar la Alianza. Ellos deben percatarse de que la opción por Dios es decisiva y los compromete a entregarse a Dios y a su Reino.

14

 Por lo tanto, teman al Señor y sírvanlo con toda sinceridad; dejen de lado a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto, y sirvan al Señor.

15

 Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan, que yo y mi familia serviremos al Señor.

16

El pueblo respondió:

–¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses!

17

 Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos que atravesamos.

18

 El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡él es nuestro Dios!

19

Josué dijo al pueblo:

–No podrán servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No perdonará sus delitos ni sus pecados.

20

 Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, se volverá contra ustedes, y después de haberlos tratado bien, los maltratará y aniquilará.

21

El pueblo respondió:

–¡No! Serviremos al Señor.

22

Josué insistió:

–Son testigos contra ustedes mismos de que han elegido servir al Señor.

Respondieron:

–¡Somos testigos!

23

 –Entonces dejen de lado los dioses extranjeros que conservan y pónganse de parte del Señor, Dios de Israel.

24

El pueblo respondió:

–Nosotros serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos.

25

 Aquel día Josué selló una alianza con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén.

26

 Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, bajo la encina del santuario del Señor,

27

y dijo a todo el pueblo:

–Miren esta piedra, que será testigo contra nosotros, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra ustedes para que no renieguen de su Dios.

28

 Luego despidió al pueblo, cada cual a su herencia.

29

Muerte de Josué

Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.

Evangelio

Mt 19,13-15

Jesús nos dice: “El Reino de los cielos pertenece a los que son como niños.” La infancia espiritual, el pequeño camino de Teresita de Lisieux, no contradice la adultez a la que nos llama Cristo. La inocencia, la espontaneidad, la pureza, la falta de prejuicios están en cuantos empiezan a vivir en Cristo Jesús.

13

Bendice a unos niños

Entonces le llevaron unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y pronunciara una oración. Los discípulos los reprendían.

14

Pero Jesús dijo:
—Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque el reino de los cielos pertenece a los que son como ellos.

15

Entonces impuso las manos sobre ellos y se fue.

Oración de los Fieles

– Para que todos nosotros amemos y respetemos a los niños y a todo lo que es frágil y pequeño, roguemos al Señor.
– Para que todos los esposos que se han prometido fidelidad en el santo matrimonio permanezcan mutuamente fieles en su amor, roguemos al Señor.
– Para que, en gratitud por todo lo que Dios nos ha dado, seamos fieles a nuestro amor hacia él y hacia nuestros hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Recordamos que cuando tú apareciste entre nosotros
viniste en tu Hijo en la forma humana de un niño chiquito
dependiente en todo de sus padres.
Que nosotros te aceptemos con corazón de niño,
confiando en ti y en tu amor,
admirándote por todas las pequeñas y grandes maravillas
que haces en medio de nosotros;
y amándote con espontáneo, sencillo amor de hijos.
Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por haber designado a Jesús
para venir y estar con nosotros aquí y ahora
en la sencillez de una comida de familia,
compartiendo pan y vino.
Esta es una ocasión única para nosotros
para orar por nuestros niños y por sus padres:
Dispón a los padres para que hagan posible
que, a través de su cuidado y amor,
sus hijos sientan y gusten
que tú, oh Dios, cuidas de ellos y los amas
como a todo lo que es frágil y pequeño.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Presentémonos ante Dios con toda humildad, conscientes de lo mucho que le debemos. Y le pedimos a Dios que los bendiga a todos ustedes, y hoy de manera especial también a sus hijos y nietos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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