DECIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
“NO BUSQUES PRIVILEGIOS”
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú estás presente entre nosotros en secreto, de incógnito,
con la apariencia de todos los días
de una persona ordinaria cualquiera.
Oh Dios, danos ojos de fe
para que sepamos percibir que tú estás entre nosotros:
en la persona de Jesús, tu Hijo, ahora en esta eucaristía.
Y que también estás en las alegrías y tristezas de la vida,
en la gente que encontramos en la calle.
Haznos atentos a tus muchas presencias
en Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Un grupo diverso de esclavos se erigió como Pueblo, obtuvo la libertad y se puso en marcha hacia una Tierra prometida. Un pueblo sin esperanza pudo empezar a soñar en un gran futuro porque había un Dios lo suficientemente “loco” como para encariñarse con él y amarlo sin ningún mérito de su parte. Este amor era un llamado apremiante, que esperaba una respuesta de fidelidad, de por vida, a los mandamientos de Dios.
Recapitulación: exigencias del Señor12 Ahora, Israel, ¿qué te exige el Señor, tu Dios? Que respetes al Señor, tu Dios; que sigas todos sus caminos y lo ames; que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma;
que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien.
Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo; la tierra y todo cuanto la habita;
con todo, sólo de sus padres se enamoró el Señor, los amó y de su descendencia los escogió a ustedes entre todos los pueblos, como sucede hoy.
Por eso circunciden sus corazones, no persistan en su obstinación;
que el Señor, su Dios, es Dios de dioses y Señor de señores; Dios grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno,
hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al emigrante, dándole pan y vestido.
Amarán al emigrante, porque ustedes fueron emigrantes en Egipto.
Al Señor, tu Dios, respetarás y a él sólo servirás, te unirás a él, en su Nombre jurarás.
Él será tu alabanza, él será tu Dios, porque él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto.
Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.
Evangelio
En este evangelio Jesús se manifiesta una vez más como Hijo de Dios, un Dios encarnado en nuestras vidas cotidianas, implicado plenamente en nuestras realidades y nos enseña lo que significa la ciudadanía cristiana.
Segundo anuncio de la pasión y resurrección
Mientras paseaban juntos por Galilea, Jesús les dijo:
—El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres
que le darán muerte. Pero al tercer día resucitará.
Ellos se entristecieron profundamente.
Sobre el impuesto del Templo
Cuando llegaron a Cafarnaún, los recaudadores de impuestos se acercaron a Pedro y le dijeron:
—¿El maestro de ustedes no paga los impuestos?
Pedro contestó:
—Sí.
Cuando entró en casa, Jesús se le adelantó y le preguntó:
—¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran impuestos?, ¿de los hijos o de los extraños?
Contestó que de los extraños y Jesús le dijo:
—Eso quiere decir que los hijos quedan libres de pagar.
Pero para no dar motivo de escándalo, ve al lago, echa un anzuelo y al primer pez que pique sácalo, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que no se avergüence de predicar a Cristo crucificado y de ser siempre humilde, como él, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que nunca impongamos forzosamente la ley a la gente, sino que sepamos primeramente practicar el gran mandamiento del amor, amándonos unos a otros, roguemos al Señor.
– Por nuestras comunidades cristianas. Para que sepamos acoger a extraños y a extranjeros y nos hagamos sus amigos, en nombre de Dios, que ha trabado maravillosa amistad con nosotros, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú eres nuestro Dios de gloria y majestad;
y, sin embargo, enviaste a tu Hijo Jesucristo entre nosotros
en estos signos sencillos de pan y vino.
Permanece entre nosotros
y haz que sepamos reflejar tu presencia
con toda sencillez en nuestra vida
haciéndote a ti disponible para la gente
a través de nuestra bondad y compasión,
por el poder del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú sabes lo complicados y sofisticados
que podemos ser en nuestra vida;
y sin embargo, tu gloria está entre nosotros
en todo lo que es sencillo y ordinario;
en los sacramentos:
en agua y aceite, en pan y vino,
en un gesto de perdón y reconciliación.
Oh Dios, te damos gracias por tu bondad.
Y ojalá nuestros corazones y nuestros gestos
sean tan sencillos como tu presencia;
que en una lágrima o en una sonrisa
sepamos revelar, en medio de nosotros,
a tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Somos hijos e hijas de Dios libres, y apreciamos mucho esta libertad. Sin embargo, no queremos ser un clan separado de los demás, o gente que busca trato de favor o privilegios. Queremos estar unidos a todos y servirlos cordial y desinteresadamente. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
