DECIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

EL MAYOR EN EL REINO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, tú eres grande y santo:
Tú te inclinaste y rebajaste hacia nosotros,
Pueblo falible y limitado,
y tienes preferencia por los niños y los humildes.
Danos un corazón de niño;
que seamos sencillos, humildes y receptivos,
confiados y crédulos,
para que nos volvamos sabios con tu sabiduría
y vayamos creciendo hasta la medida humana perfecta
de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Deut 31,1-8

 Dios promete acompañar a su Pueblo cuando entre en la Tierra Prometida bajo el liderazgo de Josué.

1

ÚLTIMAS DISPOSICIONES Y MUERTE DE MOISÉS Josué, sucesor de Moisés (Nm 27,12s)1 Cuando Moisés terminó de decir estas palabras a los israelitas,

2

 añadió:–He cumplido ya ciento veinte años, y me encuentro impedido; además, el Señor me ha dicho: No pasarás ese Jordán.

3

 El Señor, tu Dios, pasará delante de ti. Él destruirá delante de ti esos pueblos, para que te apoderes de ellos. Josué pasará delante de ti, como ha dicho el Señor.

4

 El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og y como a sus tierras, que arrasó.

5

 Cuando el Señor se los entregue, harán con ellos lo que yo les he ordenado.

6

 ¡Sean fuertes y valientes, no teman, no se acobarden ante ellos! El Señor, tu Dios, avanza a tu lado; no te dejará ni te abandonará.

7

 Después Moisés llamó a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel:–Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a tus padres, y tú les repartirás la herencia.

8

 El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo, no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 11, 29

R. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor,
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 18, 1-5. 10. 12-14

 Para Jesús, un niño cuenta mucho, ya que Dios ama lo sencillo y pequeño. Los niños son los mayores en el Reino de Dios a causa de su sabiduría sencilla, su falta de pretensión, su espontaneidad y su humildad. Los pecadores están también entre los pequeños, pero en diferente sentido… Sin embargo, ninguno de ellos debe perderse. En nosotros también debería sobrevivir el niño que llevamos dentro. ¿No estamos poniendo obstáculos en el camino del Reino a causa de nuestra sofisticación y de nuestras pretensiones?

1

¿Quién es el más importante?

En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
—¿Quién es el más grande en el reino de los cielos?

2

Él llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos

3

y dijo:
—Les aseguro que si no se convierten y se hacen como los niños, no entrarán en el reino de los cielos.

4

El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

5

Y el que reciba en mi nombre a uno de estos niños a mí me recibe.

10

Parábola de la oveja perdida

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños. Pues les digo que sus ángeles en el cielo contemplan continuamente el rostro de mi Padre del cielo.

12

¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada?

13

Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas.

14

Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

Oración de los Fieles

– Por los que son “mayores”, de mayor “poder”, en la Iglesia, para que sirvan con gran entrega a los más vulnerables, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros, para que, como Jesús, nos ocupemos de los niños, especialmente de todos los que son vulnerados en sus derechos, roguemos al Señor.
– Por lo que trabajan en instituciones de acción social, para que puedan proporcionar amparo, protección y mucho amor a los niños más necesitados, huérfanos, con hambre, rechazados, abandonados, migrantes, enfermos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu hijo Jesucristo renunció voluntariamente
a todos los honores y privilegios divinos
para hacerse uno de nosotros
y morir nuestra misma muerte.
Él se nos da aquí de nuevo, en la eucaristía,
en la forma de un humilde trozo de pan.
Danos la actitud de Jesús:
que seamos humildes y respetuosos
ante ti y ante los hermanos,
y siempre disponibles
a todas las llamadas y necesidades.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Nadie tan grande como tú
se ha hecho a sí mismo tan pequeño como tú;
nadie tan distante como tú
se ha hecho a sí mismo
tan cercano a nosotros, en nuestra debilidad,
como tú, en tu Hijo Jesucristo.
Danos la gracia de ver y acoger a tu Hijo
aquí en esta eucaristía y en la vida de cada día.
Haznos discretos y respetuosos ante ti y ante los hermanos,
movidos por la confianza, esperanza y alegría,
como Cristo Jesús, tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: En el evangelio de hoy, Jesús nos exige cambiar y hacernos como niños pequeños. No es una invitación a ser pueriles sino a aprender de los niños a ser espontáneos y confiados hacia Dios y hacia los otros, llenos de admiración y gratitud, y anhelando y trabajando por todo lo bueno. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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